La Tumba de Talpiot


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La tumba de los diez osarios es la tumba donde, según el análisis científico de sus descubridores (Amos Kloner, Charles Pellegrino y Simcha Jacobovici) y la IAA (Autoridad de Antigüedades de Israel), se encuentran los restos de un Jesús hijo de José, que teóricamente sería Jesús de Nazareth. Fue descubierta el 28 de marzo de 1980 en Talpiot, Jerusalén. Desde entonces se ha investigado rigurosamente cada uno de estos osarios, la tumba y el terreno donde está ubicada. Se obtuvieron no hace mucho análisis de ADN de los osarios, descubriendo así parentescos familiares directos, por lo que se sabe científicamente que los restos humanos que estaban enterrados en estos osarios pertenecían a la misma familia.

En el pasado

Los Evangelios cuentan que el cuerpo de Jesús, después de haber sido crucificado, fue bajado de la cruz envuelto en lienzos perfumados y llevado a una tumba familiar perteneciente a uno de sus discípulos, José de Arimatea. Según las antiguas leyes judías, que siguen vigentes en la actualidad, los cadáveres tenían que ser inhumados en el suelo, antes del atardecer del día del óbito. Las tumbas cavadas en roca eran y son consideradas sepulturas “En el suelo”, dado que, en la mayor parte de Jerusalén, el lecho de roca se localiza a tan solo unos pocos centímetros por debajo de la superficie del suelo. Por esta razón, los difuntos eran colocados en túneles preexistentes, cavados en las laderas. Durante la gran parte del siglo I d.C. la mayoría de las tumbas de Jerusalén eran cuevas creadas por el hombre, talladas en roca sólida y situadas en el exterior de la muralla de la ciudad.

Normalmente las tumbas de la época constaban de dos cámaras donde en la primera cámara, la exterior, era depositado el cuerpo del difunto envuelto en un sudario blanco perfumado, y la segunda cámara era destinada para depositar, un año después de la muerte del difunto, sus huesos guardados en un osario.

Nombres en los Osarios

En la tumba de Talpiot se encontraron 9 osarios (Se sabe que eran 10, uno desapareció. Fue robado y vendido en el mercado negro de antigüedades por algún saqueador de tumbas) en los que en 6 de ellos aparecen tallados o rayados con un punzón u otro objeto punzante los siguientes nombres escritos en un lateral del osario. El agrupamiento de estos nombres en una misma tumba resulta único.

Yehshúah Bar Yoshef (Jesús, h[ijo] de José)
Mariamne he Mara (Mariamne, la Señora)
Yehudah Bar Yehshúah (Judas, hijo de Jesús)
Yosh(e) (José-Josá)
Mar(í)ah (María-Marah)
Matithyahu (Mateo)

Yehshúah B[ar] Yoshef

Esta inscripción está escrita en arameo. En verdad en esta inscripción no hay una palabra clara para “hijo” pues la inscripción está gastada, pero la opinión general es que la letra “B” indica a la palabra aramea “Bar” que significa hijo. Traducido al idioma español significa “Jesús, hijo de José” y resulta muy extraña. De miles de inscripciones catalogadas, sólo en una más se puede encontrar la combinación “Jesús, hijo de José”.

Mariamne he Mara

Esta inscripción es la única de la tumba que tiene un nombre griego griego, pero escrita en arameo. Es una forma del nombre “Mariamne”, una versión griega de “María”. De los “Hechos de Felipe”, una obra apócrifa del siglo IV atribuida al apóstol Felipe, (quien, según el texto, sería además el hermano de María Magdalena), que fue recientemente recuperado de un monasterio del monte Athos en Grecia, el profesor Fraçois Bovon (de la Universidad de Harvard) ha determinado que el nombre real de María Magdalena era “Mariamne”. Además, en los “Hechos de Felipe” y en el “Evangelio de María Magdalena”, ésta es presentada como apóstol por derecho propio. La inscipción del osario llama a esta Mariamne, “he Mara” que significa “la amargura”, pero también “la Señora”, lo que le atribuiría una gran autoridad y estatus. Basándose en esto actualmente algunos revisionistas creen que realmente la auténtica promotora y fundadora del movimiento de Jesús de Nazareth fue María de Magdala (antigua ciudad Palestina) más conocida como María Magdalena.

Toda la cristiandad católica-ortodoxa, y aun la protestante, y la paraprotestante, que hay en la actualidad, niegan rotundamente tales conjeturas.

Yehudah Bar Yehshúah

Esta inscripción está escrita en idioma arameo. La traducción literal al idioma español significa “Judas, hijo de Jesús”. A pesar de las especulaciones no existe ningún escrito apócrifo o canónico, anterior a esta inscripción, que mencione o indique que Jesús de Nazaret tuviese un hijo.

Yosh(e)

Esta inscripción está escrita en hebreo. Este nombre un tanto extraño parece ser una contracción o diminutivo cariñoso del hebreo “Yoshef” (José). El nombre de José en la Judea del siglo I era muy popular. El evangelio de Mateo indica que Jesús tenía cuatro hermanos: Jacob (o Santiago), Judas, Simón y José. En el Evangelio de Marcos, que según la erudición moderna es el más antiguo de los evangelios del Canon, este último José es llamado en griego “ιωση” (“Iosē”). Curiosamente, al no escribirse las vocales en el arameo de esa época, bien la inscripción puede ser este nombre. Los religiosos discuten si eran auténticos hermanos, hermanastros, medio hermanos, o primos. Los estudiosos generalmente concuerdan en que todos ellos eran hermanos debido al uso de los términos griegos excluyente “adelfoi” y “adelfai”, y no meros primos. Hasta la fecha, la inscripción de “Yosha-Yoshe” que aparece en la tumba de Talpiot es el único ejemplo de este nombre encontrado en un osario.

Mar(í)ah

Esta inscripción está escrita en hebreo. Se cree que es una forma de “María”, un nombre muy popular en ese tiempo, pero como en hebreo no se escribían las vocales, las letras aquí (MRH) pueden ser el nombre Marah (amargura). Además, de nombres como Mariam, al igual que sucedía con muchos otros, se adoptaron numerosas variantes. En fuentes literarias cristianas el nombre de la madre de Jesús siempre fue referido de una manera única: “María” (Versión latinizada del arameo “Mariam”). Encontrar una versión latina de un nombre hebreo y escrito con letras hebreas sería muy raro, de hecho, en varios miles de osarios descubiertos tan solo han sido encontradas ocho inscripciones de características similares.

Matithyahu

Esta inscripción está escrita en hebreo. Es el nombre original en hebreo del nombre castellanizado “Mateo”. Ningún escrito apócrifo o canónico, ni el propio evangelio atribuido a Mateo, dicen o indican de modo alguno, que el apóstol del mismo nombre fuera un pariente de Jesús. Sin embargo, la genealogía del Evangelio de Lucas 3:23-38 sí señala a varios “Matatías” (variante de Matithyahu) en su familia.

Investigación arqueológica:

Tumbas como la del documental, en efecto, habían sido encontradas ya desde antes, primero en 1873 el erudito francés Charles Clermant-Ganneau, dentro de la caverna había 30 osarios, varios de ellos tenían signos cruciformes junto a nombres tan conocidos para la fe cristiana como como “Juan” o “Jesús”, incluso en griego. Luego, en 1945, se descubrió una tumba en “Talpiot”, cerca de Jerusalén por el Profesor E. L. Sukenik del “Museo de Antigüedades Judías de la Universidad Hebrea de Jerusalén”. Dos osarios tienen el nombre de “Jesús” en hebreo. El segundo de éstos tiene también cuatro cruces grandes dibujadas. El Prof. Sukenik concluyó que las inscripciones y las cruces estaban relacionadas, y les atribuyó significado religioso. Dijo que eran “expresiones de pesar por la crucifixión de Jesús”, y en efecto parecían coincidir con el período de tiempo del desarrollo del cristianismo, pues a la luz de estudios paleográficos estas inscripciones datarían desde el siglo I a. C, al I d. C.

Posteriormente, el 28 de marzo de 1980 unos trabajadores de la construcción descubrieron este hallazgo al excavar los cimientos de un bloque de edificios en el Este de Talpiot. Lo que se encontró fue la cueva (Tumba) excavada en roca de unos dos mil años de antigüedad que contenía 9 osarios (Originalmente había 10, uno desapareció). Estos fueron supervisados por el arqueólogo israelita Amos Kloner. El sepulcro fue explorado por el inspector de antigüedades Yosef Gat, los arqueólogos Eliot Braun y Amos Kloner. Shimon Gibson realizó un croquis de la tumba.

Según el informe publicado por Kloner, la tumba tiene un patio de 4,2m de ancho y una antecámara de 2m x 2,4m, cuyo techo fue casi en su totalidad destruido por las topadoras. La fachada de la cámara mortuoria se hallaba en la pared norte de la antecámara y estaba decorada con una cornisa en forma de V invertida por encima de un círculo y una roseta incompleta. La entrada mide 43cm x 47cm y tiene una pestaña donde encajaría una piedra cuadrada a modo de cierre (Golal), que no pudo hallarse. La cámara medía 2,3m x 2,3m y tiene una altura apenas mayor de 1,5m. Había dos nichos (Arcosolia), uno en la pared occidental y otro en la pared opuesta a la entrada. Estaban vacíos excepto por fragmentos de huesos. En la cámara principal se hallaron tres calaveras, vértebras y fragmentos óseos. Había seis osarios sin sus tapas, dos en cada una de las paredes excepto la de la entrada. En total se encontraron diez osarios. La mitad de ellos estaban decorados y la otra mitad lisos, sin decoración alguna.

En cuanto al programa del Discovery ChannelEl grupo de Osarios estaba por encima del promedio en la proporción de los que tenían inscripciones (seis de los diez = 60%) y en que cinco de las seis inscripciones estaban en hebreo y una en griego, cuando la proporción general es cuatro en hebreo cada tres en griego.8 De acuerdo con la IAA (Autoridad de Antigüedades de Israel) seis de estos diez Osarios contienen los nombres: Jesús, Hijo de José, María, Madre de Jesús, José, Hermano de Jesús, Mateo, Mariamne, y Judas, Hijo de Jesús. El Arqueólogo Judeo-Británico Shimon Gibson elaboró los planos de la tumba y el académico israelí L.Y. Rahmani publicó en el año 1994 el “Catálogo de Osarios judíos” conteniendo los datos esenciales relacionados con los diez Osarios que fueron encontrados en la tumba de Talpiot.9 En lo que sigue se empleará la numeración según el sitio del hallazgo de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA), según la cual los Osarios llevan los códigos IAA 80-500 a IAA 80-509.

Respecto a la “exploración” de Jacobovici, Kloner, el investigador original del sitio, la calificó de “descuidada, explotadora e irresponsable”.

Respecto a las marcas cruciformes la opinión más actual de los arqueólogos es que este tipo de marca, que en verdad aparece en el 40% de los osarios encontrados en Israel, se usaba simplemente para alinear la tapa a manera de marcas de albañil. Esta interpretación está confirmada por la presencia, en otros osarios, de un asterisco en vez de una x en el mismo lado de la tapa de los osarios. Esta es la opinión de arqueólogos como L. Y. Rahmani, y Amos kloner. Rahmani las llama “Marca de dirección”. Esta conclusión es compartida por la investigación sobre supuestas marcas de cruces cristianas sobre una serie de osarios judíos del profesor R. H. Smith.

Sin desmedro de lo anterior, otros académicos creen que los judíos no cristianos del tiempo de Jesús si usaban una “x” o un signo “+” como símbolo de protección basados en Ez 9:4. En todo caso, sólo sería una marca simbólica de protección, no una cruz basada en el martirio de Cristo. Por ejemplo, una inscripción hebrea, datada del 136 d. C., encontrada en Palmira, una antigua ciudad de Siria, contiene una inscripción hebrea encerrada entre dos “x”:

“X Una persona cuyo nombre es bendito por siempre. Engendrado por Shlomo, hijo de Nesa, hijo de Tsaïda, hijo de Baraq, por su salud y la de sus hijos. En el mes de Nisán del año 447 X”.

Resultados de ADN

La IAA ha catalogado los osarios de Jesús y de Mariamne con los siguientes nombres:

IAA 80-503: Yehshúah Bar Yoshef (Jesús, H[hijo] de José).
IAA 80-500: Mariamne he Marah (Mariamne, la Señora).

La información genética se almacena en la molécula de ADN como un código lineal compuesto por A (Adenina), C (Citosina), G (Guanina) y T (Tiamina), en cierto modo análogo al código binario utilizado en el Software informático del Siglo XXI, pero sólo en cierto modo por que el código cuaternario del genoma ofrece una variación infinitamente mayor que la que puede proporcionar el código binario.

Uno de los directores del Laboratorio de ADN de Lakehead en Ontario (Canadá), Cartney Matheson analizó el ADN mitocondríaco extraído de la pátina del fondo de ambos osarios, confiando en que jamás fueron reutilizdos, pues no hay ningún resto óseo al cual tomarle pruebas. A continuación se aprecia una muestra del análisis en la línea 120 del código genético donde se ven variaciones entre ambos:

IAA 80-503: Marcador 120: CCAGTAGGAT
IAA 80-500: Marcador 120: ACCCACTAGG

Lo que apreciamos aquí es un “Poliformismo” o variación genética empezando esta con C y A, en las cuales hay una clara desigualdad. Esta es la variación de dos individuos en el mismo marcador y en la misma secuencia del gen, por lo que este poliformismo muestra sólo una diferencia entre estas dos personas. A continuación el análisis de la línea 130 del código genético:

IAA 80-503: Marcador 130: ATCAACAAAC
IAA 80-500: Marcador 130: ATACCAACAA

Aquí hay otro poliformismo en la secuencia genética de dos personas. Cuando vemos diversos poliformismos entre dos secuencias, podemos concluir que estos dos individuos no estaban relacionados, o, al menos, no estaban relacionados por vía materna.

Conclusión: Si no son hermanos, y si no son madre e hijo o padre e hija y están enterrados en una tumba familiar cabe la posibilidad de que sean marido y mujer. Se sabe que en la mayoría de las tumbas familiares conocidas del Siglo I sólo se enterraban en las mismas a familiares o cónyuges, con excepciones claras, como Jesús mismo, quien fue enterrado en la tumba de otro.

Objeciones y críticas

Sin embargo, los cálculos probabilísticos efectuados sobre las combinaciones de los nombres en las inscripciones, tal como los que se presentan en la sección anterior, fueron fuertemente objetados por arqueólogos como Joe Zias, ex curador hasta 2007 de la Autoridad de Antigüedades de Israel quien afirma que se trata de esfuerzos puramente sensacionalistas por parte de quienes, sin siquiera ser profesionales en el área, declaran que se trata de la tumba del Jesús cristiano. Nombres como “Jesús”, “José”, “Jacob (Santiago)”, “Judas” y “María” eran muy comunes en esa época, pero se desconoce su porcentaje real entre la población como para hacer cálculos probabilísticos como los de Feuerverger. Considerando también que ningún resto óseo presenta evidencias de una crucifixión, Zias concluye: “Proyectos como estos (de Jacobovici) son una burla de la profesión arqueológica.”

Por su parte Stephen Pfann, quien preside la University of the Holy Land (Universidad de Tierra Santa), señaló que el supuesto planteado por Andrey Feuerverger se basa en un número de falacias y en la incorrecta aplicación de la ciencia estadística, según se detalla en los siguientes puntos:

1) No existe una base de datos en Judea o en Galilea (ni genealogías con excepción de la de Jesús que presentan los evangelios, ni registros) que sirva de fundamento para establecer la probabilidad de sus afirmaciones.

2) Los registros de quién y cómo muchos individuos eran enterrados en una dada tumba familiar en la Judea y Galilea del siglo I no pueden ser descifrados únicamente sobre la base del examen de los nombres existentes en los osarios que sobreviven en la tumba.

Esto es debido a las siguientes circunstancias:
La mayoría de las tumbas ya fueron visitadas y saqueadas en la antigüedad o en los últimos tiempos, dejando incompleto el registro de sus contenidos originales.

No todos los osarios se rescatan durante las excavaciones para ser almacenados y registrados. A menudo, sólo se conservan aquellos osarios que presentan inscripciones, decoraciones o ambos.

De acuerdo con L. Y. Rahmani (1994), A Catalogue of Jewish Ossuaries, de 917 osarios en las colecciones del Estado de Israel, sólo 231 (25,2%) tienen sus nombres inscriptos. La tumba de Talpiot Oriental es inusual, ya que 6 de sus 9 osarios registrados (66%) fueron inscriptos con nombres. Si todas las tumbas contuvieran un porcentaje similar de osarios con nombres inscriptos, un censo comparativo entre varias tumbas sería razonable y posible. Sin embargo, éste dista mucho de ser el caso.

Los osarios que llevan nombres a menudo contenían los restos de más de un individuo. Los nombres de estas personas nunca se sabrá. Por ejemplo, el osario de Caifás contenía los restos de varios individuos, entre ellos un hombre de mediana edad.

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