Biblioteca Vaticana digitalizará sus 82.000 manuscritos

   La Biblioteca Apostólica Vaticana va a digitalizar los 82.000 documentos que conserva la institución, según ha adelantado la Santa Sede, que ha presentado un acuerdo entre la Biblioteca y la empresa japonesa NTT DATA para una primera fase, en la que se digitalizarán 30.000 documentos.

   El director de la Biblioteca, Cesare Pasini, el propósito es “digitalizar hasta 40 millones de páginas y 43 peta bytes” que después estarán dispuestos en Internet para su consulta.

   Por su parte, el archivista bibliotecario de la Santa Romana Iglesia, monseñor Jean-Louis Bruguès, ha añadido que los manuscritos antiguos y libros abarcan desde “la América precolombina al extremo oriente chino y japonés, transitando por todas las culturas y lenguas que han animado la cultura europea”. En este sentido, ha añadido que el espíritu humanístico que caracteriza la Biblioteca es “conservar y poner a disposición” este inmenso tesoro a los suburbios y a las periferias del mundo, y que por eso se digitaliza y se lo ofrece para la libre consulta en la web.

   Por su parte, el presidente de NTT DATA EMEA, Patrizio Mapelli, ha agregado que la digitalización de documentos dará la “posibilidad a estudiosos e investigadores y al público más amplio de acceder, de una manera más fácil, a los tesoros culturales e históricos del Vaticano”.

Fuente: Europa Press

Anuncios

Bandada

 

Autores e ilustradores: María Julia Díaz Garrido y David Daniel Álvarez Hernández
Editorial: Kalandraka
Recomendado para: los pequeños
Libro álbum

¿De dónde sale nuestra rabia?, ¿de dónde salen nuestra infinita capacidad de autodestrucción? Son algunas de las preguntas que nos hecho de manera constante a través de la historia y, cómo siempre, no hemos quedado conformes con las respuestas que nos damos. Algo de eso, de ese intento de dar respuesta a estas preguntas las hallamos en Bandada.

Este libro álbum es una alegoría acerca del significado del ser humano, acerca de la forma en que el algún punto perdimos el rumbo y nos convertimos en otra cosa. A través de un dibujo a lápiz, preciosista y detallado, Díaz Garrido y Álvarez Hernández, construyen el recorrido de los pájaros desde que vieron su futuro más allá de las ramas y los nidos hasta que comenzaron a luchar contra sí mismos, después de intentar controlarlo todo no pudieron controlarse a sí mismos. Al final, sin embargo, como un diminuto atisbo de esperanza, se menciona a aquellos que aún desean extender sus alas y aprender a volar.

Bandada fue ganador del V Premio Internacional Compostela para álbumes ilustrados.

La Luna en los Almendros

Imagen

Autor: Gerardo Meneses Claros

Editorial: S.M. 

Recomendado para: Lectores en marcha

Novela juvenil

Al igual que No comas renacuajos  esta es una historia de horror. Durante todo el relato el lector está atento a lo ominoso que sabe se esconde detrás de cada palabra, de cada conversación, de cada acción.

La luna en los almendros comienza relatando un juego simple en el momento en que se va la luz en un pueblo colombiano. Es en ese momento, mientras juega en la oscuridad con su hermano, que Enrique recuerda el pequeño pueblo de donde proviene, lleno de naturaleza y alejado de elementos comunes a nosotros como la electricidad y, por ende, la televisión. No es lo único por supuesto, el ausentismo escolar es protagonista, puesto que la cultura campesina impone la necesidad del trabajo en los chicos y uniones de pareja tempranos para las niñas. Es en este ambiente en que sucede la primera parte del relato, antes de las primeras visitas de “los muchachos” al pueblo. Es a partir de esto que el relato comienza a torcerse, que comenzamos a adivinar que la placida vida de la familia está próxima a complicarse, aún más cuando el ejército también irrumpe en la historia.

La luna en los almendros no presenta un solo hecho violento, sin embargo lo que cuenta alude a los elementos caóticos que ha atravesado nuestro país, a la constante guerra que hace presencia en el campo, donde además el estado a duras penas puede hacer presencia con una inspección de policía o un puesto de avanzada del ejército.

El final, abierto, solo puede aludir al encuentro con lo ominoso, de lo que, de cualquier manera, no se puede escapar; De la misma manera en que, a pesar del dolor que engendra La luna en los almendros, no se puede dejar de leer.  

Obra ganadora del IV Premio de literatura infantil El barco de vapor -Biblioteca Luis Ángel Arango 2011

La Niña de Rojo

Imagen
Autor: Aaron Frisch
Ilustrador: Roberto Innocenti
Editorial: Kalandraka
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro álbum
La historia es conocida incluso aunque jamás la hayas leído: una niña vestida de rojo es enviada a casa de la abuela. En el camino se encuentra con un lobo, quien, como ya se sabe, conoce un atajo para llegar a la casa de la abuela.
Lo que difiere en este caso no es el relato, es la puesta en escena. En un primer momento nos encontramos en un salón lleno de juguetes. Un grupo de niños rodea una mesa sobre la cual se halla una abuela en su mecedora que les dice, Acercaos, niños, que os voy a tejer un cuento. Así comienza la magia. El bosque del siglo XVIII no es el bosque de ahora, la niña avanza envuelta en un abrigo rojo con capucha, es menos niña y más adolescente. Calza unos tenis rosados. La niña avanza topándose a cada paso con una maravilla mayor. No sabe, o está acostumbrada a ello, que hay más de un lobo acechando por ahí. Finalmente la encuentran. El resto de la historia hay que recorrerlo con pies duros, atento a las trampas.
El relato se divide a nivel gráfico por la diferencia de color en los cuadros de texto. Antes de encontrarse con el lobo, los cuadros de texto son rojos; después, cuando todo se tuerce, los cuadros de texto son verdes.
Una de las versiones de los estudiosos alude a las sutiles alegorías eróticas del texto del siglo XVIII, sin embargo no desprecia una tradición anterior que rezaba que el relato de la niña de rojo aludía también a una realidad más prosaica, aquella innegable en donde los lobos acechan en los bosques.
Frisch e Innocentti no son ajenos a los tiempos, adecuan, quizá previendo las quejas de los padres, un final más acorde a los deseos de quienes exigen un final feliz. Curiosamente, ese final alterno solo reafirma la brutalidad de la primera versión.
Innoccenti, quien en la portada aparece como responsable de la historia tanto como de las ilustraciones, muestra, una vez más, las infinitas posibilidades que conservan los cuentos tradicionales cuando son tratados con respeto.

Consejos para cuidar la biblioteca de la casa

imagen

Por: Katja Fischer

Como cualquier otro objeto, para que un libro dure toda la vida hay que cuidarlo, colocándolo en una biblioteca con buena iluminación, a una temperatura suave… y con el sillón de lectura al lado.

Incluso en los tiempos del ebook y las tabletas, los libros siguen estando de moda. “Una biblioteca no solamente es útil, sino decorativa”, señala Ursula Geismann, de la Asociación de la Industria Alemana del Mueble. “Transmite una atmósfera muy especial en una vivienda”.

La gente joven comienza normalmente con una estantería sencilla, pero quien haya recopilado muchos libros en algún momento tiene que comprar nuevos sistemas que permitan guardarlos incluso en doble fila. “Por ejemplo, en la parte de atrás se ponen los libros de texto y en la de adelante las novelas”, explica Geismann, de modo de que siempre se vea la parte superior del ejemplar que está atrás, para poder encontrar cada volumen.

La experta recomienda informarse bien de los diferentes tipos de madera y su resistencia. “Porque los libros pesan mucho”.

Cuando es posible, lo ideal es hacer una biblioteca a medida. “Lo mejor es fotografiar la zona y medirla muy bien. De ese modo, los expertos de la mueblería pueden diseñar los estantes para que se adapten a un nicho debajo de la escalera o a un techo inclinado”, señala Geismann.

La biblioteca tiene que estar bien iluminada. “Las luces deben estar por encima de los estantes y ofrecer una luz de amplio espectro”, señala Monika Schäfer-Feil, de la asociación especializada Licht.de. Una buena opción son los sistemas con rieles, porque son flexibles y permiten colocar tantos spots como sea necesario y dirigirlos hacia donde se quiera.

Además, hay algunas bibliotecas que ya llevan luces incorporadas, aunque éstas se pueden complementar, y también sirven las luces que tienen una pinza para colocarlas en la parte superior.

“También se obtienen buenos efectos con lámparas de techo que actúan como plafones”, señala Schäfer-Feil. “La distancia de las lámparas de techo con la biblioteca tiene que ser tal que ésta quede iluminada de arriba hasta abajo y que una persona que esté de pie delante no proyecte sombras molestas”, añade. Con una altura media de una habitación de 2,5 a tres metros, tiene que haber entre 50 a 80 centímetros desde el techo hasta la biblioteca.

Para leer en el sillón es muy importante elegir la luz adecuada. El sitio de lectura tiene que ser bien elegido y estar bien iluminado, ni demasiado ni demasiado poco. “Para evitar fuertes contrastes, que cansan rápidamente al ojo, hay que iluminar no solamente el lugar de lectura, sino también el entorno”, señala. Una buena opción son las lámparas de pie que iluminan el techo y tienen además una segunda lamparilla en un brazo móvil.

Lo importante es que la luz cree una atmósfera cálida y confortable que dé aún más ganas de leer, algo que también permiten las bombillas LED, que ahorran energía. “Hay que tener en cuenta que los colores se vean bien y que sea una luz blanca”, añade la experta. El blanco cálido luce entre los 2.700 a 3.000 kelvin.

Para evitar daños en los volúmenes o la aparición de los llamados piojos de los libros (psocópteros o psocoptera), la biblioteca tiene que estar a una temperatura agradable y seca. En invierno, la sala debería tener calefacción para evitar el moho, que atrae a estos insectos, inofensivos para el ser humano pero dañinos para el papel.

Por ello, no se recomienda tener la biblioteca en el dormitorio, según Torsten Peukert, especialista de una asociación alemana de lucha contra plagas. Allí se produce por la noche mucha humedad, lo que podría dañar los libros. Lo mismo vale para el sótano, muy poco indicado para situar la biblioteca. (DPA)

Fuente: El Digital de Asturias

Biblioteca Ayacucho fomentará conciencia geológica con la revista Planeta vivo

DSC07491

Caracas, 01 Feb. AVN.- El 6 de febrero, a las 10:00 de la mañana, se llevará a cabo el lanzamiento de la revista cómic e ilustración Planeta Vivo, a fin de crear conciencia sobre el planeta Tierra, sus fenómenos naturales y la interacción armónica de los ciudadanos con el medio ambiente.

Según información de la Biblioteca Ayacucho, reseñada en el portal web de Radio Nacional de Venezuela (RNV), la revista nació como una alianza entre la biblioteca, adscrita al Ministerio para la Cultura, y la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), ente adscrito al Ministerio para la Ciencia, Tecnología e Innovación.

Planeta Vivo forma parte de los proyectos ilustrados que viene realizando Biblioteca Ayacucho junto con la Red de Ilustradores y Narradores Gráficos (RING).

En esta edición el objetivo primordial es mostrar las medidas a tomar en caso de emergencia telúrica, bien sea con el apoyo en experiencias actuales o con el incentivo de la prevención aprendida en vivencias de fenómenos naturales pasados, como el devastador terremoto que asolara a Caracas el 26 de marzo de 1812.

Según registros de Funvisis, los movimientos sísmicos representan uno de los fenómenos naturales de mayor riesgo en Venezuela en cuanto a pérdidas humanas y económicas.

AVN 01/02/2014 11:11

 

 

Bibliotecas Públicas

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Por: Carlos Collazo

Mientras se anuncia la desaparición del libro impreso, en el formato conocido hace más de 500 años, aumenta en el mundo el número de las bibliotecas públicas. Al mismo tiempo, se afinan las políticas de instituciones del Estado y empresas privadas para que estas bibliotecas marchen al ritmo de las tecnologías.

Una biblioteca no es solamente el lugar donde se almacenan libros. Es un lugar de encuentro donde el centro es el libro, digital e impreso; el lugar donde los niños juegan con letras e imágenes y los adultos leen por placer o consultan.

La biblioteca pública se ha vuelto indispensable en el mobiliario urbano y eso lo han entendido los gobernantes de las grandes ciudades del mundo. Hay que construirles grandes y bellos edificios. Se temía que las grandes bibliotecas no tendrían espacio para albergar la memoria impresa de la creatividad humana. La digitalización hizo posible que cupieran más, en número ilimitado.

En Colombia, lo entendieron ejemplarmente en Bogotá y Medellín: las descentralizaron y se convirtieron en un servicio público de barrios periféricos -el más hermoso servicio- al lado del transporte público, la creación de parques, la ampliación de las aceras, la apertura de nuevas vías u otros servicios.

Si las anteriores son felices ironías, existe también una ironía desgraciada: se han levantado y creado más bibliotecas públicas pero en Colombia se leen muy pocos libros. Los promedios son vergonzosos: menos de 2 libros por año. Pese a lo vergonzosa, es una circunstancia superable.

Sé por experiencia lo que significa una biblioteca pública. Viví mi infancia- cuando se forma el hábito de la lectura- en un hogar donde no había libros. Me volví un lector que devoraba en desorden libros de todos los géneros y épocas, gracias a la biblioteca de mi colegio y a la única biblioteca pública de Buenaventura.

Las bibliotecas de las escuelas no son más importantes que las bibliotecas públicas. Son la primera y más decisiva fase de un proceso. Pero si tienen una utilidad mayor, la tendrán, no por la obligación de frecuentarlas sino por el placer que el niño y el joven sientan al leer un libro.

Como otras muchas cosas de la vida, se aprende a sentir placer por experiencias que nos eran indiferentes. Esto fue lo que me sucedió en la infancia y primeros años de la adolescencia: la biblioteca no me retiró del mundo de los juegos y las nacientes emociones. Añadió otras emociones a mi vida.

Podía haber sido feliz sin la pasión por los libros, tal vez mi vida hubiera sido igualmente apasionante y divertida sin ser escritor. Sin embargo, no hay un escenario más entrañable que la pequeña biblioteca de mi colegio y la bien surtida biblioteca pública de Buenaventura.

Escritor

collazos_oscar@yahoo.es

Este jueves se presentará el libro Mitografías en la Casa de las Letras Andrés Bello

Imagen
(PRENSA CNLAB 27/01/13). El próximo jueves 30 de enero, a las 2:00 de la tarde, se presentará el libro Mitografías de la escritora varguense Carmen Elena Lovera en la Biblioteca de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, esquinas Mercedes a Luneta en la parroquia Altagracia de Caracas. Esta edición del grupo literario Nosotros, “pretende reivindicar las figuras de algunos mitos en un intento de rescatarlos de estereotipos del bien o del mal; y que al integrarse en la dualidad que a nosotros nos conforma los convierta en personajes más cercanos y humanos”. La presentación estará a cargo de la licenciada Ligia García, editora y diseñadora de este nuevo título.
Carmen Elena Lovera, mejor conocida como “Menena” es poeta, periodista y artista plástico. Estudió periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid y medicina en la Universidad Complutense de la misma ciudad. Entre sus libros infantiles publicados se mencionan: La verdadera historia del Ratón Pérez; El matrimonio del Bachaco Morillo; Las aventuras de P.P. Polilla; Alí – ba ba-jito; El oráculo de la rosa azul; La cucaracha Yoryet; Historia general del capitán Miguelacho y su novia María Trinita de la Concepción Parada; El bonche de anoche. En poesía: Marginario; Fecha sin fin; Cosmogénesis; El colonifero, entre otros.
 
Ser moriche
El principio, edad de aguas recurrentes
cuando el diluvio borró el horizonte
la voz alta del río ahuyentó los pájaros
enroscándose las olas sobre el viento tenaz
y el gran cataclismo anegó la tierra
la hermana muerte trepó las montañas
y ya no hubo más vestigios humanos

solo el silencio del agua infinita

La Biblioteca del hombre que quemaba libros

adolf_hitler

El Nacional / Unas preguntas que flotan: ¿Puede una biblioteca retratar a su dueño? ¿Somos lo que leemos? ¿Qué nos dice o qué deducimos de los volúmenes que atesora una persona?

Una tarea: buscar pistas en los libros, no sólo en lo que sus párrafos dicen sino también en las notas al margen, en el sello del exlibris , en las dedicatorias, en el lugar que ocupaban en el conjunto, en el recorrido que hizo para llegar a la estantería personal, en los comentarios de su dueño.

Las preguntas y la tarea las asumió, al menos en principio, el historiador y periodista Timothy W. Ryback para escribir Los libros del Gran Dictador. Las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler . El libro es producto de una investigación de más de seis años, que consistió en el análisis de algunos volúmenes de la colección privada de Hitler que se encuentran en la Biblioteca del Congreso, en Washington. En su estudio Ryback busca construir el relato que articulan esos textos; intenta dibujar un mapa parcial de lo que leía y lo que buscaba Hitler en ellos.

El propósito de Ryback parte y convive con una imposibilidad: la de no poder reconstruir la biblioteca de Hitler, que pasó por un proceso de destrucción y dispersión. Así, el corpus de la investigación es una mínima selección del fragmento que se conserva de la biblioteca de Hitler que, además, no tiene el orden que le había asignado su dueño en las estanterías.

Hitler leía desde que era cabo del 16° Regimiento de Infantería bávaro de la reserva. En su primer apartamento del número 41 de la Thierschstrasse, en la ciudad de Munich, su biblioteca creció gradualmente y, para 1955, ya era parte de los bienes que declaraba. “Ese año, su colección de libros fue una de las pocas posesiones que registró en su declaración de la renta. En un magro inventario en el que también mencionaba su escritorio y una silla, consignó ‘dos librerías con libros'”.

En la década siguiente la colección aumentó exponencialmente, se puede verificar, de nuevo, en la declaración de bienes. “Su mayor gasto deducible, después de los gastos personales y los viajes por motivos políticos, fue en concepto de libros: 1.692 marcos en 1930, con cantidades similares en los dos años siguientes. Cuando en noviembre de 1934 aseguró las propiedades de su residencia en Múnich con la compañía aseguradora contra incendios Gladbacher, calculó el valor de sus posesiones en 300.000 marcos. La mitad de esa cantidad estaba a la colección de arte; el resto a los libros y otros objetos de valor”.

Dos testimonios periodísticos de la época ayudan a dibujar la magnitud de la biblioteca del jefe nazi. En 1935, Janet Flanner escribió un perfil de Hitler para el New Yorker y calculó que la “magnífica” biblioteca tenía unos 6.000 volúmenes. Unos años después, el corresponsal en Berlín de la United Prees International, Frederik Oechsner, estimó que la biblioteca acumulaba unos 16.300 volúmenes. La estimación de Oechsner ha sido corroborada por una investigación de Philipp Gassert y Daniel Mattern; ellos estudiaron los libros de Hitler que se conservan y materiales de archivo, como las listas de adquisiciones para la biblioteca de la Cancillería del Reich, y llegaron al cálculo de Oechsner.

Los 16.300 ejemplares estaban repartidos en tres lugares: Berlín, Múnich y Obersalzberg. Al finalizar la guerra, los libros que estaban en la Cancillería del Reich en Berlín fueron enviados a Moscú; otros desaparecieron; muchos de los que estaban en las otras dos ciudades fueron tomados por los soldados que buscaban un recuerdo; y un grupo de 3.000 volúmenes fueron encontrados en una mina de sal en Berchtesgaden (enviados allí en 1945 por órdenes de Hitler). De ese lote provienen los 1.200 que se conservan en la sección de Libros Raros, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Otro grupo pequeño, de 80 según precisa Ryback, está en la Biblioteca John Hay de la Universidad de Brown, en Providence.

En la biblioteca personal de Hitler había libros sobre historia militar (la mayor cantidad), sobre arte y arquitectura, de filosofía, literatura, religión, historia universal y geografía. En los estantes se podían encontrar, por ejemplo, una edición facsímil de cartas de Federico El Grande; una análisis de Parsifal ; una monografía sobre las profecías de Nostradamus; biografías de Julio César o Inmanuel Kant; la Historia alemana , de Heinrich Class; El judío internacional , de Henry Ford; una adaptación de Dietrich Eckart de Peer Gynt ; Robinson Crusoe y obras de Shakespeare.

Ryback acota que Hitler no leyó todos los libros de su biblioteca, incluso, algunos ni siquiera los vio. Ese lote, según el autor, constituye dos tercios del total. Entonces, lo que hizo Ryback fue estudiar un grupo de ejemplares que el jefe nazi estudió y anotó y que le dieron “algunos detalles pequeños pero reveladores”. “Para el presente libro -escribe Ryback- he seleccionado, de entre los libros que se conservan, aquellos que tuvieron importancia emocional o intelectual para Hitler, los que ocuparon sus pensamientos en sus momentos íntimos y determinaron sus palabras y acciones públicas. Uno de los primeros es una guía que adquirió por cuatro marcos un lunes gris de finales de noviembre de 1915, cuando tenía 26 años y servía como cabo en el frente occidental. El último es una biografía que leyó treinta años después, en la primavera de 1945, durante las semanas anteriores a su suicidio. He seleccionado sólo aquellos libros de los que existen pruebas inequívocas de que fueron propiedad de Hitler”.

El estudio de Ryback sigue un orden cronológico de las lecturas que, según él, moldearon la vida y la ideología de Hitler. Mientras describe esos libros y cómo el jefe nazi se relacionó con ellos, acumula una red de anécdotas y episodios de la vida de Hitler y de la llegada del nacionalsocialismo al poder. El autor no resistió la tentación de “biografiar” al personaje mientras describe los hallazgos de su estudio. Por ejemplo, el análisis de la relación que Hitler entabló con el Peer Gynt se desplaza hacia la descripción y evaluación de la influencia que Dietrich Eckart tuvo sobre Hitler.

Si bien Los libros del Gran Dictador no agrega mucha información a la que ya tenemos sobre la personalidad de Hitler, su lectura puede ayudar a comprender su mundo intelectual. El personaje era un lector compulsivo, de eso hay varios testimonios, que buscaba atender las carencias en su formación. Sin embargo, no fue sistemático, acumulaba libros, y lecturas claro, sin orden; y muchísimos ejemplares de su biblioteca fueron regalos.

Ryback nos dice que a pesar del uso por parte de los nazis de conceptos nietzscheanos, tiene pocas pruebas de que Hitler “se hubiera ocupado personalmente de la filosofía seria”. Allí no hubo una inquietud intelectual sólida. Para el autor, la serie de 50 libros que Julius Friedrich Lehmann le regaló a Hitler fueron más influyentes en la formación de la visión del líder nazi pues “representan el legado nacionalsocialista en todo el espectro y las facetas de su mendacidad y constituyen un verdadero compendio de los disparates e iniquidades de índole moral, ética, social, política, legal, económica e histórica asociados a la época nazi”.

Uno de los primeros libros que atesoró y leyó minuciosamente Hitler fue el Berlín de Max Osborn, autor judío prohibido por los nazis que se exilió en los Estados Unidos. Ryback señala que el ejemplar fue comprado en 1915 por Hitler y estuvo en su biblioteca personal hasta el final. Lecturas como estas, entre otras, hablan de su aspiración artística y su vocación de arquitecto, ambas frustradas (“A principios de otoño de 1914, cuando se alistó al ejército, en la casilla relativa a su profesión escribió: ‘Artista'”).

Los lectores encontrarán datos como estos a lo largo del libro, sabrá que Hitler “alineó Don Quijote junto con Robinson Crusoe , La cabaña del tío Tom y Los viajes de Gulliver entre las grandes obras de la literatura universal”, o que “consideró a Shakespeare superior a Goethe y Schiller”; tendrá una panorámica; conocerá historias alrededor del jefe nazi y de la ascensión del nacionalsocialimo, pero la forma como esos libros “moldearon su vida” no está clarificada con este libro. Ahí siguen las preguntas que movieron al estudio.

FICHA DEL LIBRO

Los libros del Gran Dictador. Las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler

Timothy W. Ryback

Destino

Barcelona, 2010

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El Evangelio de Judas Iscariote

Image

Se denomina Evangelio de Judas a un evangelio utilizado, según testimonios de los Padres de la Iglesia, por la secta gnóstica de los cainitas. Fue compuesto durante el siglo II alrededor de los años 130-150 D.C. Este evangelio se creía desaparecido, pero durante los años 1970 fue hallado en Egipto el códice Tchacos copto del siglo IV (supuestamente traducción de un original griego del cual no se conserva ningún ejemplar.) en el que aparece un texto que parece corresponder al Evangelio de Judas mencionado en la literatura cristiana primitiva. En 2006 la organización National Geographic Society hizo público su trabajo de restauración y traducción del manuscrito. También en ese mismo año la organización National Geographic Society elaboró un video documental titulado “The Gospel of Judas” (El Evangelio de Judas).

En el texto se hace una valoración positiva de la figura del apóstol Judas Iscariote, que en los cuatro evangelios canónicos es considerado como traidor a Jesús. Según este evangelio gnóstico, Iscariote fue su discípulo favorito, y si entregó a su maestro a las autoridades romanas fue en cumplimiento de un plan previsto por el propio Jesús.

En 2007, tras revisar una transcripción del manuscrito, la biblista April D. DeConick, profesora de la Universidad Rice (Estados Unidos), rechaza esa interpretación argumentando errores de traducción. El 21 de marzo de 2008 el experto en copto Marvin Meyer, que formó parte del equipo de traducción de National Geographic, rebate las conclusiones de DeConick defendiendo la traducción original con base en otros textos gnósticos.

Descubrimiento

La primera referencia moderna conocida a este texto data de 1983, cuando alguien propuso su compra a la Universidad Metodista del Sur y el experto Stephen Emmel pudo examinarlo brevemente, junto con otros manuscritos. Según se cree, lo descubrieron en 1978 unos campesinos egipcios en la localidad de Menia, y fue sacado de Egipto de forma ilegal. El anticuario que intentó venderlo pedía una cifra que los posibles compradores consideraron excesiva (tres millones de dólares por el lote en el que iba incluido), por lo que tuvo que desistir. El texto estuvo depositado desde 1984 en un banco de Nueva York.

En 2002 lo adquirió la Maecenas Foundation for Ancient Art, radicada en Basilea, una fundación privada de Suiza, dirigida por el abogado Mario Roberti. Esta fundación contactó con National Geographic Society para que restaurase, datase y tradujese el manuscrito. Según el vicepresidente de esta institución, Terry García, el códice estaba muy deteriorado, y, si no hubiesen actuado de inmediato, hubiera acabado convirtiéndose en polvo.

Rudolf Kasser hizo pública la existencia del texto en una conferencia que tuvo lugar en París, en julio de 2004. Al año siguiente, un portavoz de la Maecenas Foundation anunció su traducción inminente al inglés, francés y alemán.

National Geographic Society eligió para hacer pública la restauración y traducción del manuscrito la fecha del 6 de abril de 2006, próxima a la Semana Santa, en que se conmemora la muerte de Jesús de Nazaret. El 9 del mismo mes programó el estreno televisivo de un documental sobre el manuscrito.

Contenido

El texto del Evangelio de Judas es un relato de unas doscientas cincuenta líneas, del ancho aproximado de un folio, que se encuentra en un códice de 66 páginas, más de un tercio del cual es ilegible, y que contiene otras tres obras. Dos de ellas (el Primer Apocalipsis de Santiago, y la Epístola a Felipe, atribuida a San Pedro) son obras gnósticas ya conocidas por los hallazgos de Nag Hammadi. La tercera es un fragmento de un texto desconocido, titulado provisionalmente Libro de Alógenes.6 Todos los textos están escritos en el dialecto sahídico del idioma copto, aunque es una traducción de un original griego. Mediante varios métodos, entre ellos el del carbono-14, el códice ha sido datado entre los años 220 y 340.

El papiro se encuentra deteriorado: algunas partes del texto se han perdido y otras se conservan sólo fragmentariamente. 26 de las 66 páginas corresponden al Evangelio de Judas. La parte que ha podido ser traducida comienza indicando que se trata de las revelaciones que Jesús hizo a Judas Iscariote, en conversación privada, tres días antes de la Pascua. Escrito en tercera persona, el texto es un diálogo entre Jesús y sus discípulos, especialmente Judas, que aparece como el discípulo favorito de Jesús. Según este evangelio, Judas entregó a su maestro a los romanos siguiendo órdenes del propio Jesús, quien profetizó: “Tú serás el decimotercero, y serás maldito por generaciones, y vendrás para reinar sobre ellos” (página 47 del manuscrito).

El Jesús que presenta este Evangelio es desenfadado, se ríe con frecuencia de los malentendidos de los demás discípulos y de su devoción superficial. La inversión de la relación tradicional entre Jesús y Judas que plantea el texto es que Jesús le está agradecido a Judas y lo elogia: “Tú los superarás a todos ellos. Porque tú sacrificarás el hombre que me cubre (…). La estrella que indica el camino es tu estrella” (n. 56-57).

Al final, poco después de entrar en una nube luminosa, Judas “recibió algún dinero y se lo entregó a ellos”. Jesús se lo agradece, ya que prepara el momento en que Jesús quedará liberado del cuerpo, lo que le permite regresar al “reino grande e ilimitado cuya inmensidad no ha visto ninguna generación de ángeles” (n. 47). El texto termina con Judas entregando a Jesús ante los sumos sacerdotes y no incluye ninguna mención de la crucifixión o de la resurrección.

Origen

Según el Obispo Ireneo de Lyon, dicho evangelio tuvo sus raíces en un mago llamado Simón, a quien dicho personaje se le hace mención en el libro de los Hechos de los Apóstoles donde se afirma que este hechicero quiso comprar a los Apóstoles el poder de hacer milagros. Simón Pedro lo repelió, diciendo: “Tú estás preso en los lazos de la iniquidad” (Hechos 8, 23). Simón, el Mago, es tenido como el “padre de las herejías”, y de su sacrílego intento le viene el nombre al pecado de simonía. Sus seguidores predicaban la vieja doctrina de la gnosis.

Entre los prosélitos de Simón, el Mago, San Ireneo señala a la secta de los cainitas. Éstos decían que Caín fue creado por un poder superior. Además, se juzgaban hermanos espirituales de Esaú, de Coré, de los habitantes de Sodoma y otros semejantes. “Y dicen —añade San Irineo— que Judas, el traidor, fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque sólo él entre todos conoció la verdad, para realizar el misterio de la traición […]. Para eso muestran un libro que ellos inventaron, que llaman de Evangelio de Judas”.

Autenticidad del Evangelio

Los críticos de este evangelio apócrifo (considerado por algunos como uno más perteneciente al canon bíblico y posteriormente excluido) señalan que dicho documento nunca perteneció al canon bíblico puesto que no fue aprobado por la iglesia primitiva desde sus comienzos dado a que esta era la comunidad que conocía con certeza los libros que tenían la autoría apostólica.

El primer criterio que usaba la iglesia primitiva para aceptar un libro dentro del canon bíblico es que haya sido escrito por los contemporáneos de Jesús y de los apóstoles, siendo ésta la principal normativa, el evangelio de Judas queda automáticamente excluido, ya que este fue escrito más de 100 años después de la muerte de Jesús, de sus apóstoles y contemporáneos. El segundo criterio a considerar es que se haya usado y citado por cristianos de los primeros siglos, de manera que éstos le hayan tenido la reverencia debida como un libro inspirado; es decir, que toda la comunidad lo conociera y por consiguiente avalado como tal; hay que hacer notar que algunos libros contemporáneos no cumplieron estos criterios a pesar de su uso entre los primeros cristianos; por ejemplo, todos los biblistas hablan de un primer Evangelio de Mateo escrito en arameo (todos los demás libros del Nuevo Testamento fueron escritos en griego), al que llaman Proto-Mateo que, incluso, se considera fuente que influyó en la redacción de los tres Evangelios Sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas), y que, sin embargo, no pertenece al Nuevo Testamento. Había también otros escritos llamados “Logias o Logia Jesu ” que encerraban una colección de dichos de Jesús y que eran importantes pero no considerados como inspirados.

El Evangelio de Judas entra en la categoría de los escritos pseudoepígrafos (falsamente atribuidos). Esto significa que realmente no fue escrito por el autor a quien se le atribuyó. El antiguo escritor Ireneo en su obra llamada “Refutación de Todas las Herejías” dice que el evangelio de Judas fue una historia ficticia: “Una vez más, otros declaran que Caín derivó su ser del Poder superior, y reconocen que Esaú, Coré, los Sodomitas, y todas esas personas están relacionadas entre sí. En este registro, ellos agregan, que han sido asediados por el Creador, aún cuando ninguno de ellos ha sufrido lesiones. Sofía tenía el hábito de llevarles a ellos lo que le pertenecía a ella. Ellos declaran que Judas el traidor estaba perfectamente informado de estas cosas, y que él solo, conociendo la verdad como ninguno de los otros la conoció, llevó a cabo el misterio de la traición; por él todas las cosas, tanto terrenales y celestiales, fueron puestas en confusión. Ellos producen una historia ficticia de esta clase, con la cual enfocan el Evangelio de Judas.”