Arco Zen

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Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro. “Ahí está”, le dijo al viejo, “¡A ver si puedes igualar eso!”.

Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco.

Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo. “Ahora es tu turno”, dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme.

Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro. “Tienes mucha habilidad con el arco”, dijo el maestro, “pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro”.

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La historia de la chica de 14 años que repartía libros en Auschwitz.

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Una novela se basa en cómo Dita Kraus, de forma clandestina, administraba ocho ejemplares entre 500 niños.

Durante la Segunda Guerra Mundial, y dentro del campo de exterminio de Auschwitz, existió lo que dio en llamarse el “barracón familiar” que, por un tiempo, funcionó a modo de escuela para los cerca de 500 chicos que había en el campo en ese momento. Allí, y con solo ocho libros, entre ellos un Atlas Universal, Nueve caminos de la terapia psicoanalítica, de Sigmund Freud y Breve Historia del Mundo, de H. G. Wells, se creó una biblioteca clandestina que fue custodiada por una de las pequeñas, Dita Kraus, llegada al campo desde el gueto de Terezin, en lo que hoy es la República Checa. Para ella, su labor de bibliotecaria se convirtió en algo de vital importancia en el empeño de salir viva del que fue el mayor de los genocidios registrados en el Siglo XX.

En la vida en ese barracón se centra el argumento de La bibliotecaria de Auschwitz (Planeta), del escritor y periodista español Anotino G. Iturbe, que se vale de los recursos propios de la ficción para narrar la gesta de Dita, que con solo 14 años, se vio obligada a dejar de ser una niña para ocuparse de una importante labor, sin saber aún, que formaría parte de la Historia.

-¿Cómo llegaste a la historia del barracón y su bibliotecaria?

-Leyendo La Biblioteca de noche, de Alberto Manguel. En un capítulo, comentaba que en un barracón de Auschwitz existió una pequeña biblioteca clandestina formada por tan solo ocho volúmenes. Entonces quise saber cómo había sido posible.

-¿Y por qué novelar la historia en lugar de hacer un reportaje?

-Intenté escribir un libro de no ficción, pero después de un año de recopilar información, solo conseguí tener papeles llenos de fechas, cifras, nombres, lugares… y me faltaba lo fundamental: transmitir la emoción que me embargaba al pensar que en medio de la negrura humana más absoluta, alguien hubiera tenido el coraje de poner en marcha una biblioteca clandestina.

-¿Hasta dónde describes la realidad y hasta dónde entra en juego la ficción?

-Es una novela, no una biografía de Dita Kraus. Los personajes son reales y su trayectoria fue, en líneas generales, la que se relata, pero hay situaciones que son ficción, diálogos que me gusta pensar que pudieron darse o que me sirven para poder ilustrar asuntos importantes.

-¿Qué fue lo que más te impactó al conocer esa vivencia?

-Que alguien considere que vale la pena jugarse la vida para poner en marcha una escuela me resulta extraordinario. Que en medio del horror de un lugar como Auschwitz se abra un libro y se encienda una pequeña luz, me emociona profundamente.

-¿Qué suponen los libros en medio de tanto horror?

-En medio del terror paralizante de unos niños indefensos que sienten cada día el aliento de la muerte en su nuca, de pronto alguien abre un libro y enseguida abre una ventana a otro lugar, a otro momento.

Los libros no pudieron borrar a los nazis, pero pudieron hacer que unos niños fueran felices durante un instante.

-¿Conociste a Dita?

– Sí, en el proceso de documentación me encontré con que la muchacha de catorce años que manejaba los libros en el barracón había sobrevivido y estaba viviendo en Israel.

-¿Leyó el libro? ¿Qué dijo al respecto?

-Se acaba de traducir al checo, así que lo está leyendo. Me reta porque meto la pata con algunos detalles y porque el personaje inspirado en ella la hace parecer una heroína, y no quiere que la vean así. Dice que a ella le dijeron que se ocupara de los libros, pero que si le hubieran dado una escoba se habría puesto a barrer.

-La Historia, ¿se repite siempre?

-Por desgracia, nos cuesta mucho aprender y muy poco olvidar. La historia de la mezquindad humana se repite, por eso no hemos de olvidar lo que pasó durante el Holocausto.

Ninguna grandeza se puede construir sobre la humillación y la matanza.

Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/historia-chica-repartia-libros-Auschwitz_0_1019298105.html

Kensho (II)

Muy Bueno!!!!

El blog de 道

Un dia te acuestas como cualquier otro dia.

No tienes sueño y te da por pensar, reflexionas de nuevo sobre quién eres, te observas en silencio y de la consciencia silenciosa surge un pensamiento que rompe la calma y que dice “tú eres esa consciencia silenciosa”, pero sabes que en ese momento de alguna manera todavía crees ser ese que dice que eres otra cosa. Es como una frase que se autodemuestra falsa a sí misma.

Y de repente algo nuevo ocurre, no es nada grande ni espectacular. Es un cambio nímio. De repente, por primera vez sientes que tu identidad no son los pensamientos sino la consciencia silenciosa.

El concepto de identidad pasa de un punto a otro. Nada más, nada cambia. Todo sigue igual.

Ahora crees que eres tu consciencia y no tus pensamientos.

No ocurre nada más. Solo eso. Es tan simple y tan ridículo que piensas…

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La inundación vista por un poeta

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Vivo en un país tropical, cosa que suelo disfrutar: buen clima, gente alegre, fiesta continua. Sin embargo, ahora una tormenta en el Pacífico y un huracán en el Golfo de México (Atlántico) tienen a medio país bajo el agua, millones de damnificados, desabasto, estados incomunicados por tierra, mar y cielo. En la foto, la inundación cubre la carretera al puerto de Acapulco.

Como siempre, busco la voz de los poetas, que ponen en palabras lo que al resto sólo nos saca llanto. Estos versos, del chiapaneco Efraín Bartolomé, fueron escritos a propósito de una de las muchas inundaciones que cada año padece México. Así está hoy mi país querido.

El río trajo troncos y lúbricos helechos:/
la creciente mantuvo mi memoria anegada./
La inundación es gris. La niebla húmeda nada/
entre ruinas y patos y lúgubres desechos.//

Mundos rotos, barcazas, heridas en el pecho/
del río, y un olor como…

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Linday Lohan (desnuda por respetables dólares). Anexo: Cortázar (pornografía, erotismo)

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CC

C

http://alpacine.com/noticia/1467/

ANEXO

De hecho, Cortázar asevera que el erotismo exige imaginación al momento de trasvasarlo a la expresión literaria, hasta lograr un feliz desenlace en la ecuación “erotismo = sexo + inteligencia, ojos + inteligencia, lengua + inteligencia, dedos + inteligencia”.
Este es uno de los temas que toca con mayor intensidad en Ultimo round, tomando como punto de partida su reciente lectura (1969) de seis libros escritos por latinoamericanos donde abundan las escenas eróticas. La queja de Cortázar se centra en el pobre manejo de la expresión lingüística que torna al erotismo en pornografía o, dicho de otra manera, reconoce en los autores una pulsión que les lleva a mostrar antes que a trasponer, con una evidente falta de delicadeza, para después rematar que “en literatura esa delicadeza nace del ejercicio natural de una libertad y una soltura que responden culturalmente a la eliminación de todo tabú…

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La novela gráfica erótica italiana

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Omar García Ramírez*

http://blogs.elespectador.com/elmagazin/2010/10/26/la-novela-grafica-erotica-italiana/

El erotismo es consustancial a muchas obras de la mejor novela gráfica europea contemporánea, en ese continente, salvadas ocasiones, no ha existido la censura directa y velada que se dio en Norteamérica durante ciertos periodos de su historia reciente, ni el puritanismo fundamentalista que permea la mayoría de los mass media en Estados Unidos. De tal manera que grandes autores europeos han flanqueado y explorado ese territorio tabú, llevando su arte a límites que no se han bordeado en esta parte del Atlántico. Guido Crepax (Milán, 15 de julio de 1933 – Milán, 31 de julio de 2003) es un referente indiscutible del género ya que una gran parte de su obra gira en torno al erotismo.

Europa

Antes de entrar en materia (como diría el sátiro gusano a la amanerada larva), conviene sobrevolar y pintar grosso modo el sinuoso panorama. En la línea clásica del…

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FRASES FILOSFÍA ORIENTAL (ZEN)

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Hay quienes:
… usan siempre la misma ropa, … llevan amuletos, … hacen promesas, … imploran mirando al cielo, … creen en supersticiones.
Otros:
… siguen corriendo aun cuando les tiemblan las piernas, … siguen aunque se queden sin aire,
… siguen luchando cuando todo parece perdido,
… siguen como si cada vez fuera la ultima vez, convencidos de que la vida misma es un desafío.
Sufren,
… pero no se quejan porque saben que:
… el dolor pasa, … el sudor se seca, … el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
… La satisfacción de haberlo logrado En sus cuerpos:
… hay la misma cantidad de músculos … en sus venas corre la misma sangre
Lo que los hace diferentes
Es su espíritu
La determinación de alcanzar la cima
Una cima a la que no se llega superando a los demás sino superándose a uno mismo

El…

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Convocatoria Antología Amigos Negro Sobre Blanco

Negro Sobre Blanco Grupo Editorial convoca a la Antología de Cuentos de Amigos de Negro Sobre Blanco. Convocatoria abierta para los amigos de la editorial que no hayan publicado ningún libro bajo este sello y nos sigan a través de Facebook y Twitter, tanto la editorial como la revista Buró.

Las bases son las siguientes:

1.       Podrán participar autores venezolanos.

2.       Las obras deberán escritas en español

3.       No podrán participar escritores publicados bajo el sello Negro Sobre Blanco.

4.       Los participantes deben seguirnos en la página de Facebook, Twitter y blogs.

5.       El género será el cuento y debe girar en torno a temas sociales, locales, urbanos, pueden contener denuncia, protesta, critica. Teniendo la libertad de desarrollar cualquiera de estos temas con el estilo propio del autor.

6.       Los cuentos deberán tener entre 10 y 12 páginas de extensión, en letra Times News Roman tamaño 12 espacio y medio. De no cumplir con este punto…

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De ti, la incertidumbre

Ellos siempre habrían de recordar aquella noche por causa del calor tan insoportable e infrecuente. Cierto, mayo, en el centro de su país tropical. Pero, al fin y al cabo, no vivían sino en una montaña elevada, y las montañas son frescas, hasta frías. Ellos siempre recordarían que se conocieron ese día; no porque sospecharan, ni más remotamente, que significarían alguna cosa en la vida del otro, no; ni tampoco porque él fuese tan bien parecido y ella estuviese tan bien vestida, -porque por cierto, venía de una fiesta-. Se trató más bien de una de esas coincidencias, cuyo origen se pone en duda y hasta se diría que no fue jamás fortuita, misteriosa… A eso de la una de la madrugada; todo de un obscuro casi siniestro, el caluroso aire viciado hasta hacerse impertinente. Ella, la alcaldesa del pueblo. Él, un ingeniero, medio impetuoso; científico de los más acérrimos.

El acontecimiento, explicable sólo con teorías tan descabelladas como increíbles. No la lluvia, pese al calor; no el derrumbe, en los suburbios, de algunas residencias mal hechas, no, eso tampoco. El pequeño desborde de un río, protegido de todas formas por amplios tabiques, menos. Un halo de luz intenso, sí, una gigante bola de fuego desde el cielo cayendo lenta como un copo de nieve sobre el pavimento de la vía principal hacia el pueblo. Y, de repente, al tocar el suelo, un estremecimiento cataclísmico, el impacto de cientos de gramos de TNT pulverizando los árboles de los ya despoblados bordes de la vía y destrozando las aceras y la ruta de los ciclistas, una suerte de terremoto silencioso. Y sus autos se detuvieron a tiempo, casi chocaron, atónitos de tanto desconcierto, cuando todos los cauchos explotaron.

La mujer, con un femenino ataque de crisis, no quiso si quiera asomarse, no podía soltar el volante. La lluvia cesó, la luz desapareció; él salió de su carro, sin estar seguro de hallarse despierto. Delante de él ese auto rojo, y todavía más allá… El primer instinto, ayudar. Tocó el vidrio de su ventana, sin hallar respuesta. Una mujer tan bella sólo podía pertenecer a sus sueños, pero hasta hacía tan sólo unos minutos no estaba soñando, sino que conducía camino a casa, vestido de un calor insufrible pese a la hora. Y luego, la lluvia amenazadora, aún cuando las  curvas de la carretera le resultaran tan familiares. Pensó que había sido testigo de un poderoso rayo caído del cielo en medio de una incipiente y frustrada tormenta, pero un rayo, por más poderoso que fuera no habría podido explicar y justificar el daño al que sus ojos, en medio de la vetusta oscuridad, se estaban acostumbrando. Miró al cielo. No luna, no estrellas. Simplemente oscuridad. Volvió a tocar su puerta y esta vez ella sí reaccionó. Era una mujer muy razonable, a todo le encontraba una explicación. De modo que habló y habló sin detenerse, quizá describiendo para sí misma, quizá argumentando lo que también veía.
Pensaron que era un meteorito. Después de todo, los meteoritos caían y destruían la zona donde caían. Sin embargo, él era científico y sabía que los meteoritos caían a una velocidad mucho más rápida que aquello, y dejaban como resultado un cráter, no así lo que sus ojos veían. Tomando en cuenta la distancia en la que se hallaban, si hubiese caído un meteorito, ellos hubiesen muerto sin falta. Eso él trató de explicarlo, ella no quiso escucharlo. Para ella el asunto ya estaba claro; pequeños meteoritos que no podrían hacer mayor daño.
Ellos nunca olvidarían esa noche en que se conocieron pues, con el paso del tiempo, fue tan difícil explicar de verdad lo que sucedió -y lo que los retuvo del otro lado de la vía hasta el día siguiente, hasta que ella misma ordenó que les fuese construido un puente y paulatinamente la vía fuese rehecha-, que sería tanto como imposible no tenerlo constantemente presente. Así, inmersos en una perpleja curiosidad, investigando en los periódicos amarillistas del extranjero, leyendo libros sobre sucesos extraordinarios para hallar el parecido, se hicieron amigos, y con el tiempo, algo más que amigos.
Ellos siempre habrían de recordar el enigmático suceso que les dejó esa sensación de no vivir en un mundo real, cuando ese hasta hermoso halo de luz de las alturas, meteorito astral, bola de fuego, relámpago torpe y tardío cayó tan así del cielo, y destruyó por completo el paso hacia su pueblo, tan sereno y tan indolente, y que, cargando el ambiente de una bruma enrarecida por una gelatinosa visión de la nada, que además lastimaba tan duramente la vista, los dejó por el resto de aquella noche en frente de una todavía siniestra y blanquecina área desolada.
Maureen Morgado
Lic. UCV Idiomas Modernos
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