Homenaje a Shamar Rimpoche

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Shamarpa significa literalmente ‘persona (sostenedor) de la corona roja’, también conocido como Shamar Rinpoche considerado dentro de la tradición como la emanación de la mente del Buddha Amitābha.

Shamar Rinpoche es el segundo en importancia sólo después del Gyalwa Karmapa dentro del linaje Karma Kagyu del Budismo Tibetano.

El primer Shamarpa Khedrup Drakpa Senge (1283-1349), fue el discípulo principal del tercer Karmapa, Rangjung Dorje. Rangjung Dorje le dio a este discípulo un corona de color rubí junto con el título de Shamarpa, estableciendo así la segunda línea de lamas reencarnados (tulkus) en el Budismo Tibetano, siendo el linaje de los Karmapas el primero. De esta forma se cumplió plenamente la predicción del segundo Karmapa, Karma Pakshi, quien dijo que “los futuros Karmapas se manifestarán de dos formas”. Cuando el cuarto Karmapa, Rolpe Dorje, devolvió la corona roja al segundo Shamarpa, mencionó la predicción de Karma Pakshi, diciendo: “Tú eres una manifestación, mientras yo soy la otra. Por lo tanto, la responsabilidad de darle continuidad a las enseñanzas del linaje Kagyu descansan de igual forma en ti, como en mí.”

El (14vo) Shamarpa fue Mipham Chokyi Lodro, nacido en Derge, Tíbet en 1952. A la edad de cuatro años fue reconocido por su tío, el 16to Karmapa. Luego de la muerte del 16to Karmapa en 1981, el Shamarpa reconoció a Trinley Thaye Dorje como el 17to Karmapa en 1994. El 14vo Shamarpa residia en India. Fallecido de un ataque al corazón el 11 de junio de 2014.

Shamarpa es asociado tradicionalmente con el monasterio de Yangpachen cerca de Lhasa.

Las Momias del Dr. Knoche

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Gottfried August Knoche (Halberstadt, Alemania, 17 de marzo de 1813 – † Finca Buena Vista, La Guaira, Venezuela, 2 de enero de 1901) fue un médico cirujano alemán, famoso por inventar un líquido embalsamador con el que momificó docenas de cuerpos, incluyendo el propio, en los laboratorios ubicados en la Hacienda Buena Vista, ubicada en el sector Palmar del Picacho de Galipán, en Vargas, Venezuela. Es uno de los personajes más misteriosos y enigmáticos relacionados con la historia de Venezuela a mediados del siglo XIX, específicamente en la región de Galipán perteneciente al Parque Nacional Waraira Repano.

Estudió en la Universidad de Friburgo en 1837, posteriormente, trabajó en el hospital de la misma Universidad. Knoche emigró de Alemania a Venezuela en 1840 para domiciliarse en La Guaira y atender a la población de alemanes establecida en ese entonces en el litoral, donde refundó el “Hospital San Juan de Dios”, en La Guaira entre 1854 y 1856.

Una vez establecido en La Guaira decide traer a vivir a su esposa y las niñas, Josephine y Amalie Weissmann, que más tarde serían sus enfermeras y ayudantes. Ejerce como doctor en esa ciudad y se gana la fama de persona caritativa, al atender a pacientes pobres sin cobrar además de su incansable lucha contra la epidemia de cólera que asoló la región en esos años. En 1845 recibe la revalidación de su título, por parte de la Universidad Central de Venezuela durante el gobierno del general Juan Crisóstomo Falcón.

Amante de la naturaleza, durante sus primeros tiempos en La Guaira solía hacer largas excursiones a caballo hasta las montañas de Galipán. La perspectiva fascinante que ofrece el Litoral desde las alturas del Picacho y su fresco clima debieron ejercer en él fuerte atracción. Quizá fue así como nació su idea de adquirir alguna posesión en los alrededores. No muy lejos existían pequeñas fincas destinadas desde la época colonial al cultivo de café y frutales.

Tuvo una hija de nombre Anna (1840-1879), quien casó con Heinrich Müller (1812-1881) siendo ambos enterrados en el mausoleo familiar, y un hijo llamado Oswaldo Knoche que vino graduado en medicina de Alemania y se residenció en Puerto Cabello. No se conocen mayores detalles de su destino.

También llegó de Alemania el hermano de Knoche, el Sr. Wilhelm, enterrado también en el panteón familiar de cuya vida o actividades se desconoce. La esposa del Dr. Knoche, debido a la soledad que le provocaba vivir en la Hacienda “Buena Vista” decide regresar a Alemania y allí muere en fecha que aún se desconoce.

Knoche y sus momias

Su fascinación y persistencia por evitar el inexorable proceso de descomposición de los cuerpos, le hizo experimentar con cadáveres no reclamados de la Guerra Federal, que subía a caballo desde el hospital San Juan de Dios. Knoche creó un líquido que se inyectaba en el torrente sanguíneo y conservaba al cadáver sin necesidad de extraer sus órganos. Así, el doctor momificó varios cuerpos y los mantuvo en su laboratorio.

Esta obsesión por dotar de una apariencia de vida a los muertos dio pie a una de las anécdotas más populares atribuidas a este enigmático personaje. Los familiares de don Tomás Lander, distinguido hombre público de la Caracas del siglo XIX, fundador junto con Antonio Leocadio Guzmán del periódico “El Venezolano”, conocieron a través de un amigo las virtudes del misterioso líquido embalsamador del Dr. Knoche y solicitaron al médico que momificara el cuerpo de su deudo. Una vez concluido el proceso, con el cuerpo ya vestido y maquillado por sus familiares, sentaron a Lander en un escritorio a la entrada de su casa. Allí estuvo durante 40 años, hasta que el gobierno de Antonio Guzmán Blanco exigió a los descendientes del difunto que enterrasen a la momia. Un presidente de Venezuela, Francisco Linares Alcántara, también fue momificado por el médico alemán. Igualmente, momificó hasta sus perros y los convirtió en guardianes de la entrada del mausoleo.

Para la llegada de su propia muerte, Knoche había previsto que fuese la enfermera Amalie Weismann la encargada de suministrarle el suero momificador, dosis que dejó preparada. Aunque la última sobreviviente de Bella Vista parece haber consultado con el cónsul alemán de la época, Julius Lesse, acerca de redactar un documento en el que constara que su última voluntad era que su cuerpo fuese cremado y las cenizas arrojadas al mar; el mismo doctor Lesse y Carlos Enrique Reverón subieron a Bella Vista, inyectándole la dosis preparada para ella 20 años antes por el mismo Knoche, luego cerraron la puerta del mausoleo y las llaves fueron lanzadas al mar.

La composición exacta de esta sustancia, a base de cloruro de aluminio, nunca fue descubierta.

Knoche fijó su atención de manera preferente en una finca y la adquirió a bajo precio, con el fin de pasar en ella los fines de semana. Finalmente se muda de forma definitiva con el pretexto de que su esposa no soportaba el calor húmedo de la zona costera de La Guaira.

Se dispuso entonces a edificar una casa al estilo de la región alemana Selva Negra, dotada de un gran salón, revestido de madera, con su chimenea y gradería de rústico a la entrada. Casi todo el material fue transportado desde La Guaira a lomo de mulas. Las habitaciones estaban dotadas de amplios ventanales que daban al mar. Personas que tuvieron la suerte o el privilegio de conocer aquella posesión a fines del siglo XIX, elogiaron el buen gusto con que estaba decorada.

Dicha propiedad según Hellmund Straka, la reedificó en el año 1880 y la adquirió por 70.000 Bs, que llamo “Buena Vista” ubicada a 1.015 msnm debido a la excelente vista que se tenía del Litoral central. Allí construyó un pequeño laboratorio para realizar sus experimentos de momificación y a 100 metros de allí, construyó su casa sobre una enorme roca, tal vez por ello el lugar se ha mantenido a salvo de desastres naturales.

El Laboratorio posee una sola entrada y carente de ventanales, aunque se pueden ver conductos que bien podrían haber servido de canales de ventilación. Sus ruinas están en mejor estado que las de la residencia de Knoche. Aunque debido al crecimiento de los arbustos y personas que abren agujeros en las paredes, se ha generado una enorme grieta.

Básicamente la residencia la diseñó Knoche al estilo tradicional de la región alemana Selva Negra. Con sus grandes ventanales, techos de madera, un largo pasillo y techo a dos aguas. Según testimonios de Eduardo Rosswaag en sus visitas a la finca Buena Vista en septiembre de 1923 comenta:

“Tenemos la impresión de que hemos sido sustraídos de un ambiente del trópico para penetrar bruscamente en el célebre Gran Ducado de Baden. Estamos en plena Germania, así lo proclama desde el mueblaje hasta los cuadros que en la tapicería pregonan los episodios épicos más culminantes del antiguo imperio. La anciana se dirige a la pared (refiriéndose a Amalie Weismann) donde cuelga un grabado que representa la entrevista en el campo de Waterloo entre el duque de Wellington y Blucher”
Hoy en día la finca está en ruinas llenas de maleza, enredaderas y arboles. Al dirigirse a la finca el detalle que salta a la vista es un extremo de la pared frontal donde sobresale a como dos metros de altura un detalle arquitectónico formado por un arabesco muy común en aquella época. También se observan detalles de la cocina y a unos pocos metros un interesante orificio en el suelo que indica un lavadero con fondo de mármol. También hay restos de columnas que sostenían barandas de madera que conducen a un desfiladero, como una especie de balcón. Unos deteriorados muros laterales de adobe y piedra que pertenecían a las paredes laterales de la residencia de Knoche.

Según Eduard Rosswagg, quién realizó una excursión en 1961 a Buena Vista, se entrevistó con José Ravelo que vivía allí desde 1954 por compra de hipoteca a Manuel Acevedo Muller, se desconoce si era descendiente de Heinrich Muller, yerno de Knoche, quién a su vez destruyó la casa buscando un “entierro”.

Dentro del mausoleo, dos terceras partes del espacio están ocupadas por los seis sarcófagos de cemento, con un pequeño pasillo para los visitantes. Las dimensiones de dichos nichos son 2.10 x 0.70 x 0.75 metros puestos en fila y cuyas tres cuartas partes de sus dimensiones estaban cubiertas de mármol de 3 cm de espesor y una cuarta parte de vidrio reforzado con malla metálica para que se pudiera ver a través de él a cada una de las momias. También existían antiguamente seis lápidas de mármol que contenían los nombres de la familia Knoche y que fueron destruidas por vándalos y reconstruidas de nuevo, aunque existen varias fotografías antiguas donde se ven dichas inscripciones. El orden que reposan los nichos según indicó Amalie Weismann a Eduardo Rosswaag el 2 de septiembre de 1923:

Anna Knoche de Muller (Hija de Knoche): Geb. d 10 de mayo de 1840; Gest. d 23 de enero de 1879

Wilhelm Knoche (Hermano de Knoche): Geb. d 17 de septiembre de 1817; Gest. 07 de septiembre de 1870

Heinrich Muller (Esposo de Anna): Geb. d 02 de noviembre de 1822; Gest. 07 de abril de 1881

Josephine Weissmann (Enfermera y Hermana de Amalie): Geb. d 29 de junio de 1830

Amalie Weissmann (Enfermera y ayudante de Knoche): Geb. d 2 de febrero de 1838

Gottfried Knoche Geb. d 17 de marzo de 1813; Gest. 02 de enero de 1901

Las abreviaciones Geb. y Gest. significan en alemán: “Nació” y “Murió” respectivamente

Con el paso del tiempo, el lugar ha sido lentamente engullido por la vegetación y por el apetito voraz de vándalos, saqueadores y estudiantes de medicina que —intentando dar con el secreto del líquido momificador y atraídos por el mito de este sombrío mundo— han visitado la finca desde la muerte de Amalie Weismann (1926). Algunas de las paredes exteriores, los marcos de las puertas de la entrada principal, la caballeriza, un tanque, el laboratorio y el horno de la cocina son los últimos vestigios de la misteriosa posesión de El Ávila

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Miranda Regresa

Un periodista se introduce clandestinamente en la celda de Miranda, en la Carraca el 10 de Julio de 1816. El joven periodista urge al generalísimo para que le conceda una entrevista, con el objeto de propagar su pensamiento anticolonialista en cierto periódico de vanguardia que se edita furtivamente en Cádiz. Miranda, viejo zorro de la geopolítica internacional desde el siglo pasado, desconfía del impetuoso muchacho, quien poco a poco se va ganando su confianza hasta que el cautivo accede a concederle la entrevista.

Aquí comienza un viaje retrospectivo de la vida del generalísimo donde la vuelta al pasado, a los momentos formativos más trascendentes de la construcción del joven, del hombre, del seductor, del soldado español, del ilustrado, el desertor, el independentista, el político, el guerrero, el espía, el contrabandista, el hereje, el conspirador y el precursor, se narran para develarnos la magnitud de Francisco de Miranda, quizás por siempre el más universal de los venezolanos.

Hallan poemas desconocidos de la poetisa Safo de Lesbos

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Safo de Lesbos vivió en los siglos VII y VI a.C

Londres.- Partes de dos poemas hasta ahora desconocidos, escritos en papiro por la poetisa griega Safo de Lesbos (siglos VII y VI a.C.), fueron descubiertos en Reino Unido, informa “The Guardian”.

Según el rotativo, un coleccionista anónimo presentó los dos escritos al papirólogo estadounidense Dirk Obbink, de la universidad de Oxford, que constató la autenticidad de los documentos.

Safo de Lesbos (actual Mitilene) está considerada una de las poetisas más importantes de la Antigua Grecia, pero pese a su fama, sólo ha sobrevivido uno de sus poemas completos y partes de otros cuatro.

Al parecer, uno de los documentos recién hallados se encuentra en muy buen estado de conservación.

Viaje al corazón del autor de ‘El Principito’

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Esta imagen, tomada por John Phillips, un mes antes del fallecimiento del escritor, será exhibida en la muestra.

Foto: Cortesía: Museo Librería Morgan (Nueva York)

Manuscritos y pasajes eliminados de la versión final del libro, serán exhibidos en Nueva York.

Era 1940, la Segunda Guerra Mundial arrasaba a Europa y Francia era ocupada por los alemanes. Algunos franceses lograron escapar y se exiliaron en otros países, como el piloto Antoine de Saint-Exupéry, quien llegó a Nueva York (EE. UU.) junto con Consuelo, su esposa.

Allí, durante un par de años, la pareja llevó una vida tranquila, hasta su regreso a Francia y la muerte del piloto, en un accidente aéreo en 1944.

Como en julio se cumplirán 70 años del fallecimiento de Saint-Exupéry, el Museo Librería Morgan, en Nueva York, inaugurará este viernes la exposición ‘The Little Prince: A New York Story’, (cuya traducción sería algo así como El Principito: una historia de Nueva York), que revelará detalles curiosos y poco conocidos sobre la creación de El Principito.

Uno de ellos es que el libro se escribió en dicha ciudad, como se da a entender con la marca de agua de algunos manuscritos que serán exhibidos, en donde se lee ‘Fidelity Onion Skin. Made in U.S.A.’.

Si bien la vida no le alcanzó a Saint-Exupéry para ver el impacto que tiene su obra en niños y adultos, algo que sí pudo hacer fue entregarle a su amiga Silvia Hamilton –periodista neoyorquina y quien durante su estadía se convirtió en una de sus grandes amigas– los manuscritos y esbozos de su obra.

También les dio un par de copias a sus amigos, entre ellos Stephen, hijo de Hamilton, en donde le escribió: “Para Stephen, a quien ya le he hablado de El Principito y quien probablemente será su amigo”. Esta es la primera vez que se exhibirá esta versión del libro.

Precisamente, el punto central de la exposición radica en los pormenores y curiosidades que se esconden tras la historia de este particular personaje, que se embarca en un viaje interestelar en el que se cuestiona sobre la vida y lo que representan la niñez y el ser adulto.

Pocas veces se puede conocer lo que está detrás del proceso creativo de un escritor. En este caso, la guerra que sacudió a Europa lo afectó profundamente, lo cual se evidencia en uno de los pasajes que finalmente descartó: “En una estrella alguien ha perdido a un amigo, en otra, otro está herido, en otra, hay alguien en guerra”.

También se exhibirán artefactos, cartas personales en préstamo de museos en Francia y Estados Unidos, y el brazalete que llevaba consigo el piloto cuando su avión se accidentó y que luego fue encontrado por un pescador en su red para atrapar peces.

“La muestra permite ver el momento creativo de Saint-Exupéry y ser testigos de su trabajo en Nueva York, además de su lucha con la enormidad de eventos que afectaban a Francia y al mundo en general, mientras encontraba cómo completar este relato, que continúa siendo igual de mágico a como lo fue hace 70 años”, afirma William M. Griswold, director de la Librería Museo Morgan.

Otro dato curioso tiene que ver con una de las líneas más famosas del libro, “l’essentiel est invisible pour les yeux” (lo esencial es invisible a los ojos), que tuvo 15 versiones diferentes antes de llegar a esta. O la dieta vegetariana de El Principito, que tampoco se publicó.

¿Dónde y cuándo?
‘El Principito: una historia de Nueva York’ se verá desde este viernes hasta el 27 de abril en la Biblioteca y Museo Morgan (Nueva York, EE. UU.).

Fuente: Diario El Tiempo

La Biblioteca del hombre que quemaba libros

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El Nacional / Unas preguntas que flotan: ¿Puede una biblioteca retratar a su dueño? ¿Somos lo que leemos? ¿Qué nos dice o qué deducimos de los volúmenes que atesora una persona?

Una tarea: buscar pistas en los libros, no sólo en lo que sus párrafos dicen sino también en las notas al margen, en el sello del exlibris , en las dedicatorias, en el lugar que ocupaban en el conjunto, en el recorrido que hizo para llegar a la estantería personal, en los comentarios de su dueño.

Las preguntas y la tarea las asumió, al menos en principio, el historiador y periodista Timothy W. Ryback para escribir Los libros del Gran Dictador. Las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler . El libro es producto de una investigación de más de seis años, que consistió en el análisis de algunos volúmenes de la colección privada de Hitler que se encuentran en la Biblioteca del Congreso, en Washington. En su estudio Ryback busca construir el relato que articulan esos textos; intenta dibujar un mapa parcial de lo que leía y lo que buscaba Hitler en ellos.

El propósito de Ryback parte y convive con una imposibilidad: la de no poder reconstruir la biblioteca de Hitler, que pasó por un proceso de destrucción y dispersión. Así, el corpus de la investigación es una mínima selección del fragmento que se conserva de la biblioteca de Hitler que, además, no tiene el orden que le había asignado su dueño en las estanterías.

Hitler leía desde que era cabo del 16° Regimiento de Infantería bávaro de la reserva. En su primer apartamento del número 41 de la Thierschstrasse, en la ciudad de Munich, su biblioteca creció gradualmente y, para 1955, ya era parte de los bienes que declaraba. “Ese año, su colección de libros fue una de las pocas posesiones que registró en su declaración de la renta. En un magro inventario en el que también mencionaba su escritorio y una silla, consignó ‘dos librerías con libros'”.

En la década siguiente la colección aumentó exponencialmente, se puede verificar, de nuevo, en la declaración de bienes. “Su mayor gasto deducible, después de los gastos personales y los viajes por motivos políticos, fue en concepto de libros: 1.692 marcos en 1930, con cantidades similares en los dos años siguientes. Cuando en noviembre de 1934 aseguró las propiedades de su residencia en Múnich con la compañía aseguradora contra incendios Gladbacher, calculó el valor de sus posesiones en 300.000 marcos. La mitad de esa cantidad estaba a la colección de arte; el resto a los libros y otros objetos de valor”.

Dos testimonios periodísticos de la época ayudan a dibujar la magnitud de la biblioteca del jefe nazi. En 1935, Janet Flanner escribió un perfil de Hitler para el New Yorker y calculó que la “magnífica” biblioteca tenía unos 6.000 volúmenes. Unos años después, el corresponsal en Berlín de la United Prees International, Frederik Oechsner, estimó que la biblioteca acumulaba unos 16.300 volúmenes. La estimación de Oechsner ha sido corroborada por una investigación de Philipp Gassert y Daniel Mattern; ellos estudiaron los libros de Hitler que se conservan y materiales de archivo, como las listas de adquisiciones para la biblioteca de la Cancillería del Reich, y llegaron al cálculo de Oechsner.

Los 16.300 ejemplares estaban repartidos en tres lugares: Berlín, Múnich y Obersalzberg. Al finalizar la guerra, los libros que estaban en la Cancillería del Reich en Berlín fueron enviados a Moscú; otros desaparecieron; muchos de los que estaban en las otras dos ciudades fueron tomados por los soldados que buscaban un recuerdo; y un grupo de 3.000 volúmenes fueron encontrados en una mina de sal en Berchtesgaden (enviados allí en 1945 por órdenes de Hitler). De ese lote provienen los 1.200 que se conservan en la sección de Libros Raros, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Otro grupo pequeño, de 80 según precisa Ryback, está en la Biblioteca John Hay de la Universidad de Brown, en Providence.

En la biblioteca personal de Hitler había libros sobre historia militar (la mayor cantidad), sobre arte y arquitectura, de filosofía, literatura, religión, historia universal y geografía. En los estantes se podían encontrar, por ejemplo, una edición facsímil de cartas de Federico El Grande; una análisis de Parsifal ; una monografía sobre las profecías de Nostradamus; biografías de Julio César o Inmanuel Kant; la Historia alemana , de Heinrich Class; El judío internacional , de Henry Ford; una adaptación de Dietrich Eckart de Peer Gynt ; Robinson Crusoe y obras de Shakespeare.

Ryback acota que Hitler no leyó todos los libros de su biblioteca, incluso, algunos ni siquiera los vio. Ese lote, según el autor, constituye dos tercios del total. Entonces, lo que hizo Ryback fue estudiar un grupo de ejemplares que el jefe nazi estudió y anotó y que le dieron “algunos detalles pequeños pero reveladores”. “Para el presente libro -escribe Ryback- he seleccionado, de entre los libros que se conservan, aquellos que tuvieron importancia emocional o intelectual para Hitler, los que ocuparon sus pensamientos en sus momentos íntimos y determinaron sus palabras y acciones públicas. Uno de los primeros es una guía que adquirió por cuatro marcos un lunes gris de finales de noviembre de 1915, cuando tenía 26 años y servía como cabo en el frente occidental. El último es una biografía que leyó treinta años después, en la primavera de 1945, durante las semanas anteriores a su suicidio. He seleccionado sólo aquellos libros de los que existen pruebas inequívocas de que fueron propiedad de Hitler”.

El estudio de Ryback sigue un orden cronológico de las lecturas que, según él, moldearon la vida y la ideología de Hitler. Mientras describe esos libros y cómo el jefe nazi se relacionó con ellos, acumula una red de anécdotas y episodios de la vida de Hitler y de la llegada del nacionalsocialismo al poder. El autor no resistió la tentación de “biografiar” al personaje mientras describe los hallazgos de su estudio. Por ejemplo, el análisis de la relación que Hitler entabló con el Peer Gynt se desplaza hacia la descripción y evaluación de la influencia que Dietrich Eckart tuvo sobre Hitler.

Si bien Los libros del Gran Dictador no agrega mucha información a la que ya tenemos sobre la personalidad de Hitler, su lectura puede ayudar a comprender su mundo intelectual. El personaje era un lector compulsivo, de eso hay varios testimonios, que buscaba atender las carencias en su formación. Sin embargo, no fue sistemático, acumulaba libros, y lecturas claro, sin orden; y muchísimos ejemplares de su biblioteca fueron regalos.

Ryback nos dice que a pesar del uso por parte de los nazis de conceptos nietzscheanos, tiene pocas pruebas de que Hitler “se hubiera ocupado personalmente de la filosofía seria”. Allí no hubo una inquietud intelectual sólida. Para el autor, la serie de 50 libros que Julius Friedrich Lehmann le regaló a Hitler fueron más influyentes en la formación de la visión del líder nazi pues “representan el legado nacionalsocialista en todo el espectro y las facetas de su mendacidad y constituyen un verdadero compendio de los disparates e iniquidades de índole moral, ética, social, política, legal, económica e histórica asociados a la época nazi”.

Uno de los primeros libros que atesoró y leyó minuciosamente Hitler fue el Berlín de Max Osborn, autor judío prohibido por los nazis que se exilió en los Estados Unidos. Ryback señala que el ejemplar fue comprado en 1915 por Hitler y estuvo en su biblioteca personal hasta el final. Lecturas como estas, entre otras, hablan de su aspiración artística y su vocación de arquitecto, ambas frustradas (“A principios de otoño de 1914, cuando se alistó al ejército, en la casilla relativa a su profesión escribió: ‘Artista'”).

Los lectores encontrarán datos como estos a lo largo del libro, sabrá que Hitler “alineó Don Quijote junto con Robinson Crusoe , La cabaña del tío Tom y Los viajes de Gulliver entre las grandes obras de la literatura universal”, o que “consideró a Shakespeare superior a Goethe y Schiller”; tendrá una panorámica; conocerá historias alrededor del jefe nazi y de la ascensión del nacionalsocialimo, pero la forma como esos libros “moldearon su vida” no está clarificada con este libro. Ahí siguen las preguntas que movieron al estudio.

FICHA DEL LIBRO

Los libros del Gran Dictador. Las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler

Timothy W. Ryback

Destino

Barcelona, 2010

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Buda

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सिद्धार्थ गौतम बुद्ध

Buda Gautama, también conocido como Sidarta Gautama Sakiamuni,  o simplemente el Buda, fue un sabio en cuyas enseñanzas se fundó el Budismo. Nació en la ya desaparecida república Sakia en las estribaciones del Himalaya, donde enseñó prinicipalmente en el noroeste de la India.

La palabra Buda puede ser traducida como «el despierto» o «el iluminado». «Buda» también es usada como título que se le otorga al primer despertar de una Yuga (era). En la mayoría de las tradiciones budistas Sidarta Gautama es considerado como el Buda supremo (Pali: sammāsambodhi, Sánscrito: samyaksambodhi) de nuestra era.

Debido a ciertas interpretaciones erróneas muy comunes, debe enfatizarse que el Buda Gautama no es un Dios. Esto no sólo fue asegurado por el mismo Sidarta Gautama, sino que también la cosmología budista hace esta distinción al afirmar que únicamente los humanos (pero no limita a esta humanidad en particular) pueden logar el estado de buda, pues es en éstos en quienes reside el mayor potencial para la iluminación.

Sidarta Gautama enseñó el camino medio entre la complacencia sensual y el ascetismo estricto (practicado en el movimiento Śramaṇa) común a esta región de la India. Más adelante enseñaría a lo largo de las regiones del este de esta nación, tales como Magadha y Kosala.

El Sakiamuni es la figura central del budismo; y sus relatos, discursos y reglas monásticas son creencias budistas que, luego de su muerte, fueron resumidas y memorizadas por sus seguidores. Existen diversas colecciones de dichas enseñanzas que le fueron atribuidas y transmitidas por tradición oral, hasta ser escritas aproximadamente 400 años después de su muerte.

Buda Gautama histórico

Las fechas de su nacimiento y muerte son inciertas; la mayoría de los historiadores de principios del siglo XX d. c. databan su existencia entre el 563 y 483 a. c. Pero en opiniones más recientes se data su muerte entre el 486 y 483 a. c. y según otros entre el 411 y 400 a. c. Sin embargo, en un simposio que sobre este tema tuvo lugar en 1988, la mayoría de los que presentaron sus opiniones definitivas dieron como fechas un periodo que puede encontrarse en el 400 a. c. restando o sumando 20 años, como la fecha aproximada de la muerte del Buda. No obstante, estas cronologías alternativas aún no han sido aceptadas por todos los historiadores. El descubrimiento en Lumbini de un posible santuario budista, el Templo Maya Devi, que data aproximadamente del 550 a. c., podría hacer que la fecha del nacimiento del Buda retrocediera aún más.

No se han encontrado registros hechos en vida de Gautama, ni escritos realizados pocos siglos más tarde tras su muerte. Los textos budistas de Gandhāran son los manuscritos budistas más antiguos que han llegado hasta nuestros días, escritos entre los siglos I antes de Cristo y el III después de Cristo. Fueron encontrados cerca de Haḍḍa próxima a Jalalabad en el este de Afganistán y actualmente son conservados en la Biblioteca Británica. Elaborados en caracteres karosti, en idioma gandhari y en 27 rollos de corteza de abedul.

Concepción y nacimiento

La mayoría de los estudiosos consideran a Kapilavastu, en el actual Nepal, como el lugar de nacimiento del Buda Gautamá. Otras posibilidades son Lumbini, en el actual Nepal.También pudo ser en Kapilesvara, Orissak y Piprahva, Uttar Pradesh, en la India actual.

En la India se cree que el Shakiamuni debió haber nacido en un día de luna llena en el mes de Vaisakha (entre abril y mayo), como un chatria, era hijo de Śuddhodana (el elegido jefe de la nación Sakia, cuya capital era Kapilavastu, la cual, durante la vida del Buda Gautama, fue anexada posteriormente al creciente reino de Kosala). Gautama era el apellido de Sidarta. Su madre, la reina Mayadeví (Māyādevī) esposa de Sudodana, era una princesa Koli. La leyenda cuenta que en la noche en la que Sidarta fue concebido, la reina Maya soñó que un elefante blanco con seis blancos colmillos entraba por su costado derecho, diez meses lunares más tarde nació Sidarta. De acuerdo a la tradición sakia, la reina Maya debía dar a luz en el reino de su padre, así que cuando se acercaba el día de la concepción dejó Kapilavastu. Sin embargo estaba dicho que su hijo nacería en un jardín en el camino entre Kapilavastu y Lumbini, bajo un árbol.

El día del nacimiento del Buda es ampliamente celebrado en los países de tradición teravada, a dicha celebración se le conoce como Vesak. El aniversario del Buda Gautamá es llamado «Buda Purnima». Diversas fuentes sostienen que la madre del Buda Gautama murió al momento de su nacimiento, otras dicen que fue unos cuantos días más tarde y otras sostienen que fue luego de siete días. El niño recibió el nombre de Sidarta (Pali: Siddhattha), que significa «el que logra su propósito». Durante las celebraciones del nacimiento, el ermitaño vidente Ásita descendió desde su residencia en la montaña y anunció que el niño se convertirá en un gran chakravarti (rey) ​​o en un gran sadhu (monje asceta). Según los relatos tradicionales, esta profecía fue pronunciada después de que Sidarta puso sus pies en el cabello de Ásita y este último examinó sus marcas de nacimiento. Al quinto día después del nacimiento de Sidarta, Sudodana celebró una ceremonia de imposición de nombre e invitó a ocho eruditos brahmines para que predijesen el futuro de su hijo. Todos dieron una doble predicción: o que el bebé se convertiría en un gran rey o bien llegaría a ser un gran hombre santo. Kaundinya (Pali: Kondañña), el más joven brahmín (que más tarde llegaría a ser el primer arhat, diferente a Sidarta Gautama), logró hacerse a la fama de ser el único que predijo inequívocamente, que Sidarta se convertiría en un Buda.

Sidarta fue criado por su tía materna más joven Mahapajapati Gotami.  La tradición dice que él estaba destinado desde su nacimiento a ser un príncipe y que había construido tres palacios (para ser ocupados por temporadas). Aunque la más reciente opinión erudita pone en duda tal hecho.El rey Sudodana, su padre, deseaba que su hijo se convirtiese en un gran rey y lo protegió de las enseñanzas religiosas, del conocimento de la existencia del sufrimiento (Duka).

Cuando llegó a la edad de 16 años, según se narra, su padre arregló su matriomonio con una prima de su misma edad llamada Yasodará (Pali: Yasodharā). Según los relatos tradicionales, ella dio a luz al único hijo del Buda Gautama llamado Rajula.Se dice que durante 29 años Sidarta vivió como príncipe en Kapilavastu hasta el incidente de los cuatro encuentros. Aunque el padre de Sidarta se aseguró en proveerle todo lo que podía necesitar o desear, las escrituras budistas cuentan que el futuro Buda sintió que la riqueza material no era el fin último de la vida.

Partida y vida ascética

La «gran partida» de Sidarta Gautama, rodeado de un halo. Es acompañado por numerosos guardias, parejas de amantes (Maithuna), y deidades menores (Devata) que han venido a rendirle homenaje. Escultura encontrada en Gandhara, elaborada en durante el periodo Kushan.

El príncipe Sidarta se rasura el pelo y se convierte en un asceta. En la estupa budista de Borobudur. Data del siglo VIII d. C. apoximadamente. Las biografías continúan narrando que pese a los esfuerzos de su padre para ocultarle a los enfermos, los ancianos y el sufrimiento; el Sakiamuni dejó el palacio para reunirse con sus súbditos y, estando ello, durante su recorrido vio a un hombre viejo. Cuando su cochero Channa le explicó que todas las personas envejecían, el príncipe continuó los siguientes trayectos fuera del palacio. Estando en ello, encontró a un hombre emfermo, un cadáver en descomposición y un asceta. Estos cuatro encuentros deprimieron a Sidarta Gautama, por eso se esforzó en vencer al envejecimiento, la enfermedad y la muerte llevando la vida de un asceta.

Acompañado por Channa y montando su caballo Kanthaka, Gautama renunció a su palacio y se dedicó a llevar una vida mendicante. Se dice que, «el sonido de los cascos del caballo fue apagado por los dioses» para evitar que los guardias notasen su partida.

Inicialmente, Gautama fue a Rajagaha (acutal Rajgir, en el estado indio de Bihar) e inició su vida ascética pidiendo lismona en las calles. Después, los hombres de Bimbisara, rey del gran reino de Magadha, reconocen a Sidarta y lo llevan ante él y es así como se entera de su búsqueda, Bimbisara ofreció el trono a Sidarta, pero éste rechaza la oferta, más promete regresar una vez haya alcanzado la iluminación.

Deja Rajagaha y praticó la meditación yoga bajo la tutela de dos maestros anacoretas. Luego de que llega a dominar las enseñanzas impartidas por el maestro Arada Kalama (Sánscrito: Ārāḍa Kālāma), los kalamas le invitan a suceder al maestro. Sin embargo, Gautama se sintió insatisfecho por este logro en la práctica del yoga y se desplaza hasta donde está el maestro Udaka Ramaputta (sánscrito Udraka Rāmaputra) y se convierte en su alumno. Con él aprendió diferentes técnicas de meditación y logró altos estados de conciencia. En esencia, las distintas ideas que examinó Sidarta intentaban redefinir la unión del individuo (Atman) con un absoluto (Brahmān ) para así lograr la liberación. Y una vez más se le preguntó que si quería tomar el lugar de su maestro, y otra vez se sintió insatisfecho, y parte de nuevo.

Sidarta y cinco de sus compañeros se disponen a endurecer aún más la austeridad que practicaban. Intentaron lograr la iluminación mediante la drepivación del uso de todo bien material, incluídos los alimentos, y la práctica de la mortificación. Llegó a estar esquelético a causa de no ingerir prácticamente ningún alimento, con excepción de una hoja o una nuez por día. Es por esto que le faltaron las fuerzas un día en que fue a bañarse y por poco muere ahogado. Este incidente lo lleva a reconsiderar su sendero hacia la iluminación. Estando en ello, le llega un recuerdo de su infancia donde ve a su padre arando el campo y logra un estado concentrado y atento que era dichoso y refrescante: el jhāna.

Aprendió dos cosas de suma importancia: primero, que el ascetismo extremo no conducía a la liberación total, sino que era preciso algo más; y segundo, que, alcanzado cierto punto, ningún maestro era capaz de enseñar nada más. Partió decidido a no seguir buscando fuentes externas de sabiduría, sino a encontrarlas dentro de sí mismo.

Otra versión mítica de esta etapa de su vida nos dice que Sidarta, en sus extremas prácticas de ascetismo, después de algunos días sin comer ni beber agua y pocos minutos antes de su muerte, escuchó a un maestro que estaba enseñándole a una niña a tocar el sitar (un instrumento de cuerda). Dicho maestro le dijo que si la cuerda estaba muy floja no sonaría, pero si la cuerda se encontraba muy tensa se rompería: la cuerda debía estar en su justa tensión para que pudiera dar música y armonía. Es en ese momento que Sidarta comprendió el camino medio: tanto el ascetismo extremo como la vida de placeres del palacio eran dos extremos, y la verdad se hallaría en la justa medida entre el placer exacerbado y el ascetismo extremo.

El despertar y El Nirvana

De acuerdo con los primeros textos budistas, después de darse cuenta que la abstracción meditativa (jhāna) era el camino correcto hacia el despertar, y ya que el ascetismo extremo no funcionó, Gautama descubrió lo que en el budismo se conoce como camino medio: una senda de moderación, lejos de los extremos del hedonismo y la mortificación, esto lo llevó a descubrir el Noble óctuple sendero, así llamado y descrito por el Buda Gautama en su primer discurso el Dhammacakkappavattana Sutta. En un célebre incidente, estando casi muerto de hambre y debilitado, acepta un tazón de arroz con leche y miel que una joven aldeana llamada Sujata le ofreció pues por aspecto tan delgado creyó que era un espíritu que le había concedido un deseo.

Continúa el relato diciéndonos que en una noche de luna llena, Gautama se sentó bajo la famosa «higuera arbórea sagrada» (la más famosa fue la bodhi  en Bodh Gaia), jurando que sólo se levantaría al encontrar la verdad. Kaundinya y los otros cuatro compañeros, le abandonaron pues creyeron que se había tornado indisciplinado y que por eso abandonó su búsqueda. Pasó varias semanas debajo de este árbol. Como empezó una tormenta, desde abajo de sus raíces surgió Muchilinda (rey de los nagas serpiente), se enroscó alrededor de Gautama y lo cubrió con su caperuza. Tras 49 días de meditación continua y contanto con 35 años de edad, logra entrar en el estado bodhi (despertar, completo discernimiento), tomó conciencia de que ya se había liberado definitivamente. Según algunas tradiciones, este hecho ocurrió aproximadamete en el quinto mes del calendario lunar, mientras que según otras, fue en el duodécimo mes. A partir de entonces, Gautamá sería conocido por sus seguidores como «el Buda» o «el Despierto» («Buda» es traducido, en algunas ocasiones, como «el Iluminado»).

Conforme al budismo, en el momento de su «despertar», el Buda Gautama llevó a cabo una comprensión completa sobre la causa del sufrimiento y sobre cómo eliminarlo. A esta comprensión se le conoce como las Cuatro nobles verdades, (que son los pilares sobre los que se apoyan las enseñanzas budistas). Comprendió que ya no pesaba sobre él la ilusión del falso yo (Anātman): su verdadero ser estaba más allá de las dualidades del aferramiento y la repulsión; había trascendido el espacio y el tiempo; la vida y la muerte, que había detenido el eterno girar de la rueda del Samsara. Es a través del dominio total de estas verdades que alcanzar el supremo estado de liberación o el nirvana es completamente posible para cualquier ser humano. El Buda describió al nirvana como la perfecta paz de una psique que está libre de todo tipo de: ignorancia, avidez, odio y otros estados doloros o «insalubres» para la psique (Klesa. sánscrito: Kleśā). El nirvana también es considerado como «el desvaneciemiento del mundo» en el que todo restro de personalidad o juicio se evaporan. En tal estado se adquieren las diez características que todo buda posee.

Según un relato del Āyācana Sutta (Samyutta Nikaya VI.1) — una escritura sagrada del Pali y otros cánones — inmediatamente después de su despertar, el Buda reflexionó si debía o no enseñar el dharma a los demás. Le preocupaba que los seres humanos, al estar tan dominados por la ignorancia, la avidez y el odio, nunca podrían reconocer un camino que es tan sutil y profundo como difícil de entender. Sin embargo, según el relato Brahmā Sahampati, se convenció que al menos uno lo entendería. El Buda se enterneció y aceptó enseñar.

Fuente: Buddha

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Silvio Rodríguez

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Silvio Rodríguez Domínguez (San Antonio de los Baños, 29 de noviembre de 1946) es un cantautor, guitarrista y poeta cubano, exponente característico de la música de su país surgida con la Revolución cubana, conocida como la Nueva Trova Cubana, que comparte con otros reconocidos cantautores tales como Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú.

Su infancia se desarrolló durante la transición del gobierno de Fulgencio Batista y el inicio de la Revolución cubana, colaborando para esta última desde sus inicios como educador, dibujante, escritor, compositor, militar y político. Comenzó su carrera musical ejerciendo como conductor de televisión, para luego integrarse al Grupo de Experimentación Sonora dirigido por Leo Brouwer, y finalmente consolidándose como solista.

Con más de cuatro décadas de carrera musical, ha escrito al menos quinientas cuarenta y ocho canciones y publicado una veintena de álbumes, siendo uno de los cantautores de mayor trascendencia internacional del habla hispana. Acabando el siglo XX, fue elegido en su país junto a Ernesto Lecuona como el mejor compositor cubano del siglo, mientras que a nivel internacional fue galardonado, junto a Joan Manuel Serrat, como el mejor cantautor hispanoamericano de la segunda mitad de siglo y en 1997 como Artista Unesco por la Paz. En el siglo XXI, por su parte, recibió el premio ALBA de 2010, además de recibir el grado de doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú, la Universidad Veracruzana de México y la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina.

De acuerdo con diversos ranking musicales, entre los discos más relevantes del cantautor pueden mencionarse algunos de los primeros, tales como Al final de este viaje (1978), Unicornio (1982), Mujeres (1978), Días y flores (1975) y Rabo de nube (1980).

El Evangelio de Judas Iscariote

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Se denomina Evangelio de Judas a un evangelio utilizado, según testimonios de los Padres de la Iglesia, por la secta gnóstica de los cainitas. Fue compuesto durante el siglo II alrededor de los años 130-150 D.C. Este evangelio se creía desaparecido, pero durante los años 1970 fue hallado en Egipto el códice Tchacos copto del siglo IV (supuestamente traducción de un original griego del cual no se conserva ningún ejemplar.) en el que aparece un texto que parece corresponder al Evangelio de Judas mencionado en la literatura cristiana primitiva. En 2006 la organización National Geographic Society hizo público su trabajo de restauración y traducción del manuscrito. También en ese mismo año la organización National Geographic Society elaboró un video documental titulado “The Gospel of Judas” (El Evangelio de Judas).

En el texto se hace una valoración positiva de la figura del apóstol Judas Iscariote, que en los cuatro evangelios canónicos es considerado como traidor a Jesús. Según este evangelio gnóstico, Iscariote fue su discípulo favorito, y si entregó a su maestro a las autoridades romanas fue en cumplimiento de un plan previsto por el propio Jesús.

En 2007, tras revisar una transcripción del manuscrito, la biblista April D. DeConick, profesora de la Universidad Rice (Estados Unidos), rechaza esa interpretación argumentando errores de traducción. El 21 de marzo de 2008 el experto en copto Marvin Meyer, que formó parte del equipo de traducción de National Geographic, rebate las conclusiones de DeConick defendiendo la traducción original con base en otros textos gnósticos.

Descubrimiento

La primera referencia moderna conocida a este texto data de 1983, cuando alguien propuso su compra a la Universidad Metodista del Sur y el experto Stephen Emmel pudo examinarlo brevemente, junto con otros manuscritos. Según se cree, lo descubrieron en 1978 unos campesinos egipcios en la localidad de Menia, y fue sacado de Egipto de forma ilegal. El anticuario que intentó venderlo pedía una cifra que los posibles compradores consideraron excesiva (tres millones de dólares por el lote en el que iba incluido), por lo que tuvo que desistir. El texto estuvo depositado desde 1984 en un banco de Nueva York.

En 2002 lo adquirió la Maecenas Foundation for Ancient Art, radicada en Basilea, una fundación privada de Suiza, dirigida por el abogado Mario Roberti. Esta fundación contactó con National Geographic Society para que restaurase, datase y tradujese el manuscrito. Según el vicepresidente de esta institución, Terry García, el códice estaba muy deteriorado, y, si no hubiesen actuado de inmediato, hubiera acabado convirtiéndose en polvo.

Rudolf Kasser hizo pública la existencia del texto en una conferencia que tuvo lugar en París, en julio de 2004. Al año siguiente, un portavoz de la Maecenas Foundation anunció su traducción inminente al inglés, francés y alemán.

National Geographic Society eligió para hacer pública la restauración y traducción del manuscrito la fecha del 6 de abril de 2006, próxima a la Semana Santa, en que se conmemora la muerte de Jesús de Nazaret. El 9 del mismo mes programó el estreno televisivo de un documental sobre el manuscrito.

Contenido

El texto del Evangelio de Judas es un relato de unas doscientas cincuenta líneas, del ancho aproximado de un folio, que se encuentra en un códice de 66 páginas, más de un tercio del cual es ilegible, y que contiene otras tres obras. Dos de ellas (el Primer Apocalipsis de Santiago, y la Epístola a Felipe, atribuida a San Pedro) son obras gnósticas ya conocidas por los hallazgos de Nag Hammadi. La tercera es un fragmento de un texto desconocido, titulado provisionalmente Libro de Alógenes.6 Todos los textos están escritos en el dialecto sahídico del idioma copto, aunque es una traducción de un original griego. Mediante varios métodos, entre ellos el del carbono-14, el códice ha sido datado entre los años 220 y 340.

El papiro se encuentra deteriorado: algunas partes del texto se han perdido y otras se conservan sólo fragmentariamente. 26 de las 66 páginas corresponden al Evangelio de Judas. La parte que ha podido ser traducida comienza indicando que se trata de las revelaciones que Jesús hizo a Judas Iscariote, en conversación privada, tres días antes de la Pascua. Escrito en tercera persona, el texto es un diálogo entre Jesús y sus discípulos, especialmente Judas, que aparece como el discípulo favorito de Jesús. Según este evangelio, Judas entregó a su maestro a los romanos siguiendo órdenes del propio Jesús, quien profetizó: “Tú serás el decimotercero, y serás maldito por generaciones, y vendrás para reinar sobre ellos” (página 47 del manuscrito).

El Jesús que presenta este Evangelio es desenfadado, se ríe con frecuencia de los malentendidos de los demás discípulos y de su devoción superficial. La inversión de la relación tradicional entre Jesús y Judas que plantea el texto es que Jesús le está agradecido a Judas y lo elogia: “Tú los superarás a todos ellos. Porque tú sacrificarás el hombre que me cubre (…). La estrella que indica el camino es tu estrella” (n. 56-57).

Al final, poco después de entrar en una nube luminosa, Judas “recibió algún dinero y se lo entregó a ellos”. Jesús se lo agradece, ya que prepara el momento en que Jesús quedará liberado del cuerpo, lo que le permite regresar al “reino grande e ilimitado cuya inmensidad no ha visto ninguna generación de ángeles” (n. 47). El texto termina con Judas entregando a Jesús ante los sumos sacerdotes y no incluye ninguna mención de la crucifixión o de la resurrección.

Origen

Según el Obispo Ireneo de Lyon, dicho evangelio tuvo sus raíces en un mago llamado Simón, a quien dicho personaje se le hace mención en el libro de los Hechos de los Apóstoles donde se afirma que este hechicero quiso comprar a los Apóstoles el poder de hacer milagros. Simón Pedro lo repelió, diciendo: “Tú estás preso en los lazos de la iniquidad” (Hechos 8, 23). Simón, el Mago, es tenido como el “padre de las herejías”, y de su sacrílego intento le viene el nombre al pecado de simonía. Sus seguidores predicaban la vieja doctrina de la gnosis.

Entre los prosélitos de Simón, el Mago, San Ireneo señala a la secta de los cainitas. Éstos decían que Caín fue creado por un poder superior. Además, se juzgaban hermanos espirituales de Esaú, de Coré, de los habitantes de Sodoma y otros semejantes. “Y dicen —añade San Irineo— que Judas, el traidor, fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque sólo él entre todos conoció la verdad, para realizar el misterio de la traición […]. Para eso muestran un libro que ellos inventaron, que llaman de Evangelio de Judas”.

Autenticidad del Evangelio

Los críticos de este evangelio apócrifo (considerado por algunos como uno más perteneciente al canon bíblico y posteriormente excluido) señalan que dicho documento nunca perteneció al canon bíblico puesto que no fue aprobado por la iglesia primitiva desde sus comienzos dado a que esta era la comunidad que conocía con certeza los libros que tenían la autoría apostólica.

El primer criterio que usaba la iglesia primitiva para aceptar un libro dentro del canon bíblico es que haya sido escrito por los contemporáneos de Jesús y de los apóstoles, siendo ésta la principal normativa, el evangelio de Judas queda automáticamente excluido, ya que este fue escrito más de 100 años después de la muerte de Jesús, de sus apóstoles y contemporáneos. El segundo criterio a considerar es que se haya usado y citado por cristianos de los primeros siglos, de manera que éstos le hayan tenido la reverencia debida como un libro inspirado; es decir, que toda la comunidad lo conociera y por consiguiente avalado como tal; hay que hacer notar que algunos libros contemporáneos no cumplieron estos criterios a pesar de su uso entre los primeros cristianos; por ejemplo, todos los biblistas hablan de un primer Evangelio de Mateo escrito en arameo (todos los demás libros del Nuevo Testamento fueron escritos en griego), al que llaman Proto-Mateo que, incluso, se considera fuente que influyó en la redacción de los tres Evangelios Sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas), y que, sin embargo, no pertenece al Nuevo Testamento. Había también otros escritos llamados “Logias o Logia Jesu ” que encerraban una colección de dichos de Jesús y que eran importantes pero no considerados como inspirados.

El Evangelio de Judas entra en la categoría de los escritos pseudoepígrafos (falsamente atribuidos). Esto significa que realmente no fue escrito por el autor a quien se le atribuyó. El antiguo escritor Ireneo en su obra llamada “Refutación de Todas las Herejías” dice que el evangelio de Judas fue una historia ficticia: “Una vez más, otros declaran que Caín derivó su ser del Poder superior, y reconocen que Esaú, Coré, los Sodomitas, y todas esas personas están relacionadas entre sí. En este registro, ellos agregan, que han sido asediados por el Creador, aún cuando ninguno de ellos ha sufrido lesiones. Sofía tenía el hábito de llevarles a ellos lo que le pertenecía a ella. Ellos declaran que Judas el traidor estaba perfectamente informado de estas cosas, y que él solo, conociendo la verdad como ninguno de los otros la conoció, llevó a cabo el misterio de la traición; por él todas las cosas, tanto terrenales y celestiales, fueron puestas en confusión. Ellos producen una historia ficticia de esta clase, con la cual enfocan el Evangelio de Judas.”

María Magdalena

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María Magdalena (en hebreo: מרים המגדלית; en griego antiguo: Μαρία ἡ Μαγδαληνή) es mencionada, tanto en el Nuevo Testamento canónico como en varios evangelios apócrifos, como una distinguida discípula de Jesús de Nazaret. Es considerada santa por la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa y la Comunión Anglicana, que celebran su festividad el 22 de julio. Reviste una especial importancia para las corrientes gnósticas del cristianismo. Su nombre hace referencia a su lugar de procedencia: Magdala, localidad situada en la costa occidental de lago de Tiberíades.

María Magdalena en el Nuevo Testamento

La información sobre María Magdalena en los evangelios canónicos es escasa. Es citada en relación con cuatro hechos diferentes:

De acuerdo con el evangelio de Lucas, María Magdalena alojó y proveyó materialmente a Jesús y sus discípulos durante su predicación en Galilea. Se añade que anteriormente había sido curada por Jesús: «Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de enfermedades y espíritus malignos: María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios […]»

Identificación con otros personajes

Los citados son los únicos pasajes de los evangelios canónicos en los que se nombra a María de Magdala. La tradición cristiana occidental (católica), sin embargo, aunque sin apoyarse en evidencias textuales de ningún tipo, ha identificado con María Magdalena a otros personajes citados en el Nuevo Testamento:

La mujer adúltera a la que Jesús salva de la lapidación, en un episodio que sólo relata el evangelio de Juan.

La mujer que unge con perfumes los pies de Jesús y los enjuga con sus cabellos antes de su llegada a Jerusalén según los evangelios sinópticos, cuyo nombre no se menciona. Según Marcos y Mateo, sin embargo, la unción tuvo lugar en Betania, «en casa de Simón el leproso», lo que ha llevado a identificar a esta mujer a su vez con María de Betania.

María de Betania, hermana de Lázaro, a la que se atribuye en el evangelio de Juan la iniciativa antes mencionada y que aparece en otros conocidos pasajes del cuarto evangelio, como la resurrección de Lázaro. Se identifica también con la María del episodio de la disputa entre Marta y María.

La identidad de María Magdalena como María de Betania y «la mujer quien fue una pecadora» fue establecida en un sermón que el papa San Gregorio I dio en el año 591, en el cual dijo: «Ella, la cual Lucas llama la mujer pecadora, la cual José llama María [de Betania], nosotros creemos que es María, de quien siete demonios fueron expulsados, según Marcos».

Difundida por los teólogos de los siglos III y IV, esta teoría gozó de mucha popularidad en el siglo XIX y constituyó un tema frecuente en la iconografía cristiana occidental.

De acuerdo con los evangelios de Marcos, Mateo y Juan, estuvo presente durante la crucifixión de Jesús.

En compañía de otras mujeres, fue la primera testigo de la resurrección, según una tradición en la que concuerdan los cuatro evangelios. Después comunicó la noticia a Pedro y a los demás apóstoles.

Según un relato que sólo aparece en el evangelio de Juan, fue testigo de una aparición de Jesús resucitado.

María Magdalena en los evangelios apócrifos

El evangelio de Pedro sólo menciona a María Magdalena en su papel de testigo de la resurrección de Jesús:

A la mañana del domingo, María la de Magdala, discípula del Señor -atemorizada a causa de los judíos, pues estaban rabiosos de ira, no había hecho en el sepulcro del Señor lo que solían hacer las mujeres por sus muertos queridos-, tomó a sus amigas consigo y vino al sepulcro en que había sido depositado.

En al menos dos de los textos gnósticos coptos encontrados en Nag Hammadi, el evangelio de Tomás y el evangelio de Felipe, María Magdalena aparece mencionada como discípula cercana de Jesús, en una relación tan cercana como la de los apóstoles. En el evangelio de Tomás hay dos menciones de Mariham (logia 21 y 114), que, según los estudiosos, hacen referencia a María Magdalena. La segunda mención forma parte de un pasaje enigmático que ha sido objeto de muy variadas interpretaciones:

Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo»..

En el evangelio de Felipe (log. 32) es considerada la compañera (κοινωνος) de Jesús:

Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera [κοινωνος]. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera..

No todos los estudiosos, sin embargo, están de acuerdo en que los evangelios de Tomás y de Felipe se refieran a María Magdalena. Para Stephen J. Shoemaker se trataría más bien de una referencia a la madre de Jesús.

Por último, otra importante referencia al personaje se encuentra en el evangelio de María Magdalena, texto del que se conservan sólo dos fragmentos griegos del siglo III y otro, más extenso, en copto, del siglo V. En el texto, tres apóstoles discuten acerca del testimonio de María Magdalena sobre Jesús. Andrés y Pedro desconfían de su testimonio, y es Leví (el apóstol Mateo) quien defiende a María.

Leyendas posteriores

Según la tradición ortodoxa, María Magdalena se retiró a Éfeso con la Virgen María y el apóstol Juan, y murió allí. En 886 sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde se conservan en la actualidad. Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) corrobora la tradición de que se retiró a Éfeso, y no menciona ninguna relación con Francia.

Más adelante, sin embargo, surgió en el mundo católico una tradición diferente, según la cual María Magdalena (identificada aquí con María de Betania), su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos discípulos, así como algunos compañeros, viajaron en barca por el Mar Mediterráneo huyendo de las persecuciones en Tierra Santa y desembarcaron finalmente en el lugar llamado Saintes Maries de la Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena viajó hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años. Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin.

Magdalena penitente

Mientras que el cristianismo oriental honra especialmente a María Magdalena por su cercanía a Jesús, considerándola “igual a los apóstoles”, en Occidente se desarrolló, basándose en su identificación con otras mujeres de los evangelios (véase más arriba) la idea de que antes de conocer a Jesús, había sido muy pecadora y de ahí viene el suponer, aunque la Iglesia Católica no lo afirme, que se haya dedicado a la prostitución.

Esta idea nace, en primer lugar, de la identificación de María con la pecadora  de quien se dice únicamente que era pecadora y que amó mucho; en segundo lugar, de la referencia en22 donde se dice, esta vez refiriéndose claramente a María Magdalena, que de ella «habían salido siete demonios». Como puede verse, nada en estos pasajes evangélicos permite concluir que María Magdalena se dedicase a la prostitución.

No se sabe con exactitud cuándo comenzó a identificarse a María Magdalena con María de Betania y la mujer que entró en la casa de Simón el fariseo, pero ya en una homilía del papa Gregorio Magno (muerto en 591) se expresa inequívocamente la identidad de estas tres mujeres, y se muestra a María Magdalena como prostituta arrepentida. Por eso la leyenda posterior hace que pase el resto de su vida en una cueva en el desierto, haciendo penitencia y mortificando su carne, y son frecuentes en el arte occidental las representaciones de la «Magdalena penitente».

La imagen de María Magdalena como penitente también puede ser confundida gracias a la tradición de María Egipcíaca, santa del siglo V, quien según La vida de los Santos de Jacobo de la Vorágine, se había dedicado a la prostitución y se retiró al desierto a expiar sus culpas. Es común ver representaciones de María Egipcíaca, con los cabellos largos que cubren su cuerpo o envuelta con carrizos, símbolos de su penitencia en el desierto. Estos atributos en ocasiones acompañan a la Magdalena, creando a veces la confusión de ambas santas.

En la tradición católica, por tanto, María Magdalena pasó a ser un personaje secundario, a pesar de su indudable importancia en la tradición evangélica. El relegamiento que sufrió María Magdalena ha sido relacionado por algunos autores con la situación subordinada de la mujer en la Iglesia. A esta opinión oponen algunos teólogos católicos la especial consideración que guarda la Iglesia para con Santa María, madre de Jesús, venerada con hiperdulía, en tanto que los apóstoles y los otros santos son venerados con dulía.

En 1969, el papa Pablo VI retiró del calendario litúrgico el apelativo de «penitente» adjudicado tradicionalmente a María Magdalena asimismo, desde esa fecha dejaron de emplearse en la liturgia de la festividad de María Magdalena la lectura del evangelio de Lucas acerca de la mujer pecadora. Desde entonces, la Iglesia Católica ha dejado de considerar a María Magdalena una prostituta arrepentida. Sin embargo, esta visión continúa siendo la predominante para muchos católicos.

Esposa de Jesús

Algunos autores recientes han puesto en circulación una hipótesis según la cual María Magdalena habría sido la esposa, o la compañera sentimental, de Jesús de Nazaret, además de la depositaria de una tradición cristiana de signo feminista que habría sido cuidadosamente ocultada por la Iglesia Católica.

Estas ideas fueron desarrolladas primero en algunos libros de pseudohistoria, como El enigma sagrado («The Holy Blood and the Holy Grail», 1982), de Michael Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln; y La revelación de los templarios («The Templar Revelation», 1997), de Lynn Picknett y Clive Princey. En estos libros se mencionaba además una hipotética dinastía fruto de la unión entre Jesús de Nazaret y María Magdalena. Posteriormente estas ideas han sido aprovechadas por varios autores de ficción como Peter Berling (Los hijos del Grial, ) y Dan Brown (El código Da Vinci, 2003), entre muchos otros.

No existe ningún pasaje ni en los evangelios canónicos ni en los apócrifos que permita afirmar que María de Magdala fue la esposa de Jesús de Nazaret.

Para la mayoría de los estudiosos del Jesús histórico es una posibilidad que ni siquiera merece ser tomada en serio. Los partidarios de esta idea, sin embargo, se apoyan en tres argumentos:

1. En varios textos gnósticos, como el evangelio de Felipe, se muestra que Jesús tenía con María Magdalena una relación de mayor cercanía que con el resto de sus discípulos, incluidos los apóstoles. En concreto, el evangelio de Felipe habla de María Magdalena como «compañera» de Jesús y menciona que éste la besaba en la boca.

2. En los evangelios canónicos María Magdalena es (excluida la madre de Jesús) la mujer que más veces aparece, y es presentada además como seguidora cercana de Jesús. Su presencia en los momentos cruciales de la muerte y resurrección de Jesús puede sugerir que estaba ligada a él por lazos conyugales.

3. Otro argumento que esgrimen los defensores de la teoría del matrimonio entre Jesús y María Magdalena es que en la Palestina de la época era raro que un varón judío de la edad de Jesús (unos treinta años) permaneciese soltero, especialmente si se dedicaba a enseñar como rabino, ya que eso hubiese ido en contra del mandamiento divino «Creced y multiplicaos». No obstante, el judaísmo que profesó Jesús era muy distinto del actual, y el papel del rabino no estaba todavía bien definido. Sólo después de la destrucción del Segundo Templo, en el papel del rabino quedó establecido con claridad en las comunidades judías. Antes de Jesús, está atestiguada la existencia de maestros religiosos solteros, por ejemplo en los círculos esenios.

También Juan el Bautista fue soltero, según todos los indicios. Más adelante, algunos primeros cristianos, como Pablo de Tarso, serían también predicadores célibes. (Aunque en la carta a Filemón, Pablo habla de su hijo Onésimo.)

Autora del Cuarto Evangelio

Ramón K. Jusino ha propuesto la teoría de que María Magdalena pudo ser el «discípulo a quien amaba Jesús» que se presenta como autor del evangelio de Juan  y que es tradicionalmente identificado con el apóstol Juan.

Jusino se basa en el hecho de que en varios textos apócrifos, como los citados más arriba, se dice que hubo una relación de especial cercanía entre Jesús y María Magdalena.

Según Jusino, que se basa para su teoría en un libro del prestigioso erudito bíblico Raymond E. Brown, el evangelio recogería la tradición de una comunidad, que Brown denominó juánica, que se remontaría al testimonio de María Magdalena como testigo ocular de Jesús. Esta teoría no cuenta con la aceptación de la mayor parte de los historiadores e investigadores bíblicos.

Johann Sebastian Bach

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Johann Sebastian Bach (Eisenach, Turingia, 31 de marzo de 1685 – Leipzig, 28 de julio de 1750)

Fué un compositor, organista, clavecinista, violinista, violista, maestro de capilla y cantor alemán de música del Barroco, el miembro más importante de una de las familias de músicos más destacadas de la historia, con más de 35 compositores famosos y muchos intérpretes destacados.

Su reputación como organista y clavecinista era legendaria, con fama en toda Europa por su gran técnica y capacidad de improvisar música al teclado. Aparte del órgano y del clavecín, también tocaba el violín y la viola de gamba.

Su fecunda obra es considerada como la cumbre de la música barroca; destaca en ella su profundidad intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, además de la síntesis de los diversos estilos internacionales de su época y del pasado y su incomparable extensión. Bach es considerado el último gran maestro del arte del contrapunto, donde es la fuente de inspiración e influencia para posteriores compositores y músicos desde Wolfgang Amadeus Mozart pasando por Arnold Schönberg, hasta nuestros días.

Sus obras más importantes están entre las más destacadas de la música clásica europea y de la música universal. Entre ellas se encuentran los Conciertos de Brandeburgo, El clave bien temperado, la Misa en si menor, la Pasión según san Mateo, El arte de la fuga, Ofrenda musical, las Variaciones Goldberg, la Tocata y fuga en re menor, varios ciclos de cantatas, el Concierto italiano, la Obertura francesa, las Suites para violonchelo solo, las Sonatas y partitas para violín solo y las Suites para orquesta.