Las Momias del Dr. Knoche

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Gottfried August Knoche (Halberstadt, Alemania, 17 de marzo de 1813 – † Finca Buena Vista, La Guaira, Venezuela, 2 de enero de 1901) fue un médico cirujano alemán, famoso por inventar un líquido embalsamador con el que momificó docenas de cuerpos, incluyendo el propio, en los laboratorios ubicados en la Hacienda Buena Vista, ubicada en el sector Palmar del Picacho de Galipán, en Vargas, Venezuela. Es uno de los personajes más misteriosos y enigmáticos relacionados con la historia de Venezuela a mediados del siglo XIX, específicamente en la región de Galipán perteneciente al Parque Nacional Waraira Repano.

Estudió en la Universidad de Friburgo en 1837, posteriormente, trabajó en el hospital de la misma Universidad. Knoche emigró de Alemania a Venezuela en 1840 para domiciliarse en La Guaira y atender a la población de alemanes establecida en ese entonces en el litoral, donde refundó el “Hospital San Juan de Dios”, en La Guaira entre 1854 y 1856.

Una vez establecido en La Guaira decide traer a vivir a su esposa y las niñas, Josephine y Amalie Weissmann, que más tarde serían sus enfermeras y ayudantes. Ejerce como doctor en esa ciudad y se gana la fama de persona caritativa, al atender a pacientes pobres sin cobrar además de su incansable lucha contra la epidemia de cólera que asoló la región en esos años. En 1845 recibe la revalidación de su título, por parte de la Universidad Central de Venezuela durante el gobierno del general Juan Crisóstomo Falcón.

Amante de la naturaleza, durante sus primeros tiempos en La Guaira solía hacer largas excursiones a caballo hasta las montañas de Galipán. La perspectiva fascinante que ofrece el Litoral desde las alturas del Picacho y su fresco clima debieron ejercer en él fuerte atracción. Quizá fue así como nació su idea de adquirir alguna posesión en los alrededores. No muy lejos existían pequeñas fincas destinadas desde la época colonial al cultivo de café y frutales.

Tuvo una hija de nombre Anna (1840-1879), quien casó con Heinrich Müller (1812-1881) siendo ambos enterrados en el mausoleo familiar, y un hijo llamado Oswaldo Knoche que vino graduado en medicina de Alemania y se residenció en Puerto Cabello. No se conocen mayores detalles de su destino.

También llegó de Alemania el hermano de Knoche, el Sr. Wilhelm, enterrado también en el panteón familiar de cuya vida o actividades se desconoce. La esposa del Dr. Knoche, debido a la soledad que le provocaba vivir en la Hacienda “Buena Vista” decide regresar a Alemania y allí muere en fecha que aún se desconoce.

Knoche y sus momias

Su fascinación y persistencia por evitar el inexorable proceso de descomposición de los cuerpos, le hizo experimentar con cadáveres no reclamados de la Guerra Federal, que subía a caballo desde el hospital San Juan de Dios. Knoche creó un líquido que se inyectaba en el torrente sanguíneo y conservaba al cadáver sin necesidad de extraer sus órganos. Así, el doctor momificó varios cuerpos y los mantuvo en su laboratorio.

Esta obsesión por dotar de una apariencia de vida a los muertos dio pie a una de las anécdotas más populares atribuidas a este enigmático personaje. Los familiares de don Tomás Lander, distinguido hombre público de la Caracas del siglo XIX, fundador junto con Antonio Leocadio Guzmán del periódico “El Venezolano”, conocieron a través de un amigo las virtudes del misterioso líquido embalsamador del Dr. Knoche y solicitaron al médico que momificara el cuerpo de su deudo. Una vez concluido el proceso, con el cuerpo ya vestido y maquillado por sus familiares, sentaron a Lander en un escritorio a la entrada de su casa. Allí estuvo durante 40 años, hasta que el gobierno de Antonio Guzmán Blanco exigió a los descendientes del difunto que enterrasen a la momia. Un presidente de Venezuela, Francisco Linares Alcántara, también fue momificado por el médico alemán. Igualmente, momificó hasta sus perros y los convirtió en guardianes de la entrada del mausoleo.

Para la llegada de su propia muerte, Knoche había previsto que fuese la enfermera Amalie Weismann la encargada de suministrarle el suero momificador, dosis que dejó preparada. Aunque la última sobreviviente de Bella Vista parece haber consultado con el cónsul alemán de la época, Julius Lesse, acerca de redactar un documento en el que constara que su última voluntad era que su cuerpo fuese cremado y las cenizas arrojadas al mar; el mismo doctor Lesse y Carlos Enrique Reverón subieron a Bella Vista, inyectándole la dosis preparada para ella 20 años antes por el mismo Knoche, luego cerraron la puerta del mausoleo y las llaves fueron lanzadas al mar.

La composición exacta de esta sustancia, a base de cloruro de aluminio, nunca fue descubierta.

Knoche fijó su atención de manera preferente en una finca y la adquirió a bajo precio, con el fin de pasar en ella los fines de semana. Finalmente se muda de forma definitiva con el pretexto de que su esposa no soportaba el calor húmedo de la zona costera de La Guaira.

Se dispuso entonces a edificar una casa al estilo de la región alemana Selva Negra, dotada de un gran salón, revestido de madera, con su chimenea y gradería de rústico a la entrada. Casi todo el material fue transportado desde La Guaira a lomo de mulas. Las habitaciones estaban dotadas de amplios ventanales que daban al mar. Personas que tuvieron la suerte o el privilegio de conocer aquella posesión a fines del siglo XIX, elogiaron el buen gusto con que estaba decorada.

Dicha propiedad según Hellmund Straka, la reedificó en el año 1880 y la adquirió por 70.000 Bs, que llamo “Buena Vista” ubicada a 1.015 msnm debido a la excelente vista que se tenía del Litoral central. Allí construyó un pequeño laboratorio para realizar sus experimentos de momificación y a 100 metros de allí, construyó su casa sobre una enorme roca, tal vez por ello el lugar se ha mantenido a salvo de desastres naturales.

El Laboratorio posee una sola entrada y carente de ventanales, aunque se pueden ver conductos que bien podrían haber servido de canales de ventilación. Sus ruinas están en mejor estado que las de la residencia de Knoche. Aunque debido al crecimiento de los arbustos y personas que abren agujeros en las paredes, se ha generado una enorme grieta.

Básicamente la residencia la diseñó Knoche al estilo tradicional de la región alemana Selva Negra. Con sus grandes ventanales, techos de madera, un largo pasillo y techo a dos aguas. Según testimonios de Eduardo Rosswaag en sus visitas a la finca Buena Vista en septiembre de 1923 comenta:

“Tenemos la impresión de que hemos sido sustraídos de un ambiente del trópico para penetrar bruscamente en el célebre Gran Ducado de Baden. Estamos en plena Germania, así lo proclama desde el mueblaje hasta los cuadros que en la tapicería pregonan los episodios épicos más culminantes del antiguo imperio. La anciana se dirige a la pared (refiriéndose a Amalie Weismann) donde cuelga un grabado que representa la entrevista en el campo de Waterloo entre el duque de Wellington y Blucher”
Hoy en día la finca está en ruinas llenas de maleza, enredaderas y arboles. Al dirigirse a la finca el detalle que salta a la vista es un extremo de la pared frontal donde sobresale a como dos metros de altura un detalle arquitectónico formado por un arabesco muy común en aquella época. También se observan detalles de la cocina y a unos pocos metros un interesante orificio en el suelo que indica un lavadero con fondo de mármol. También hay restos de columnas que sostenían barandas de madera que conducen a un desfiladero, como una especie de balcón. Unos deteriorados muros laterales de adobe y piedra que pertenecían a las paredes laterales de la residencia de Knoche.

Según Eduard Rosswagg, quién realizó una excursión en 1961 a Buena Vista, se entrevistó con José Ravelo que vivía allí desde 1954 por compra de hipoteca a Manuel Acevedo Muller, se desconoce si era descendiente de Heinrich Muller, yerno de Knoche, quién a su vez destruyó la casa buscando un “entierro”.

Dentro del mausoleo, dos terceras partes del espacio están ocupadas por los seis sarcófagos de cemento, con un pequeño pasillo para los visitantes. Las dimensiones de dichos nichos son 2.10 x 0.70 x 0.75 metros puestos en fila y cuyas tres cuartas partes de sus dimensiones estaban cubiertas de mármol de 3 cm de espesor y una cuarta parte de vidrio reforzado con malla metálica para que se pudiera ver a través de él a cada una de las momias. También existían antiguamente seis lápidas de mármol que contenían los nombres de la familia Knoche y que fueron destruidas por vándalos y reconstruidas de nuevo, aunque existen varias fotografías antiguas donde se ven dichas inscripciones. El orden que reposan los nichos según indicó Amalie Weismann a Eduardo Rosswaag el 2 de septiembre de 1923:

Anna Knoche de Muller (Hija de Knoche): Geb. d 10 de mayo de 1840; Gest. d 23 de enero de 1879

Wilhelm Knoche (Hermano de Knoche): Geb. d 17 de septiembre de 1817; Gest. 07 de septiembre de 1870

Heinrich Muller (Esposo de Anna): Geb. d 02 de noviembre de 1822; Gest. 07 de abril de 1881

Josephine Weissmann (Enfermera y Hermana de Amalie): Geb. d 29 de junio de 1830

Amalie Weissmann (Enfermera y ayudante de Knoche): Geb. d 2 de febrero de 1838

Gottfried Knoche Geb. d 17 de marzo de 1813; Gest. 02 de enero de 1901

Las abreviaciones Geb. y Gest. significan en alemán: “Nació” y “Murió” respectivamente

Con el paso del tiempo, el lugar ha sido lentamente engullido por la vegetación y por el apetito voraz de vándalos, saqueadores y estudiantes de medicina que —intentando dar con el secreto del líquido momificador y atraídos por el mito de este sombrío mundo— han visitado la finca desde la muerte de Amalie Weismann (1926). Algunas de las paredes exteriores, los marcos de las puertas de la entrada principal, la caballeriza, un tanque, el laboratorio y el horno de la cocina son los últimos vestigios de la misteriosa posesión de El Ávila

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La Tumba de Talpiot

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La tumba de los diez osarios es la tumba donde, según el análisis científico de sus descubridores (Amos Kloner, Charles Pellegrino y Simcha Jacobovici) y la IAA (Autoridad de Antigüedades de Israel), se encuentran los restos de un Jesús hijo de José, que teóricamente sería Jesús de Nazareth. Fue descubierta el 28 de marzo de 1980 en Talpiot, Jerusalén. Desde entonces se ha investigado rigurosamente cada uno de estos osarios, la tumba y el terreno donde está ubicada. Se obtuvieron no hace mucho análisis de ADN de los osarios, descubriendo así parentescos familiares directos, por lo que se sabe científicamente que los restos humanos que estaban enterrados en estos osarios pertenecían a la misma familia.

En el pasado

Los Evangelios cuentan que el cuerpo de Jesús, después de haber sido crucificado, fue bajado de la cruz envuelto en lienzos perfumados y llevado a una tumba familiar perteneciente a uno de sus discípulos, José de Arimatea. Según las antiguas leyes judías, que siguen vigentes en la actualidad, los cadáveres tenían que ser inhumados en el suelo, antes del atardecer del día del óbito. Las tumbas cavadas en roca eran y son consideradas sepulturas “En el suelo”, dado que, en la mayor parte de Jerusalén, el lecho de roca se localiza a tan solo unos pocos centímetros por debajo de la superficie del suelo. Por esta razón, los difuntos eran colocados en túneles preexistentes, cavados en las laderas. Durante la gran parte del siglo I d.C. la mayoría de las tumbas de Jerusalén eran cuevas creadas por el hombre, talladas en roca sólida y situadas en el exterior de la muralla de la ciudad.

Normalmente las tumbas de la época constaban de dos cámaras donde en la primera cámara, la exterior, era depositado el cuerpo del difunto envuelto en un sudario blanco perfumado, y la segunda cámara era destinada para depositar, un año después de la muerte del difunto, sus huesos guardados en un osario.

Nombres en los Osarios

En la tumba de Talpiot se encontraron 9 osarios (Se sabe que eran 10, uno desapareció. Fue robado y vendido en el mercado negro de antigüedades por algún saqueador de tumbas) en los que en 6 de ellos aparecen tallados o rayados con un punzón u otro objeto punzante los siguientes nombres escritos en un lateral del osario. El agrupamiento de estos nombres en una misma tumba resulta único.

Yehshúah Bar Yoshef (Jesús, h[ijo] de José)
Mariamne he Mara (Mariamne, la Señora)
Yehudah Bar Yehshúah (Judas, hijo de Jesús)
Yosh(e) (José-Josá)
Mar(í)ah (María-Marah)
Matithyahu (Mateo)

Yehshúah B[ar] Yoshef

Esta inscripción está escrita en arameo. En verdad en esta inscripción no hay una palabra clara para “hijo” pues la inscripción está gastada, pero la opinión general es que la letra “B” indica a la palabra aramea “Bar” que significa hijo. Traducido al idioma español significa “Jesús, hijo de José” y resulta muy extraña. De miles de inscripciones catalogadas, sólo en una más se puede encontrar la combinación “Jesús, hijo de José”.

Mariamne he Mara

Esta inscripción es la única de la tumba que tiene un nombre griego griego, pero escrita en arameo. Es una forma del nombre “Mariamne”, una versión griega de “María”. De los “Hechos de Felipe”, una obra apócrifa del siglo IV atribuida al apóstol Felipe, (quien, según el texto, sería además el hermano de María Magdalena), que fue recientemente recuperado de un monasterio del monte Athos en Grecia, el profesor Fraçois Bovon (de la Universidad de Harvard) ha determinado que el nombre real de María Magdalena era “Mariamne”. Además, en los “Hechos de Felipe” y en el “Evangelio de María Magdalena”, ésta es presentada como apóstol por derecho propio. La inscipción del osario llama a esta Mariamne, “he Mara” que significa “la amargura”, pero también “la Señora”, lo que le atribuiría una gran autoridad y estatus. Basándose en esto actualmente algunos revisionistas creen que realmente la auténtica promotora y fundadora del movimiento de Jesús de Nazareth fue María de Magdala (antigua ciudad Palestina) más conocida como María Magdalena.

Toda la cristiandad católica-ortodoxa, y aun la protestante, y la paraprotestante, que hay en la actualidad, niegan rotundamente tales conjeturas.

Yehudah Bar Yehshúah

Esta inscripción está escrita en idioma arameo. La traducción literal al idioma español significa “Judas, hijo de Jesús”. A pesar de las especulaciones no existe ningún escrito apócrifo o canónico, anterior a esta inscripción, que mencione o indique que Jesús de Nazaret tuviese un hijo.

Yosh(e)

Esta inscripción está escrita en hebreo. Este nombre un tanto extraño parece ser una contracción o diminutivo cariñoso del hebreo “Yoshef” (José). El nombre de José en la Judea del siglo I era muy popular. El evangelio de Mateo indica que Jesús tenía cuatro hermanos: Jacob (o Santiago), Judas, Simón y José. En el Evangelio de Marcos, que según la erudición moderna es el más antiguo de los evangelios del Canon, este último José es llamado en griego “ιωση” (“Iosē”). Curiosamente, al no escribirse las vocales en el arameo de esa época, bien la inscripción puede ser este nombre. Los religiosos discuten si eran auténticos hermanos, hermanastros, medio hermanos, o primos. Los estudiosos generalmente concuerdan en que todos ellos eran hermanos debido al uso de los términos griegos excluyente “adelfoi” y “adelfai”, y no meros primos. Hasta la fecha, la inscripción de “Yosha-Yoshe” que aparece en la tumba de Talpiot es el único ejemplo de este nombre encontrado en un osario.

Mar(í)ah

Esta inscripción está escrita en hebreo. Se cree que es una forma de “María”, un nombre muy popular en ese tiempo, pero como en hebreo no se escribían las vocales, las letras aquí (MRH) pueden ser el nombre Marah (amargura). Además, de nombres como Mariam, al igual que sucedía con muchos otros, se adoptaron numerosas variantes. En fuentes literarias cristianas el nombre de la madre de Jesús siempre fue referido de una manera única: “María” (Versión latinizada del arameo “Mariam”). Encontrar una versión latina de un nombre hebreo y escrito con letras hebreas sería muy raro, de hecho, en varios miles de osarios descubiertos tan solo han sido encontradas ocho inscripciones de características similares.

Matithyahu

Esta inscripción está escrita en hebreo. Es el nombre original en hebreo del nombre castellanizado “Mateo”. Ningún escrito apócrifo o canónico, ni el propio evangelio atribuido a Mateo, dicen o indican de modo alguno, que el apóstol del mismo nombre fuera un pariente de Jesús. Sin embargo, la genealogía del Evangelio de Lucas 3:23-38 sí señala a varios “Matatías” (variante de Matithyahu) en su familia.

Investigación arqueológica:

Tumbas como la del documental, en efecto, habían sido encontradas ya desde antes, primero en 1873 el erudito francés Charles Clermant-Ganneau, dentro de la caverna había 30 osarios, varios de ellos tenían signos cruciformes junto a nombres tan conocidos para la fe cristiana como como “Juan” o “Jesús”, incluso en griego. Luego, en 1945, se descubrió una tumba en “Talpiot”, cerca de Jerusalén por el Profesor E. L. Sukenik del “Museo de Antigüedades Judías de la Universidad Hebrea de Jerusalén”. Dos osarios tienen el nombre de “Jesús” en hebreo. El segundo de éstos tiene también cuatro cruces grandes dibujadas. El Prof. Sukenik concluyó que las inscripciones y las cruces estaban relacionadas, y les atribuyó significado religioso. Dijo que eran “expresiones de pesar por la crucifixión de Jesús”, y en efecto parecían coincidir con el período de tiempo del desarrollo del cristianismo, pues a la luz de estudios paleográficos estas inscripciones datarían desde el siglo I a. C, al I d. C.

Posteriormente, el 28 de marzo de 1980 unos trabajadores de la construcción descubrieron este hallazgo al excavar los cimientos de un bloque de edificios en el Este de Talpiot. Lo que se encontró fue la cueva (Tumba) excavada en roca de unos dos mil años de antigüedad que contenía 9 osarios (Originalmente había 10, uno desapareció). Estos fueron supervisados por el arqueólogo israelita Amos Kloner. El sepulcro fue explorado por el inspector de antigüedades Yosef Gat, los arqueólogos Eliot Braun y Amos Kloner. Shimon Gibson realizó un croquis de la tumba.

Según el informe publicado por Kloner, la tumba tiene un patio de 4,2m de ancho y una antecámara de 2m x 2,4m, cuyo techo fue casi en su totalidad destruido por las topadoras. La fachada de la cámara mortuoria se hallaba en la pared norte de la antecámara y estaba decorada con una cornisa en forma de V invertida por encima de un círculo y una roseta incompleta. La entrada mide 43cm x 47cm y tiene una pestaña donde encajaría una piedra cuadrada a modo de cierre (Golal), que no pudo hallarse. La cámara medía 2,3m x 2,3m y tiene una altura apenas mayor de 1,5m. Había dos nichos (Arcosolia), uno en la pared occidental y otro en la pared opuesta a la entrada. Estaban vacíos excepto por fragmentos de huesos. En la cámara principal se hallaron tres calaveras, vértebras y fragmentos óseos. Había seis osarios sin sus tapas, dos en cada una de las paredes excepto la de la entrada. En total se encontraron diez osarios. La mitad de ellos estaban decorados y la otra mitad lisos, sin decoración alguna.

En cuanto al programa del Discovery ChannelEl grupo de Osarios estaba por encima del promedio en la proporción de los que tenían inscripciones (seis de los diez = 60%) y en que cinco de las seis inscripciones estaban en hebreo y una en griego, cuando la proporción general es cuatro en hebreo cada tres en griego.8 De acuerdo con la IAA (Autoridad de Antigüedades de Israel) seis de estos diez Osarios contienen los nombres: Jesús, Hijo de José, María, Madre de Jesús, José, Hermano de Jesús, Mateo, Mariamne, y Judas, Hijo de Jesús. El Arqueólogo Judeo-Británico Shimon Gibson elaboró los planos de la tumba y el académico israelí L.Y. Rahmani publicó en el año 1994 el “Catálogo de Osarios judíos” conteniendo los datos esenciales relacionados con los diez Osarios que fueron encontrados en la tumba de Talpiot.9 En lo que sigue se empleará la numeración según el sitio del hallazgo de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA), según la cual los Osarios llevan los códigos IAA 80-500 a IAA 80-509.

Respecto a la “exploración” de Jacobovici, Kloner, el investigador original del sitio, la calificó de “descuidada, explotadora e irresponsable”.

Respecto a las marcas cruciformes la opinión más actual de los arqueólogos es que este tipo de marca, que en verdad aparece en el 40% de los osarios encontrados en Israel, se usaba simplemente para alinear la tapa a manera de marcas de albañil. Esta interpretación está confirmada por la presencia, en otros osarios, de un asterisco en vez de una x en el mismo lado de la tapa de los osarios. Esta es la opinión de arqueólogos como L. Y. Rahmani, y Amos kloner. Rahmani las llama “Marca de dirección”. Esta conclusión es compartida por la investigación sobre supuestas marcas de cruces cristianas sobre una serie de osarios judíos del profesor R. H. Smith.

Sin desmedro de lo anterior, otros académicos creen que los judíos no cristianos del tiempo de Jesús si usaban una “x” o un signo “+” como símbolo de protección basados en Ez 9:4. En todo caso, sólo sería una marca simbólica de protección, no una cruz basada en el martirio de Cristo. Por ejemplo, una inscripción hebrea, datada del 136 d. C., encontrada en Palmira, una antigua ciudad de Siria, contiene una inscripción hebrea encerrada entre dos “x”:

“X Una persona cuyo nombre es bendito por siempre. Engendrado por Shlomo, hijo de Nesa, hijo de Tsaïda, hijo de Baraq, por su salud y la de sus hijos. En el mes de Nisán del año 447 X”.

Resultados de ADN

La IAA ha catalogado los osarios de Jesús y de Mariamne con los siguientes nombres:

IAA 80-503: Yehshúah Bar Yoshef (Jesús, H[hijo] de José).
IAA 80-500: Mariamne he Marah (Mariamne, la Señora).

La información genética se almacena en la molécula de ADN como un código lineal compuesto por A (Adenina), C (Citosina), G (Guanina) y T (Tiamina), en cierto modo análogo al código binario utilizado en el Software informático del Siglo XXI, pero sólo en cierto modo por que el código cuaternario del genoma ofrece una variación infinitamente mayor que la que puede proporcionar el código binario.

Uno de los directores del Laboratorio de ADN de Lakehead en Ontario (Canadá), Cartney Matheson analizó el ADN mitocondríaco extraído de la pátina del fondo de ambos osarios, confiando en que jamás fueron reutilizdos, pues no hay ningún resto óseo al cual tomarle pruebas. A continuación se aprecia una muestra del análisis en la línea 120 del código genético donde se ven variaciones entre ambos:

IAA 80-503: Marcador 120: CCAGTAGGAT
IAA 80-500: Marcador 120: ACCCACTAGG

Lo que apreciamos aquí es un “Poliformismo” o variación genética empezando esta con C y A, en las cuales hay una clara desigualdad. Esta es la variación de dos individuos en el mismo marcador y en la misma secuencia del gen, por lo que este poliformismo muestra sólo una diferencia entre estas dos personas. A continuación el análisis de la línea 130 del código genético:

IAA 80-503: Marcador 130: ATCAACAAAC
IAA 80-500: Marcador 130: ATACCAACAA

Aquí hay otro poliformismo en la secuencia genética de dos personas. Cuando vemos diversos poliformismos entre dos secuencias, podemos concluir que estos dos individuos no estaban relacionados, o, al menos, no estaban relacionados por vía materna.

Conclusión: Si no son hermanos, y si no son madre e hijo o padre e hija y están enterrados en una tumba familiar cabe la posibilidad de que sean marido y mujer. Se sabe que en la mayoría de las tumbas familiares conocidas del Siglo I sólo se enterraban en las mismas a familiares o cónyuges, con excepciones claras, como Jesús mismo, quien fue enterrado en la tumba de otro.

Objeciones y críticas

Sin embargo, los cálculos probabilísticos efectuados sobre las combinaciones de los nombres en las inscripciones, tal como los que se presentan en la sección anterior, fueron fuertemente objetados por arqueólogos como Joe Zias, ex curador hasta 2007 de la Autoridad de Antigüedades de Israel quien afirma que se trata de esfuerzos puramente sensacionalistas por parte de quienes, sin siquiera ser profesionales en el área, declaran que se trata de la tumba del Jesús cristiano. Nombres como “Jesús”, “José”, “Jacob (Santiago)”, “Judas” y “María” eran muy comunes en esa época, pero se desconoce su porcentaje real entre la población como para hacer cálculos probabilísticos como los de Feuerverger. Considerando también que ningún resto óseo presenta evidencias de una crucifixión, Zias concluye: “Proyectos como estos (de Jacobovici) son una burla de la profesión arqueológica.”

Por su parte Stephen Pfann, quien preside la University of the Holy Land (Universidad de Tierra Santa), señaló que el supuesto planteado por Andrey Feuerverger se basa en un número de falacias y en la incorrecta aplicación de la ciencia estadística, según se detalla en los siguientes puntos:

1) No existe una base de datos en Judea o en Galilea (ni genealogías con excepción de la de Jesús que presentan los evangelios, ni registros) que sirva de fundamento para establecer la probabilidad de sus afirmaciones.

2) Los registros de quién y cómo muchos individuos eran enterrados en una dada tumba familiar en la Judea y Galilea del siglo I no pueden ser descifrados únicamente sobre la base del examen de los nombres existentes en los osarios que sobreviven en la tumba.

Esto es debido a las siguientes circunstancias:
La mayoría de las tumbas ya fueron visitadas y saqueadas en la antigüedad o en los últimos tiempos, dejando incompleto el registro de sus contenidos originales.

No todos los osarios se rescatan durante las excavaciones para ser almacenados y registrados. A menudo, sólo se conservan aquellos osarios que presentan inscripciones, decoraciones o ambos.

De acuerdo con L. Y. Rahmani (1994), A Catalogue of Jewish Ossuaries, de 917 osarios en las colecciones del Estado de Israel, sólo 231 (25,2%) tienen sus nombres inscriptos. La tumba de Talpiot Oriental es inusual, ya que 6 de sus 9 osarios registrados (66%) fueron inscriptos con nombres. Si todas las tumbas contuvieran un porcentaje similar de osarios con nombres inscriptos, un censo comparativo entre varias tumbas sería razonable y posible. Sin embargo, éste dista mucho de ser el caso.

Los osarios que llevan nombres a menudo contenían los restos de más de un individuo. Los nombres de estas personas nunca se sabrá. Por ejemplo, el osario de Caifás contenía los restos de varios individuos, entre ellos un hombre de mediana edad.

La Medicina no fué siempre así.

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Autores: Martín de Ambrosio e Ileana Lotersztain

Ilustrador: Javier Basile

Editorial: Ediciones Iamiqué

Recomendado para: Lectores en marcha

Libro informativo

La siguiente frase la escribo con temor: La medicina no siempre fue tan buena como la que tenemos hoy en día. Y me da miedo decirlo, no vaya a ser que uno de nuestros políticos la lea y decida acogerla como lema de campaña. Por supuesto, y hay que tenerlo en cuenta, una cosa es la medicina y otra las políticas que la regulan.

Más allá de esta discusión, sin embargo, lo cierto es que La medicina no siempre fue así, muestra cómo ha sido la evolución paulatina de la medicina, desde la antigua Mesopotamia hasta nuestros días. El tratamiento es cuidadoso, manejando diversos niveles de información a través de recuadros y tamaños de letra, lo que lo hace accesible sin ser superficial, y muy completo sin llegar a ser un ladrillo. Por supuesto, y como sucede a menudo con este tipo de libros, no suple un saber enciclopédico por completo, pero abre las puertas a que una mente curiosa comience a investigar más aún. Incluso, previendo eso, cierra con un conjunto de libros, páginas y películas recomendadas que sirven para ahondar sobre el tema.

De otro lado es importante señalar que este libro hace parte de una colección, No siempre fue así, que a su vez se inscribe dentro de una editorial que solo publica libros informativos. En este caso, y como elemento curioso, sus editoras son una física y una bióloga argentinas, presumo. Lo cual me lleva a decir, enhorabuena, pues esta colección destaca de manera harto interesante en el mundo de los libros informativos.

Como colofón, quiero recomendar el artículo de Ana Garralón sobre los libros informativos (Los libros informativos y la creación de lectores) que se haya dispuesto en Amazon, para Kindle, a un precio de U$0.99.

El microchip que permite ver a los ciegos

Protestaurbana

Desde la óptica de la fe, suena como a un milagro, pero no, no lo es.

Si ya la tecnología y los avances médico-científicos permiten corregir lasametropías o disfunciones de la vista, recientes avances permiten un nivel hasta hace poco no imaginable.

Resulta que científicos en Alemania han logrado devolver la vista a pacientes ciegos, con la implantación de un microchip en la retina. Sí, así como lo lee.

Se trata de microcircuitos desarrollados por la compañía privada Retina Implant AG, los cuales poseen una resolución de casi mil 500 pixeles y son capaces de hacer que una persona que no ve nada pueda al menos tener una idea de cómo es el entorno.

En pruebas iniciales, el implante fue colocado en varios pacientes, algunos de los cuales no notaron mejoras debido a que su condición era demasiado avanzada, pero la mayoría logró detectar objetos brillantes.

Tres de ellos ‒que sufrían un tipo de ceguera congénita‒ lograron ver formas…

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BadBIOS: El virus que afecta a Windows, iOS, Linux y otros sistemas operativos

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Corbis / RT / deviantart.com

Un virus del tipo malware o software malicioso, que afecta al sistema operativo de Windows, iOS, Linux y BSD (distribución de software Berkeley), fue descifrado por el experto en seguridad Dragos Ruiu después de casi tres años sufriendo sus efectos.

El experto tardó todo este tiempo en descubrir por qué sus equipos se actualizaban solos y se conectaban a internet, incluso sin tener ninguna conexión habilitada.Finalmente logró determinar que se trata de un malware que afecta directamente al BIOS (Sistema Básico de Entrada/Salida, por sus siglas en inglés) de la computadora, al que ha dado el nombre de ‘badBIOS’, y que conseguía interconectar unos equipos con otros a través de ultrasonidos, imposibles de detectar para el oído humano, que eran emitidos por los altavoces y detectados por los micrófonos de los equipos víctima.Según Ruiu, el código malicioso actuó por primera vez en uno de sus ordenadores cuando después de la instalación de una versión reciente del sistema operativo iOS X en una MacBook Air, el equipo automáticamente decidió actualizar el firmware de la secuencia de arranque (‘booting’, en inglés), publica ‘Ars Technica‘.

Posteriormente el asesor en seguridad notó que desaparecían archivos y configuraciones sin motivo aparente y que le resultaba imposible ‘bootear’ desde un CD ROM. En los meses siguientes, este comportamiento comenzó a extenderse entre otros equipos en su red, incluyendo algunos con Open BSD y múltiples variantes de Windows.

“Fue como, bueno, estamos totalmente dominados” declaró Ruiu a ‘Ars Technica’. “Tenemos que borrar todos nuestros sistemas y empezar de cero, lo cual hicimos. Fue un ejercicio muy doloroso. He estado sospechando de todos los objetos por aquí desde entonces”.

Ruiu empezó entonces una lucha de casi tres años para eliminar el malware. Durante este tiempo intentó de todo, hasta reinstalar los sistemas operativos desde cero y sobre discos duros nuevos, pero el malware parecía ‘inmortal’.

El virus hace que los aparatos que se encuentran en un radio moderado comiencen a transmitirse paquetes de datos entre sí. Por ese motivo decidió aislar completamente los equipos, desconectando el cable Ethernet, removiendo las tarjetas wifi y bluetooth y desconectándolos de la red eléctrica, trabajando con baterías, pero la transmisión de paquetes continuaba y el virus seguía propagándose. El último recurso de Ruiu fue remover las bocinas internas y el micrófono de un equipo, lo cual acabó con la transmisión de paquetes.

Este sistema de envío de información a través de sonidos de alta frecuencia ya ha sido objeto de investigación en varios laboratorios, incluyendo un proyecto que lleva a cabo el MIT.

A pesar del escepticismo que rodea el anuncio del potente virus, no es la primera vez que un código malicioso aparece contenido en el firmware. Se tiene el caso de Stuxnet, el virus que afectó al control de las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio iraníes hace unos años.

RT

Para exquisitos: una historia universal de las librerías

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En su nuevo ensayo, Librerías, el escritor español Jorge Carrión hace un recorrido personal por estos espacios y su relación con la memoria y el olvido.

“Me interesa escribir sobre lo que me afecta directamente, como el viaje, la literatura, las series o las librerías”, dice a Télam el autor del libro publicado por Anagrama y finalista del Premio de Ensayo organizado por la misma editorial.Carrión ha escrito La brújulaGR-83Australia. Un viajeLa piel de La Boca, Crónica de viajesNorte es Sur. Crónicas americanas (en el género de literatura de viajes); la novela Los muertos y un ensayo vinculado a esta última ficción titulado  Teleshakespeare.

– Este ensayo no se ajusta a una cronología y propone una experiencia de lectura más personal, ¿cuál fue el punto de partida? 

– Me fue imponiendo su propia lógica. Yo quería comenzar con literatura y acabar con literatura, y así encontré las historias de (Stefan) Zweig y de (David) Markson. Pero el arco temporal del libro, que va desde Grecia hasta el siglo XXI, me fue llevando de un tema a otro, de una digresión a otra, con la intención de contar una posible historia de las librerías, siempre anclada en el presente, y de dar una posible vuelta al mundo. El tiempo y el espacio. A partir de eso, cada capítulo tiene su propia estructura, como un libro de cuentos.

– La idea de librería aparece como un espacio mucho más movedizo y cambiante que la idea de totalidad que parece tener la biblioteca, ¿cuál es la diferencia fundamental entre esos dos espacios conformados por libros?

– Supongo que la diferencia principal es que la biblioteca es monumental, pesada, y la librería es leve, portátil, ligera: perfecta para sintonizar con las características que Italo Calvino aplicó a la literatura de nuestro siglo.

– El libro estudia la figura del librero como un receptor y transmisor de información contenida en una librería particular y también universal. ¿Qué te interesó de la figura del librero? 

– Me interesó que era una figura no narrada, no reflexionada, no historiada. Tanto el espacio (la librería) como su gestor (el librero) han sido sistemáticamente ignorados por la historia cultural y por la historia de las ideas. Era, por tanto, un territorio perfecto para el escritor, que siempre está buscando ámbitos que sean vírgenes y que tengan, no obstante, una gran tradición.

– Hay un punto interesante sobre la relación física que se establece con las librerías, como un estado mental y corporal que genera visitar ese espacio. ¿Por qué quisiste visitarlas? 

– Fue totalmente irreflexivo. Soy un coleccionista de librerías. Me encantan. De esa pasión fue surgiendo la reflexión y el ensayo. Antes de una crónica siempre hay vida, siempre hay viaje. Y en mi caso, antes de un ensayo, también. Me interesa escribir sobre lo que me afecta directamente, como el viaje, la literatura, las series o las librerías. Además, para llevar a cabo una cierta crítica espacial (arquitectónica, de interiorismo), es necesario pisar el lugar que analizas.

– Un tema borgeano es la idea de la cultura como saturación, la sensación de que siempre falta algo por leer. ¿Es la librería algo que condensa esa totalidad imposible de abarcar?

–  Tal vez esa totalidad se corresponda mejor con la biblioteca babilónica (o con su reverso, el libro de páginas incontables). La librería supone otro vértigo: el del cambio constante. El de la aceleración, el de la mutación. Siempre hay algo que permanece, pero es mucho más lo que cambia. Volver a una librería tres o cinco años más tarde es enfrentarte a las huellas físicas del paso del tiempo.

– En la experiencia del libro electrónico ¿qué se gana y qué se pierde? ¿Cómo imaginas a las librerías del futuro?

– Se gana la posibilidad de buscar palabras o pasajes a golpe de clic. La posibilidad de cargar lecturas sin pagar sobrepeso en el aeropuerto. La posibilidad de leer libros de todo el mundo. Y se pierde lo que todos sabemos: una relación táctil, física, con la lectura; una relación espacial con nuestra propia biblioteca. Yo imagino la librería del futuro como un espacio de desconexión, como un espacio de lectura, con o sin cafeína. Como un lugar pequeño, con libros escogidos, sin el best seller y el libro de texto y la guía de viaje que tienen más sentido en formato electrónico. La librería exquisita, donde el librero te dé conversación. Casi un lugar donde vincularte con estilos y costumbres de otro tiempo.

aportado por:

A. Roldán

Transparencia de SEXUALIDAD, DEMONIOS E HISTERIA

hibridación

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http://www.nosotras.com/tags/descuidos.htm

SEXUALIDAD, DEMONIOS E HISTERIA EN UN CASO DE LA INQUISICIÓN NOVOHISPANA
Por: Marcela Suárez Escobar

Un retrato decimonónico de Hakeldama, un desagradable demonio en el cual creían algunos magos cabalísticos y cuyo nombre probablemente derive del nombre del lugar en el que fue enterrado el cuerpo de Judas Iscariote.

Se creía que el diablo bautizaba a los miembros recién iniciados del culto de las brujas rociándolos con un líquido infernal cuyo principal ingrediente era “orina pútrida”.

Ilustración de Gustav Klimt sobre una joven bruja sexualmente avezada, que transmite todo el encanto letal del demonio bajo forma femenina conocido como súcubo.

http://www.azc.uam.mx/publicaciones/tye/num9/a_sexualidad.htm

http://www.azc.uam.mx/publicaciones/tye/num9/a_sexualidad.htm

En el siglo IX se había introducido la idea de la posibilidad de un pacto directo con el Diablo, hecho que sirvió después para la demonización de las minorías. En la Nueva España el tema del pacto era común, y dio origen a innumerables denuncias ante…

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Científicos prueban informáticamente que existe Dios

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MADRID (ACI/Europa Press).- Los científicos Christoph Benzmüller, de la Universidad Libre de Berlín, y Bruno Woltzenlogel, de la Universidad Técnica de Viena, han probado informáticamente el teorema de Gödel, desarrollado a finales del siglo pasado por el matemático austríaco Kurt Gödel y que concluye que en base a los principios de la lógica debe existir Dios.

A finales de los años 70 Gödel argumentó que, por definición, “no puede existir nada más grande de un ser supremo”, y propuso mediante argumentaciones lógico-matemático la existencia de Dios. Su intención era demostrar que el llamado ‘argumento ontológico’ –de un modo puramente lógico– de la existencia de Dios es válido.

Ahora, los científicos han demostrado, con un MacBook ordinario, que su argumentación era matemáticamente correcta. En este sentido, los investigadores han subrayado que este trabajo, publicado en ‘Arxiv.org’, “tiene más que ver con la demostración de que una tecnología superior puede ayudar a la ciencia, que con la teoría de que Dios exista o no”.

Así, han apuntado que lo importante es que “lo que han logrado a través de los ordenadores supone un éxito del genial razonamiento” de Gödel. Benzmüller ha señalado que la prueba ontológica era, más que cualquier otra cosa, un buen ejemplo de algo inaccesible en las matemáticas o de la inteligencia artificial, que se ha resuelto con la tecnología actual.

En su opinión, el hecho de que la formalización de estos teoremas complicados se puedan realizar con ordenadores no profesionales abre todo tipo de posibilidades. El científico ha señalado que “es totalmente increíble que el Teorema de Gödel se pueda probar de forma automática en pocos segundos o incluso menos en un portátil estándar”.

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