La Niña de Rojo


Imagen
Autor: Aaron Frisch
Ilustrador: Roberto Innocenti
Editorial: Kalandraka
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro álbum
La historia es conocida incluso aunque jamás la hayas leído: una niña vestida de rojo es enviada a casa de la abuela. En el camino se encuentra con un lobo, quien, como ya se sabe, conoce un atajo para llegar a la casa de la abuela.
Lo que difiere en este caso no es el relato, es la puesta en escena. En un primer momento nos encontramos en un salón lleno de juguetes. Un grupo de niños rodea una mesa sobre la cual se halla una abuela en su mecedora que les dice, Acercaos, niños, que os voy a tejer un cuento. Así comienza la magia. El bosque del siglo XVIII no es el bosque de ahora, la niña avanza envuelta en un abrigo rojo con capucha, es menos niña y más adolescente. Calza unos tenis rosados. La niña avanza topándose a cada paso con una maravilla mayor. No sabe, o está acostumbrada a ello, que hay más de un lobo acechando por ahí. Finalmente la encuentran. El resto de la historia hay que recorrerlo con pies duros, atento a las trampas.
El relato se divide a nivel gráfico por la diferencia de color en los cuadros de texto. Antes de encontrarse con el lobo, los cuadros de texto son rojos; después, cuando todo se tuerce, los cuadros de texto son verdes.
Una de las versiones de los estudiosos alude a las sutiles alegorías eróticas del texto del siglo XVIII, sin embargo no desprecia una tradición anterior que rezaba que el relato de la niña de rojo aludía también a una realidad más prosaica, aquella innegable en donde los lobos acechan en los bosques.
Frisch e Innocentti no son ajenos a los tiempos, adecuan, quizá previendo las quejas de los padres, un final más acorde a los deseos de quienes exigen un final feliz. Curiosamente, ese final alterno solo reafirma la brutalidad de la primera versión.
Innoccenti, quien en la portada aparece como responsable de la historia tanto como de las ilustraciones, muestra, una vez más, las infinitas posibilidades que conservan los cuentos tradicionales cuando son tratados con respeto.

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