Miranda Regresa

Un periodista se introduce clandestinamente en la celda de Miranda, en la Carraca el 10 de Julio de 1816. El joven periodista urge al generalísimo para que le conceda una entrevista, con el objeto de propagar su pensamiento anticolonialista en cierto periódico de vanguardia que se edita furtivamente en Cádiz. Miranda, viejo zorro de la geopolítica internacional desde el siglo pasado, desconfía del impetuoso muchacho, quien poco a poco se va ganando su confianza hasta que el cautivo accede a concederle la entrevista.

Aquí comienza un viaje retrospectivo de la vida del generalísimo donde la vuelta al pasado, a los momentos formativos más trascendentes de la construcción del joven, del hombre, del seductor, del soldado español, del ilustrado, el desertor, el independentista, el político, el guerrero, el espía, el contrabandista, el hereje, el conspirador y el precursor, se narran para develarnos la magnitud de Francisco de Miranda, quizás por siempre el más universal de los venezolanos.

Alí Salem Iselmu

 

Nació el 1 de febrero de 1970 en la ciudad de Villa Cisneros (Dajla), cuando el Sahara era provincia española. En 1982 comenzó sus estudios en Cuba, donde se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en el año 1995. Una vez concluido sus estudios, regresó a los campamentos de refugiados saharauis, donde se incorporó al departamento de español de la Radio Nacional Saharaui.

En la actualidad, trabajo y vive en España. Miembro fundador del grupo de escritores saharauis de la Generación de la Amistad, su primer poemario titulado “La Música del Siroco” se publicó en 2008.

Ha participado  además en diferentes antologías de literatura saharaui en español.

                                                        Una generación

                                                        Y otra

                                                        Seguirán

                                                       Mirando

                                                      Un pasado, un presente y un futuro

                                                      Que se confunden con la penumbra

                                                      De una tormenta de arena

                                                    Que anuncia la próxima estación.

 

 

          Calendario Interior

         Ahora que mis versos

           Son inocentes,

         Mis palabras son mágicas,

        Y mis recuerdos son dolorosos,

 

           No podré volver

          Al pequeño uad

         En el que nací,

         No podré escribir

        La historia que sentí,

        Ni contemplar las montañas

        De mi infancia.

 

       Vuelvo resignado

       A otro exilio

      dentro de otro exilio.

 

               La tumba de mi abuelo,

               La tumba de mi hermano

               Se han quedado en otra tierra,

               Mientras otros hablan

              bajo la sombra

              del implacable tiempo.

Primavera, Verano, Otoño, Invierno… Y Primavera otra vez

Año: 2003
Director: Kim Ki-Duk
Orígen: Korea

Sinopsis:

Nadie es inmune al poder de las estaciones y su ciclo anual de nacimiento, crecimiento y decadencia. Ni siquiera los dos monjes que comparten una ermita flotante en un lago rodeado por montañas. A medida que las estaciones se van sucediendo, cada aspecto de sus vidas se ve imbuido de una intensidad que los lleva a ambos a una espiritualidad mayor… y a la tragedia.

Le Roi Danse

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Película de Gerard Corbiau que narra la relación entre tres grandes personajes de la francia barroca. Jean Batiste Luly, Moliere y el Rey Sol Luis XlV. En ella vemos la evolución de la obras de estos tres personajes y la futura influencia que tendría en el resto de la europa barroca en el aspecto del teatro, la comedia, la música y en la danza.

Llena de amistades amores e intrigas vemos que también dentro del aspecto de las artes existían rivalidades, prejuicios no sólo en las artes en sí, sino en los aspectos sociales que tocaban. Tal es el caso de Moliere que estrena “Tartufo” en la corte generándo la ira de los sacerdotes jesuítas que tenían una cuota de poder en el trono del rey sol y de como con manejos e intrigas censuraban lo que más adelante se convertiría en una de sus más famosas obras.

Viaje al corazón del autor de ‘El Principito’

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Esta imagen, tomada por John Phillips, un mes antes del fallecimiento del escritor, será exhibida en la muestra.

Foto: Cortesía: Museo Librería Morgan (Nueva York)

Manuscritos y pasajes eliminados de la versión final del libro, serán exhibidos en Nueva York.

Era 1940, la Segunda Guerra Mundial arrasaba a Europa y Francia era ocupada por los alemanes. Algunos franceses lograron escapar y se exiliaron en otros países, como el piloto Antoine de Saint-Exupéry, quien llegó a Nueva York (EE. UU.) junto con Consuelo, su esposa.

Allí, durante un par de años, la pareja llevó una vida tranquila, hasta su regreso a Francia y la muerte del piloto, en un accidente aéreo en 1944.

Como en julio se cumplirán 70 años del fallecimiento de Saint-Exupéry, el Museo Librería Morgan, en Nueva York, inaugurará este viernes la exposición ‘The Little Prince: A New York Story’, (cuya traducción sería algo así como El Principito: una historia de Nueva York), que revelará detalles curiosos y poco conocidos sobre la creación de El Principito.

Uno de ellos es que el libro se escribió en dicha ciudad, como se da a entender con la marca de agua de algunos manuscritos que serán exhibidos, en donde se lee ‘Fidelity Onion Skin. Made in U.S.A.’.

Si bien la vida no le alcanzó a Saint-Exupéry para ver el impacto que tiene su obra en niños y adultos, algo que sí pudo hacer fue entregarle a su amiga Silvia Hamilton –periodista neoyorquina y quien durante su estadía se convirtió en una de sus grandes amigas– los manuscritos y esbozos de su obra.

También les dio un par de copias a sus amigos, entre ellos Stephen, hijo de Hamilton, en donde le escribió: “Para Stephen, a quien ya le he hablado de El Principito y quien probablemente será su amigo”. Esta es la primera vez que se exhibirá esta versión del libro.

Precisamente, el punto central de la exposición radica en los pormenores y curiosidades que se esconden tras la historia de este particular personaje, que se embarca en un viaje interestelar en el que se cuestiona sobre la vida y lo que representan la niñez y el ser adulto.

Pocas veces se puede conocer lo que está detrás del proceso creativo de un escritor. En este caso, la guerra que sacudió a Europa lo afectó profundamente, lo cual se evidencia en uno de los pasajes que finalmente descartó: “En una estrella alguien ha perdido a un amigo, en otra, otro está herido, en otra, hay alguien en guerra”.

También se exhibirán artefactos, cartas personales en préstamo de museos en Francia y Estados Unidos, y el brazalete que llevaba consigo el piloto cuando su avión se accidentó y que luego fue encontrado por un pescador en su red para atrapar peces.

“La muestra permite ver el momento creativo de Saint-Exupéry y ser testigos de su trabajo en Nueva York, además de su lucha con la enormidad de eventos que afectaban a Francia y al mundo en general, mientras encontraba cómo completar este relato, que continúa siendo igual de mágico a como lo fue hace 70 años”, afirma William M. Griswold, director de la Librería Museo Morgan.

Otro dato curioso tiene que ver con una de las líneas más famosas del libro, “l’essentiel est invisible pour les yeux” (lo esencial es invisible a los ojos), que tuvo 15 versiones diferentes antes de llegar a esta. O la dieta vegetariana de El Principito, que tampoco se publicó.

¿Dónde y cuándo?
‘El Principito: una historia de Nueva York’ se verá desde este viernes hasta el 27 de abril en la Biblioteca y Museo Morgan (Nueva York, EE. UU.).

Fuente: Diario El Tiempo

Amiri Baraka

Baraka

Amiri Baraka cuyo verdadero nombre era Everett LeRoi Jones (Newark, 7 de octubre de 1934 − 9 de enero de 2014)

Fue un poeta, escritor y crítico musical estadounidense. Se licenció en inglés en la Universidad Howard y fue profesor en las universidades de Yale, Columbia y Nueva York. Escritor, poeta, ensayista, dramaturgo y músico, publicó numerosos libros de poesía, ensayos, relatos y discos. Fundó en 1964, la Black Arts Repertory Theatre/School (BART/S).

A la muerte de Malcolm X, acaecida en 1965, se convirtió a la Nación del Islam, se separó de su primera esposa y se trasladó a Harlem. En 1967 cambió su nombre por el de Imamu Amear Baraka, cambiado más tarde por el de Amiri Baraka. Ese mismo año se casa con la poetisa afroamericana Sylvia Robinson (Amina Baraka), con la que tuvo cinco hijos. Fue líder de la organización musulmana Kawaida hasta que ésta pasó a ser marxista, en los años 1960.

                                        Si Elvis era el rey,

                                        ¿quién es James Brown?

                                                                                ¿Dios?

                                                                                                          Amiri Baraka.

Su primer libro de poesía, “Preface to a Twenty-Volume Suicide Note” (Prefacio a una nota de suicidio en veinte volúmenes), se publicó en 1961. Fue autor de numerosos ensayos de crítica musical, como “Blues People”. Junto a su esposa Amina Baraka publica en 2003, “The Essence of Reparations”, una antología de ensayos sobre temas como el colonialismo, la opresión nacional y el racismo.

Sus obras:

Preface to a Twenty-Volume Suicide Note (1961)

Blues People (1963)

Dutchman and the Slave (1963)

Selected Poetry of Amiri Baraka/LeRoi Jones (1979)

The Music (1987)

The Essence of Reparations (2003)

Ezra Pound

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Poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la Lost Generation —«Generación perdida»— que predicó fogosamente el rescate de la poesía antigua para ponerla al servicio de una concepción moderna, conceptual y al mismo tiempo fragmentaria.

Su obra monumental, los Cantos, o Cantares, le llevaron gran parte de su vida. El crítico Hugh Kenner dijo tras encontrarse con Pound: «He tomado de repente conciencia de que estaba en el centro del modernismo».

Pound fue un ferviente seguidor de Benito Mussolini y fue criticado por su antisemitismo. Su compromiso con Mussolini le significó ser condenado en 1945.

La poesía de Pound cita y hace referencias a Homero, Confucio y Dante; aborda las mitologías y teorías económicas, así como muchos hechos históricos, e incluye palabras en griego y latín e ideogramas chinos, en un descomunal intento de construir una visión caleidoscópica de la historia y la cultura.

Sus escritos ensayísticos, agrupados en El ABC de la lectura y en Cómo leer, entre otros, son elegantes y contundentes, crudos y ásperos, sutiles y dialécticos, pero nunca interrogativos. Abogó con ímpetu de propagandista por una poesía «pegada al hueso», es decir, libre de adornos, a los que llamaba «fiorituras», en un símil con la música. Estableció un itinerario de lecturas para quien quisiera comprender la poesía, a la que consideraba un arte en progreso. La lista de sus preferencias excluye notoriamente a Shakespeare, al barroco español y al romanticismo. Esta arbitrariedad tiene que ver, sin embargo, con su concepción acerca de cuál era el objetivo hacia el que la poesía marchaba a través de los siglos. Su idea de la fioritura parece incluir que esa forma corresponde a la efusión sentimental desmedida, a la que también rechazaba.

Debido a sus opiniones políticas, Pound fue muy criticado en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, es casi imposible olvidar el papel central que desempeñó en la revolución poética de su tiempo: fue uno de los primeros poetas en emplear con éxito el verso libre en composiciones extensas. The Cantos sirvió como piedra de toque para Allen Ginsberg y el resto de la Generación Beat.

Hay críticos que consideran que casi cualquier poeta experimental inglés de comienzos de siglo está en deuda con Pound.

Como crítico, redactor o promotor ayudó a Yeats, Eliot, Joyce, Wyndham Lewis, Robert Fost, William Carlos Williams, H.D., Marianne Moore, Ernest Hemingway, D. H. Lawrence, Louis Zukofsky, Basil Bunting, George Oppen, Charles Olson, entre otros.

Como traductor, aunque su conocimiento de las lenguas es discutible, Pound hizo mucho para llevar la poesía provenzal y china al público de habla inglesa. También tradujo, defendió y consiguió que se mantuvieran vivas —al menos para los poetas— las obras clásicas griegas, latinas y anglosajonas.

En España es muy perceptible su huella en no pocos novísimos y en buena parte de los poetas posteriores a ellos.

                   Sabiduría antigua, algo cósmica
                        So-Shu soñó,
                        Y habiendo soñado que era un pájaro, una abeja y una mariposa,
                       Quedó incierto de por qué debía tratar de sentirse otra cosa,
                       De ahí su contento.

 

Ts’ai Ch’ih.
Los pétalos caen en la fuente,
Los anaranjados pétalos de rosa,
Su ocre se pega a la piedra.

 Alba

Fresca cómo los pálidos pétalos húmedos
Del lirio del valle
Duerme a mi lado en la alborada.

Epigrama
Ah, sí, cantos míos, resucitemos
El excelente vocablo Rusticus
Para aplicarlo con todo su oprobio
A quienes se aplica.

Antonio Vivaldi (Il Prete Rosso)

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Antonio Lucio Vivaldi (Venecia, 4 de marzo de 1678 – Viena, 28 de julio de 1741), más conocido como Antonio Vivaldi, fue un compositor y músico italiano del Barroco. Se trata de una de las figuras más relevantes de la historia de la música. Su maestría se refleja en haber cimentado el género del concierto, el más importante de su época.

Era apodado Il prete rosso (“El cura rojo”) por ser sacerdote (católico) y pelirrojo. Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas. Es especialmente conocido, a nivel popular, por ser el autor de la serie de conciertos para violín y orquesta Las cuatro estaciones. Esta obra, que forma parte del ciclo de su opus 8 “Il cimento dell’armonia e dell’inventione”, tiene una importancia capital por suponer la ruptura del paradigma del concierto soli, establecido por el mismo Vivaldi. Hasta entonces, el concierto soli era un concierto en el que el instrumento solista llevaba todo el peso de la melodía y la composición, y el resto de la orquesta se limitaba a ejercer el acompañamiento según las reglas de la armonía.

Sin embargo, Las cuatro estaciones son unos conciertos para violín en los que la orquesta no actúa como mero fondo de acompañamiento, sino como un relieve: no se limita a acompañar al solista, sino que ayuda al desarrollo de la obra. Esto influirá posteriormente en los conciertos de Händel y, sobre todo, de Bach, ya que éste estudiaría asiduamente los conciertos de Vivaldi, y sería a partir de las innovaciones originales de Vivaldi que Bach perfeccionaría el concepto de concierto. De esta manera, con la forma musical de los concerto soli se lograría definir de manera definitiva lo que podría llamarse el concierto para instrumento solista moderno, estableciéndose un equilibrio perfecto entre solista y orquesta, sin que el concierto llegue al extremo de tener que ser considerado un Concerto Grosso, en el se establece un diálogo entre orquesta y solistas de manera que los papeles de solista y acompañante se intercambian entre un pequeño grupo de instrumentos (el concertino, a veces un único instrumento) que actúa usualmente de solista, y la orquesta (el ripieno). Llegar a este punto, sin embargo, fue un proceso que condujo de Arcangello Corelli y Giuseppe Torelli a los ciclos donde podría decirse Vivaldi experimenta con este género instrumental. Cabe destacar por ejemplo el ciclo del Opus 3, donde se percibe un gran dominio en su concepto de concerto grosso y concerto con soli, donde los más conocidos son el Opus 3 N6 en la menor y el Opus 3 N11 en re menor, donde se presenta un maravilloso ejemplo de fuga a cuatro voces (2 violines, viola, violonchelo y continuo).

Así, Las cuatro estaciones representan el concerto soli perfecto, a tal grado que influye notablemente la música de Johann Sebastian Bach, y ésta inexorablemente en Haydn; y Haydn, a su vez, al convertirse en maestro de, entre otros, Beethoven, extiende la influencia de Vivaldi a más músicos sin que, probablemente, hubieran conocido la obra de Vivaldi.

El padre de Antonio Vivaldi, el músico Giovanni Battista Vivaldi, apodado Rosso (Rojo), fue miembro fundador del “Sovvegno de’ musicisti di Santa Cecilia”, organización profesional de músicos venecianos; asimismo fue violinista en la orquesta de la Basílica de San Marcos y en la del teatro de S. Giovanni Grisostomo. Fue el primer maestro de su hijo, que también fue, probablemente, discípulo de Giovanni Legrenzi.

El 18 de septiembre de 1693, Antonio ingresó en un seminario y recibió sus primeras órdenes religiosas. En 1699 fue ordenado subdiácono (4 de abril), luego diácono (18 de septiembre de 1700) y finalmente ungido sacerdote el 23 de marzo de 1703. Más inclinado hacia la música que hacia las obligaciones religiosas, logró que se dispensara de decir misa por razones de salud.

La carrera del veneciano estuvo marcada por cuatro grandes etapas, dominadas todas ellas -según dicen algunos- por la figura paterna. La primera fue la de la adquisición de una fama europea en el terreno de la música instrumental con la publicación, por el editor veneciano Sala y después por el prestigioso impresor holandés Roger, de dos Opus de sonatas para violín y dos colecciones revolucionarias de conciertos para el mismo instrumento: L’estro armonico en 1711, seguido de La Stravaganza en 1714.

Estas obras novedosas superaron las innovaciones de Giuseppe Torelli y Albinoni, y le garantizaron un éxito fenomenal que se tradujo, en particular, en la reimpresión inmediata de sus Opus en Londres y París.

La segunda etapa fue la de su contrato en el Ospedale della Pietà, un orfanato para niñas de su ciudad. Para ellas fueron creadas muchas de sus composiciones; en algunas transcripciones modernas de sus obras pueden leerse aún los nombres de las jóvenes para quienes iba dedicada cada aria. El 1 de septiembre de 1703, recién ordenado sacerdote y con 25 años, Vivaldi fue nombrado maestro de violín de la orquesta de la Pietà y encargado después de la enseñanza de la viola all’ inglese. Su función era la docencia y adquisición de ciertos instrumentos para sus alumnas y la dirección de la orquesta de aquella institución, que albergaba un famoso coro que reunía al conjunto de internas intérpretes. El nombramiento de un músico tan joven para aquel puesto envidiado da testimonio de los importantes apoyos de los que gozaba y de la fama de compositor, fundada sin duda en la difusión manuscrita de sus obras antes de ser publicadas, pero, por encima de todo, en su formidable celebridad como prodigio del violín, que durante mucho tiempo suplantaría su renombre como compositor en Venecia e Italia. Vivaldi realizó en la Pietà a lo largo de su vida una carrera tumultuosa, consecuencia de su personalidad histriónica y enfermizamente independiente. Pero sus caóticas relaciones con aquella institución, sembradas de rupturas y reconciliaciones, no le impidieron hacer de aquel puesto prestigioso su laboratorio y su santuario, al mismo tiempo.

La tercera etapa fue la de su oficio como compositor y empresario de ópera, en la que cosechó grandes éxitos. En esta etapa conoció a Anna Giraud, una joven cantante, que a partir de entonces estaría siempre con él. Fue entonces cuando compuso en Vicenza, en mayo de 1713, Ottone in Villa, su primera ópera conocida, seguida de una auténtica conquista de la Venecia teatral que se basó en el control de los pequeños teatros de Sant’Angelo y San Moisè. Las partituras de las óperas fechadas en este primer período veneciano nos muestran unas obras suntuosas, exuberantes, testimonio de un temperamento dramático excepcional. Aquellas composiciones innovadoras e inquietantes, que imponían el stile nuovo atacando frontalmente al stile antico elogiado por los conservadores, le valieron la hostilidad de una gran parte de la aristocracia veneciana, cuyos teatros le cerraron herméticamente sus puertas. Por aquellas fechas, Vivaldi se confirmó igualmente como un formidable descubridor de la voz: él es, en efecto, quien dio a conocer a cantantes famosos como Fabri, Merighi o Strada, mucho antes de que Händel los contratara en Londres. En esa misma época, el compositor veneciano se impuso también y sobre todo como “impresario” en el sentido etimológico de la palabra, es decir, como empresario de espectáculos que produce tanto óperas propias como de otros compositores, revisándolas o uniéndolas a sus propias producciones.

Los cuadernos de viaje de un rico arquitecto de Fráncfort, Johann Friedrich Armand von Uffenbach, que asistió a la temporada de carnaval en Sant’Angelo en 1715, nos ofrecen un vívido testimonio de este periodo de frenética actividad. Aquel aficionado ilustrado critica en sus notas los decorados y el vestuario, y admira a los cantantes diciendo que “fueron incomparables y no desmerecieron en nada de los del gran teatro”, es decir, el de S. Giovanni Grisostomo. Pero sobre todo se muestra estupefacto por Vivaldi, que le fascina con sus prodigiosas intervenciones al violín. Uffenbach escribe lo siguiente en su cuaderno: “Hacia el final, Vivaldi interpretó un magnífico solo seguido de una cadencia improvisada que me dejó verdaderamente estupefacto, pues no es posible que alguien haya tocado o llegue nunca a tocar así. Colocaba los dedos a un pelo del puente, hasta el punto de no dejar sitio para el arco, y lo hacía además sobre las cuatro cuerdas, realizando imitaciones y tocando con una rapidez increíbles.” La carrera lírica de Vivaldi remontó así su vuelo guiada por dos consignas: reformar y sorprender, en una coincidencia llamativa y premonitoria de arte y estrategia comercial.

La cuarta etapa de ese despegue fue la del desarrollo de una actividad estructurada como compositor particular, que multiplicaba sus compromisos puntuales y lucrativos con una red de clientes y mecenas. Esta actividad tuvo como objeto tanto la música instrumental, con la venta de conciertos escritos o adaptados específicamente en función de los encargos; la música vocal profana, con la venta de arias de óperas, cantatas o serenatas; y la música religiosa, mediante la composición de motetes, himnos, salmos y conciertos sacros para diferentes instituciones. Así es como Vivaldi escribió su Stabat Mater en 1712 para una iglesia de Brescia. Y así compuso también su primer oratorio, La vittoria navale, interpretado en Vicenza en junio de 1713.

Entre 1718 y 1722 trabajó para el príncipe de Mantua y, más tarde, comenzó un periodo de viajes por Europa para supervisar los estrenos de sus óperas. En 1740 se trasladó a Viena, donde murió un año más tarde sin recursos económicos. Al morir en Viena cae en el olvido, y es tanta la ingratitud que Italia tuvo con él, que no aparece en los libros de música de la época.
Una de sus obras más conocidas son los primeros cuatro de los doce conciertos para violín de su Opus 8 denominados por Vivaldi como Il Cimento dell’Armonia e dell’invenzione (La Disputa entre la Armonía y la Invención), de esta serie de conciertos, los cuatro primeros fueron conocidos luego como Las cuatro estaciones.

Vivaldi está considerado como uno de los precursores de la música romántica[cita requerida]: y de la música programática. Vivaldi imprimía un sello distintivo a cada composición, tratando de transmitirle al intérprete la intención que él habría preconcebido para su obra, por eso la mayoría de los movimientos -sobre todo de sus concerti- tienen un título que los identifica y en el caso particular de los cuatro primeros concerti de su opus 8 conocidos como Le Quattro Stagioni, Vivaldi mismo escribió un pequeño soneto lírico (en italiano) para cada uno de los conciertos, los cuales -a menudo- son recitados antes de la interpretación de estos. Sin embargo, no todos los músicos se mostraron tan entusiasmados con las obras del compositor italiano. Ígor Stravinski dijo de forma provocativa que Vivaldi “no había escrito cientos de conciertos, sino un único concierto repetido cientos de veces”. Pero es precisamente, debido al establecimiento de la estructura del concierto con solista por parte de Vivaldi, que su desarrollo culminó con los Conciertos de Brandeburgo de Johann Sebastian Bach. Pese a sus detractores, Bach sintió profunda admiración por Vivaldi, a pesar (al igual que con Händel) que el intercambio directo nunca sucedió, Bach transcribió muchas obras de Vivaldi tomándolas como tema de sus conciertos (como es el caso de los conciertos para clavicembalo).

En el siglo XX volvió a aparecer el interés por la obra de Vivaldi. Mencionemos a Antonio Fanna, Gian Francesco Malipiero, Angelo Ephrikian y en especial Alfred Einstein, quienes han difundido, editado y grabado en disco las obras de Vivaldi, muchas veces partiendo de manuscritos originales del compositor. Otra de las grandes rescatistas de Vivaldi es la mezzo-soprano italiana Cecilia Bartoli quien lo ha incorporado en varios de sus recitales y conciertos y ha grabado dos discos, The Vivaldi Album (1999) y Viva Vivaldi (2000), dedicado al compositor.

 

El Último Emperador

 

El último emperador (The Last Emperor) es una película de 1987, del género biográfico, dirigida por Bernardo Bertolucci y protagonizada por John Lone, Joan Chen, Peter O’Toole, Ruocheng Ying, Victor Wong, Dennis Dun, Ryuichi Sakamoto, Maggie Han, Ric Young, Vivian Wu y Chen Kaige en los papeles principales. Es una coproducción de China, Italia, Reino Unido y Francia, y ganadora de nueve premios Óscar y otros 39 premios, y le corresponden 12 candidaturas a otros premios.

Basada en la autobiografía de Aisin-Gioro Pu Yi o Puyi, Yo fui emperador de China, El último emperador fue el primer filme que obtuvo el permiso de las autoridades chinas para ser rodado en el interior de la Ciudad Prohibida.

Es la historia de Puyi, el último emperador de China, que subió al trono a los tres años y fue adorado por 500 millones de personas como divinidad. Gobernó en la Ciudad Prohibida hasta que las fuerzas republicanas, que querían abolir la corte imperial, lo encerraron entre sus murallas.

Finalmente abdicó y se convirtió durante un tiempo en un títere de las fuerzas de ocupación japonesas en Manchuria. Después llegó la revolución comunista y fue encarcelado para “limpiar” su mente de todo pensamiento capitalista. En los últimos años de su vida fue jardinero en el parque botánico de Pekín y llevó una vida como un hombre cualquiera en su país, siendo testigo del culto a Mao y de la Revolución Cultural.

La película ganó nueve Oscar en las categorías de mejor película, mejor director, mejor guion adaptado, mejor música, mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor vestuario, mejor sonido y mejor montaje.

El hermano menor de Puyi, Pujie, que le había ayudado a escribir su autobiografía, estuvo presente como asesor en el rodaje de la película. Para determinadas escenas fueron necesarios hasta 19.000 extras.

Verdades históricas

A lo largo de la película se observan diferencias respecto a la historia real del emperador, algunos ejemplos son:

Puyi salió de la Ciudad Prohibida cuando murió su madre; sin embargo, en la película se le cierran las puertas.

En su vida real, tal como él mismo cuenta en sus memorias, no tuvo relaciones sexuales con sus esposas, mientras que en la películas se cuenta lo contrario.

En la película el chofer y amante de la Emperatriz es asesinado; sin embargo, en la vida real Puyi impidió que los japoneses lo mataran.

Dirección Bernardo Bertolucci
Producción John Daly
Franco Giovale
Joyce Herlihy
Jeremy Thomas
Guion Mark Peploe
Bernardo Bertolucci
Música David Byrne
Ryuichi Sakamoto
Cong Su
Fotografía Vittorio Storaro (color)
Protagonistas

John Lone
Joan Chen
Peter O’Toole
Ruocheng Ying
Victor Wong
Ryuichi Sakamoto
Dennis Dun
Maggie Han
Ric Young
Vivian Wu
Chen Kaige