¿Qué es el Fascismo?

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Por: Luis Britto García

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Hollywood representa el fascismo como pandilla de malencarados en uniforme que agitan estandartes y gritan órdenes. La realidad es más perversa. Según Franz Leopold Neuman en Behemoth: The Structure & Practice of National Socialism, 1933-1944, el fascismo es la complicidad absoluta entre el gran capital y el Estado. Donde los intereses del gran capital pasan a ser los de la política, anda cerca el fascismo. No es casual que surja como respuesta a la Revolución comunista de la Unión Soviética.
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El fascismo niega la lucha de clases, pero es el brazo armado del capital en ella. Aterroriza a la baja clase media y la marginalidad con el pavor a la crisis económica, a la izquierda y la proletarización y las enrola como paramilitares para reducir por la fuerza bruta a socialistas, sindicalistas, obreros y movimientos sociales. Mussolini fue subvencionado por la fábrica de armas Ansaldo y el Servicio Secreto inglés; Hitler financiado por las industrias armamentistas del Ruhr; Franco, apoyado por terratenientes e industriales, Pinochet por Estados Unidos y la oligarquía chilena.
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La crisis económica, hija del capitalismo, es a su vez la madre del fascismo. A pesar de estar en el bando vencedor en la Primera Guerra Mundial, Italia sale de ella tan destruida que la clase media se arruina y participa masivamente en la Marcha sobre Roma de Mussolini. En la elección de mayo de 1924, Hitler obtuvo sólo el 6,5% de los votos. En las de diciembre de ese año, sólo el 3,0%. Pero en las de 1928, cuando revienta la gran crisis capitalista, obtiene 2,6%, en 1930 gana 18,3%, y en 1932, 37,2%, con lo cual accede al poder y lo utiliza para anular a los restantes partidos. Pero el fascismo no remedia la crisis: la empeora. Durante Mussolini el costo de la vida se triplicó sin ninguna compensación salarial ni social. Hitler empleó a los parados en fabricar armamentos que condujeron a la Segunda Guerra Mundial, la cual devastó Europa y causó sesenta millones de muertos. Franco inicia una Guerra Civil que cuesta más de un millón de muertos y varias décadas de ruina; los fascistas argentinos eliminan unos treinta mil compatriotas, Pinochet asesina unos tres mil chilenos. Tan malo es el remedio como la enfermedad.
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El fascismo convoca a las masas, pero es elitista. Corteja y sirve a las aristocracias, sus dirigencias vienen de las clases altas e instauran sistemas jerárquicos y autoritarios. Charles Maier, historiador, recalca que hacia 1927, el 75% de los miembros del partido fascista italiano venía de la clase media y media baja; sólo 15% era obrero, y un 10% procedía de las élites, los cuales sin embargo ocupaban las altas posiciones y eran quienes en definitiva fijaban sus objetivos y políticas. Hitler establece el “Fuhrer-Prinzip”: cada funcionario usa a sus subordinados como le parece para alcanzar la meta, y rinde cuentas sólo al superior. El Caudillo falangista responde sólo ante Dios y la Historia, vale decir, ante nadie.
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El fascismo es racista. Hitler postuló la superioridad de la “raza” aria, Mussolini arrasó con libios y abisinios, y planeó el sacrificio de medio millón de eslavos “bárbaros e inferiores” a favor de 50.000 italianos superiores. El fascismo sacrifica a sus fines a los pueblos o culturas que desprecia. Los falangistas tomaron España con tropas moras de Melilla. Alber Speer, el ministro de Industrias de Hitler, alargó la Segunda Guerra Mundial de dos a tres años más con la producción armamentista activada por tres millones de esclavos de razas “inferiores”.
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Fascismo y capitalismo tienen rostros aborrecibles que necesitan máscaras. Los fascistas copian consignas y programas revolucionarios. Mussolini se decía socialista, el nazismo usurpó el nombre de socialismo y se proclamaba partido obrero (Arbeite); en su programa sostenía que no se debía tolerar otra renta que la del trabajo. Por su falta de creatividad, roban los símbolos de movimientos de signo opuesto. Los estandartes rojos comunistas y la cruz gamada, símbolo solar que en Oriente representa la vida y la buena fortuna, fueron confiscados por los nazis para su culto de la muerte.
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El fascismo es beato. Los curas apoyaron a los falangistas que salían a matar prójimos y fusilar poetas. El Papa bendijo las tropas que Mussolini mandó a la guerra; nunca denunció las tropelías de Hitler. Franco y Pinochet fueron idolatrados por la Iglesia.
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El fascismo es misógino. La misión de las mujeres se resume en Kirche, Kuchen, Kinder, vale decir, iglesia, cocina, niños. Nunca figuró públicamente una compañera al lado de sus líderes; quienes las tuvieron, las escondieron o relegaron minuciosamente. Nunca aceptaron que una mujer ascendiera por propio mérito o iniciativa. Hitler las encerró en granjas de crianza para parir arios; Mussolini les asignó el papel de vientres para incrementar la demografía italiana, Franco y Pinochet las confinaron en la iglesia y la sala de partos.
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El fascismo es anti intelectual. Todas las vanguardias del siglo pasado fueron progresistas: la relatividad, el expresionismo, el dadaísmo, el surrealismo, el constructivismo, el cubismo, el existencialismo, la nueva figuración. A todas, salvo al futurismo, las trató como “Arte Degenerado”. El fascismo no inventa, recicla. Sólo cree en el ayer, un ayer imaginario que nunca existió. El fascismo asesinó a Matteotti, encarceló a Gramsci, fusiló a García Lorca e hizo morir en la cárcel a José Hernández. Pinochet asesinó a Víctor Jara. Cuando oigo hablar de cultura, saco mi pistola, decía Goering. Cuando oigamos hablar de fascismo, saquemos nuestra cultura.

Fuente: Blog de Luis Britto García

El Caracazo

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El Caracazo o Sacudón fue una serie de fuertes protestas y disturbios durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que comenzó el día 27 de febrero y terminó el 8 de Marzo 1989 en la ciudad de Caracas, e iniciados realmente en la ciudad de Guarenas, cerca de Caracas. El nombre proviene de Caracas, la ciudad donde acontecieron parte de los hechos, recordando a otro hecho violento ocurrido en Colombia el 9 de abril de 1948; el Bogotazo. La masacre ocurrió el día 28 de febrero cuando fuerzas de seguridad de la Policía Metropolitana (PM), Fuerzas Armadas del Ejército y de la Guardia Nacional (GN) salieron a las calles a controlar la situación. Aunque las cifras oficiales reportan 300 muertos y más de un millar de heridos, algunos reportes extraoficiales hablan de 3500 personas fallecidas.

Antecedentes

La economía venezolana cayó a partir del endeudamiento que generó el país después del “boom” petrolero en los 70. A partir de ese momento, comenzó una caída paulatina a medida que el Estado venezolano aumentaba su recaudación y gastos. Esto causó una devaluación de la moneda en 1983. A partir de entonces las políticas económicas de los gobiernos de Luís Herrera Campíns y Jaime Lusinchi no fueron capaces de frenar las espirales inflacionarias, generando desconfianza en las inversiones y pérdida de credibilidad en la moneda nacional. Algunas de las políticas que emplearon estos gobernantes fueron controles de cambio a través de RECADI (Luis Herrera Campins) y un control de precios (Jaime Lusinchi), medidas que devinieron en corrupción administrativa y mercados negros de divisas y bienes. Estas situaciones incrementaron la desinversión privada, generando una escasez gradual. En 1988 resulta electo Carlos Andrés Pérez en los comicios del 4 de diciembre con 3.879.024 votos (52, 91% de los sufragantes), hasta esa fecha, el mayor número de votos en términos absolutos y hasta la actualidad el mayor apoyo a un candidato presidencial respecto al total de votantes inscritos.

Con este gran respaldo popular el gobierno de Pérez buscó dar un cambio al liberar la economía, a través de un programa de ajustes macroeconómicos promovido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que se le llamó “Paquete Económico”, concebido para generar cambios sustanciales en la economía del país. Se anunciaron medidas de aplicación inmediata y otras de aplicación gradual en plazos breves. El paquete comprendía decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social. Sin embargo, la liberación de precios y la eliminación del control de cambio generó un reajuste sumamente brusco para las personas de menores ingresos.

Las principales medidas anunciadas fueron:

Someterse a un programa bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional con el fin de obtener aproximadamente 4500 millones de dólares en los 3 años siguientes.

Liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema financiero hasta un tope temporal fijado en alrededor del 30%.

Unificación cambiaria con la eliminación de la tasa de cambio preferencial.

Determinación de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa flotante.

Liberación de los precios de todos los productos a excepción de 18 renglones de la cesta básica.

Anuncio del incremento no inmediato, sino gradual de las tarifas de servicios públicos como teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico.

Aumento anual en el mercado nacional durante 3 años de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100% en el precio de la gasolina.

Aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30%.

Aumento de sueldos en la administración pública central entre el 5 y el 30% e incremento del salario mínimo.

Eliminación progresiva de los aranceles a la importación.

Reducción del déficit fiscal a no más del 4% del producto territorial bruto.

Congelación de cargos en la administración pública.

A solo pocas semanas de asumir el gobierno el entonces presidente Pérez, se decide poner en práctica de manera inmediata el paquete de ajuste y de medidas económicas, financieras y fiscales. El 26 de febrero el ministerio de Energía y Minas anuncia el alza en 30% de los precios de la gasolina y el incremento de las tarifas del transporte público urbano e inter-urbano también en un 30% a partir del 27 de febrero, válido para los 3 meses siguientes, después de los cuales podrían aumentarse hasta el 100%.

Las medidas económicas y sociales impuestas por el gobierno y la creciente tasa de pobreza, originaron la masacre y la ola de violencia llamada como el “Caracazo”.

Protestas y Saqueos

Las protestas se iniciaron en Guarenas (ciudad ubicada a 15 km al este de Caracas), la mañana del 27 de febrero de 1989, también se desatan los saqueos y la violencia en Caracas, la gente de escasos recursos de la capital, en zonas populares como Catia, El Valle, Coche y Antímano, toman el control de las calles. Los canales de televisión transmitían en vivo los hechos, al principio en los sectores populares había protestas pacíficas, pero ante el descontrol y la ineficacia de los cuerpos de seguridad, se producen más enfrentamientos, motines y protestas, cada vez tornándose de forma más violenta.

En horas de la tarde, había problemas en casi todos los barrios y urbanizaciones de Caracas, los comercios habían cerrado y el transporte público no prestaba servicio.

En los días siguientes, los medios de comunicación mostraron imágenes que permitieron ver la magnitud de los saqueos. Durante muchos meses se discutió cómo pudo acontecer algo tan violento en Venezuela.

Consecuencias.

La consecuencia evidente del Caracazo fue la inestabilidad política. El programa de gobierno fue modificado durante el mismo año tras los hechos. El 7 de marzo se decreta la liberación de precios. Se acelera el proceso de descentralización con la primera elección directa de Gobernadores y Alcaldes celebrada en diciembre de 1989. En 1992 se producen dos intentos de golpe de estado, uno en febrero y otro en noviembre. La creciente desaprobación de la gestión del Presidente Pérez, la ruptura con el partido Acción Democrática, la falta de nuevos liderazgos, tuvo como consecuencia que el paquete de medidas aplicado en forma atenuada fuera rechazado. En marzo de 1993 el Presidente Carlos Andrés Pérez es acusado de corrupción y apartado del cargo, asumiendo la Presidencia por decisión del Congreso Nacional (Actual Asamblea Nacional) Ramón J. Velásquez, quien es sucedido por Rafael Caldera tras la convocatoria electoral de 1994. Hugo Chávez, uno de los organizadores de la primera intentona golpista de 1992, es declarado culpable de dirigir la rebelión militar, siendo encarcelado y luego Sobreseído por el Presidente Rafael Caldera, tras lo cual gana las elecciones presidenciales celebradas en 1998.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó la actuación del gobierno. El Estado se comprometió a indemnizar a las víctimas, hecho cumplido parcialmente en el año 2004 con aquellas víctimas representadas por la organización de derechos humanos Cofavic.3 Sin embargo, a finales de 2006 el gobierno del Presidente Hugo Chávez, a través del Ministerio del Interior y Justicia, anunció mecanismos para indemnizar también a las víctimas que no tuvieron acceso a la Corte Interamericana.

En 2005 se estrenó en los cines venezolanos “El Caracazo”, una película dirigida por Román Chalbaud, cuyo argumento está basado en los sucesos del mismo.

Protestas violentas también se originaron en otras ciudades como La Guaira, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Mérida y Ciudad Guayana.

Desbordado por los saqueos, el Gobierno declaró el toque de queda, militarizó las ciudades principales y aplastó las protestas con violencia desmesurada. En la ciudad de Caracas se activó el “Plan Ávila”, el cual confería al Ejército la custodia de la ciudad, habilitándolos para el uso de armas de guerra al momento de contener las manifestaciones. Algunos utilizaron armas de fuego para defenderse o atacar a los militares, pero las muertes de policías y militares fueron incomparables con las muertes de civiles.

Hay un número de muertos, calculado según las fuentes, entre 73 y 100 muertos, enormes pérdidas materiales y miles de heridos. Fuentes extraoficiales señalaron que el número de muertos fueron de 400. La represión fue especialmente dura en los barrios pobres de la capital.

El poder ejecutivo suspendió las garantías constitucionales. Durante varios días la ciudad vivió sumida en el caos, las restricciones, la escasez de alimentos, la militarización, los allanamientos, la persecución política y el asesinato de personas inocentes.

PROPUESTAS PARA LA VIDA Y LA PAZ

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Por: Luis Britto García

El informe de 2013 de Latinobarómetro “La seguridad ciudadana: el problema principal de América Latina”, afirma que “América Latina es la región más violenta del mundo, así como la más desigual”. ¿Cabrá formular algunas propuestas para la vida y la paz?

Compilar las cifras exactas, objetivas y verificables de delitos, por  conteo real de denuncias y de cuerpos y no por meras encuestas de percepción y victimización.

Persistir en las políticas sociales que convirtieron a Venezuela en el país con menor desigualdad social de América Latina capitalista, y redujeron drásticamente la pobreza, de un 70% a finales del siglo pasado, al 24% actual, del cual la pobreza extrema representa apenas  5,6%.

Proseguir la expansión educativa gracias a la cual uno de cada tres venezolanos  estudia y uno de cada diez cursa  Educación Superior, lo que nos convierte en el quinto país del mundo en matrícula universitaria.

Incrementar el componente socialista de la economía para crear los empleos que el sector privado no suple.

·Realizar, con ayuda de los movimientos sociales, un censo de la infiltración paramilitar y de su creciente control sobre  la economía informal y sobre el contrabando de extracción, fundos agropecuarios, empresas de transporte y comunicaciones, narcotráfico, bingos, casinos y trata de personas.

Atacar el contrabando de extracción, gracias al cual desaparecen la  gasolina y el 40% de los alimentos y otros artículos de primera necesidad.

Compilar y hacer accesibles en forma instantánea a todos los  cuerpos de seguridad los registros totales de delincuentes, antecedentes, armas, municiones y procedimientos empleados para la perpetración de crímenes.

Clausurar  chiveras y depósitos de chatarra donde los automóviles robados son sistemáticamente despiezados o modificados para reciclarlos.

Controlar los negocios de compraventa de oro y joyas donde son comercializados los objetos provenientes de delito.

Aplicar el artículo 57 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que prohíbe la propaganda de guerra y los mensajes discriminatorios, el artículo 1 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Resorte) que somete a dicha norma a la televisión por suscripción, y el numeral 4° del  artículo 3 de ésta sobre la difusión de informaciones y materiales de interés social y cultural.

Aplicar rigurosamente a políticos y medios los artículos 484 al 486 del Código Penal que sancionan la apología del delito y la instigación a delinquir.

Reformar el Código Orgánico Procesal Penal para ampliar el concepto de flagrancia, hacer más expeditos los juicios y la evacuación de pruebas, y restringir las ventajas del proceso en libertad o de la libertad del reo por su negativa voluntaria a comparecer.

Incrementar penas y disminuir atenuantes para los delitos contra las personas, con agravantes severas en casos de reincidencia y agavillamiento.

Construir nuevos establecimientos penitenciarios, distantes de los centros poblados, que apliquen programas de rehabilitación mediante el trabajo.

Imponer a televisoras, radios y cines un impuesto de diez unidades tributarias por cada representación ficcional de asesinato, secuestro, asalto, violación, lesión, tortura, secuestro, robo, extorsión, estafa y otros delitos  que difundan.

Aplicar lo recaudado para indemnizar proporcionalmente a las víctimas de los crímenes reales que tales representaciones propician.

Estimular y proteger a nuestra espléndida legión de creadores  para que  produzca  contenidos mediáticos positivos en teatro, radio, cine y televisión.

Desestimular mediante impuestos la producción o importación de juguetes bélicos y videojuegos violentos.

Aplicar a los motorizados los reglamentos de Tránsito Terrestre.

Ampliar el concepto de legítima defensa y declarar inimputables con plenas  garantías y beneficios procesales a quienes la apliquen para proteger su vida,  hogar,  familia o bienes.

Ampliar y extender a todos los niveles educativos los programas de Formación Moral y Cívica.

Sustituir los juegos recreativos Suma Cero, en los cuales cada parte gana lo que la otra pierde, con juegos Cooperativos, en los cuales la colaboración incrementa la ganancia.

Regular severamente y restringir o eliminar según el caso actividades que propician el delito, tales como los juegos de envite y azar, la operación de maquinitas, bingos, casinos y casas de juego, el tráfico de estupefacientes y la trata de personas.

Realizar el desarme, pero comenzando por el de paramilitares, pranes, pandilleros, delincuentes y azotes de barrio.

 

(TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO)

La Biblioteca del hombre que quemaba libros

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El Nacional / Unas preguntas que flotan: ¿Puede una biblioteca retratar a su dueño? ¿Somos lo que leemos? ¿Qué nos dice o qué deducimos de los volúmenes que atesora una persona?

Una tarea: buscar pistas en los libros, no sólo en lo que sus párrafos dicen sino también en las notas al margen, en el sello del exlibris , en las dedicatorias, en el lugar que ocupaban en el conjunto, en el recorrido que hizo para llegar a la estantería personal, en los comentarios de su dueño.

Las preguntas y la tarea las asumió, al menos en principio, el historiador y periodista Timothy W. Ryback para escribir Los libros del Gran Dictador. Las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler . El libro es producto de una investigación de más de seis años, que consistió en el análisis de algunos volúmenes de la colección privada de Hitler que se encuentran en la Biblioteca del Congreso, en Washington. En su estudio Ryback busca construir el relato que articulan esos textos; intenta dibujar un mapa parcial de lo que leía y lo que buscaba Hitler en ellos.

El propósito de Ryback parte y convive con una imposibilidad: la de no poder reconstruir la biblioteca de Hitler, que pasó por un proceso de destrucción y dispersión. Así, el corpus de la investigación es una mínima selección del fragmento que se conserva de la biblioteca de Hitler que, además, no tiene el orden que le había asignado su dueño en las estanterías.

Hitler leía desde que era cabo del 16° Regimiento de Infantería bávaro de la reserva. En su primer apartamento del número 41 de la Thierschstrasse, en la ciudad de Munich, su biblioteca creció gradualmente y, para 1955, ya era parte de los bienes que declaraba. “Ese año, su colección de libros fue una de las pocas posesiones que registró en su declaración de la renta. En un magro inventario en el que también mencionaba su escritorio y una silla, consignó ‘dos librerías con libros'”.

En la década siguiente la colección aumentó exponencialmente, se puede verificar, de nuevo, en la declaración de bienes. “Su mayor gasto deducible, después de los gastos personales y los viajes por motivos políticos, fue en concepto de libros: 1.692 marcos en 1930, con cantidades similares en los dos años siguientes. Cuando en noviembre de 1934 aseguró las propiedades de su residencia en Múnich con la compañía aseguradora contra incendios Gladbacher, calculó el valor de sus posesiones en 300.000 marcos. La mitad de esa cantidad estaba a la colección de arte; el resto a los libros y otros objetos de valor”.

Dos testimonios periodísticos de la época ayudan a dibujar la magnitud de la biblioteca del jefe nazi. En 1935, Janet Flanner escribió un perfil de Hitler para el New Yorker y calculó que la “magnífica” biblioteca tenía unos 6.000 volúmenes. Unos años después, el corresponsal en Berlín de la United Prees International, Frederik Oechsner, estimó que la biblioteca acumulaba unos 16.300 volúmenes. La estimación de Oechsner ha sido corroborada por una investigación de Philipp Gassert y Daniel Mattern; ellos estudiaron los libros de Hitler que se conservan y materiales de archivo, como las listas de adquisiciones para la biblioteca de la Cancillería del Reich, y llegaron al cálculo de Oechsner.

Los 16.300 ejemplares estaban repartidos en tres lugares: Berlín, Múnich y Obersalzberg. Al finalizar la guerra, los libros que estaban en la Cancillería del Reich en Berlín fueron enviados a Moscú; otros desaparecieron; muchos de los que estaban en las otras dos ciudades fueron tomados por los soldados que buscaban un recuerdo; y un grupo de 3.000 volúmenes fueron encontrados en una mina de sal en Berchtesgaden (enviados allí en 1945 por órdenes de Hitler). De ese lote provienen los 1.200 que se conservan en la sección de Libros Raros, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Otro grupo pequeño, de 80 según precisa Ryback, está en la Biblioteca John Hay de la Universidad de Brown, en Providence.

En la biblioteca personal de Hitler había libros sobre historia militar (la mayor cantidad), sobre arte y arquitectura, de filosofía, literatura, religión, historia universal y geografía. En los estantes se podían encontrar, por ejemplo, una edición facsímil de cartas de Federico El Grande; una análisis de Parsifal ; una monografía sobre las profecías de Nostradamus; biografías de Julio César o Inmanuel Kant; la Historia alemana , de Heinrich Class; El judío internacional , de Henry Ford; una adaptación de Dietrich Eckart de Peer Gynt ; Robinson Crusoe y obras de Shakespeare.

Ryback acota que Hitler no leyó todos los libros de su biblioteca, incluso, algunos ni siquiera los vio. Ese lote, según el autor, constituye dos tercios del total. Entonces, lo que hizo Ryback fue estudiar un grupo de ejemplares que el jefe nazi estudió y anotó y que le dieron “algunos detalles pequeños pero reveladores”. “Para el presente libro -escribe Ryback- he seleccionado, de entre los libros que se conservan, aquellos que tuvieron importancia emocional o intelectual para Hitler, los que ocuparon sus pensamientos en sus momentos íntimos y determinaron sus palabras y acciones públicas. Uno de los primeros es una guía que adquirió por cuatro marcos un lunes gris de finales de noviembre de 1915, cuando tenía 26 años y servía como cabo en el frente occidental. El último es una biografía que leyó treinta años después, en la primavera de 1945, durante las semanas anteriores a su suicidio. He seleccionado sólo aquellos libros de los que existen pruebas inequívocas de que fueron propiedad de Hitler”.

El estudio de Ryback sigue un orden cronológico de las lecturas que, según él, moldearon la vida y la ideología de Hitler. Mientras describe esos libros y cómo el jefe nazi se relacionó con ellos, acumula una red de anécdotas y episodios de la vida de Hitler y de la llegada del nacionalsocialismo al poder. El autor no resistió la tentación de “biografiar” al personaje mientras describe los hallazgos de su estudio. Por ejemplo, el análisis de la relación que Hitler entabló con el Peer Gynt se desplaza hacia la descripción y evaluación de la influencia que Dietrich Eckart tuvo sobre Hitler.

Si bien Los libros del Gran Dictador no agrega mucha información a la que ya tenemos sobre la personalidad de Hitler, su lectura puede ayudar a comprender su mundo intelectual. El personaje era un lector compulsivo, de eso hay varios testimonios, que buscaba atender las carencias en su formación. Sin embargo, no fue sistemático, acumulaba libros, y lecturas claro, sin orden; y muchísimos ejemplares de su biblioteca fueron regalos.

Ryback nos dice que a pesar del uso por parte de los nazis de conceptos nietzscheanos, tiene pocas pruebas de que Hitler “se hubiera ocupado personalmente de la filosofía seria”. Allí no hubo una inquietud intelectual sólida. Para el autor, la serie de 50 libros que Julius Friedrich Lehmann le regaló a Hitler fueron más influyentes en la formación de la visión del líder nazi pues “representan el legado nacionalsocialista en todo el espectro y las facetas de su mendacidad y constituyen un verdadero compendio de los disparates e iniquidades de índole moral, ética, social, política, legal, económica e histórica asociados a la época nazi”.

Uno de los primeros libros que atesoró y leyó minuciosamente Hitler fue el Berlín de Max Osborn, autor judío prohibido por los nazis que se exilió en los Estados Unidos. Ryback señala que el ejemplar fue comprado en 1915 por Hitler y estuvo en su biblioteca personal hasta el final. Lecturas como estas, entre otras, hablan de su aspiración artística y su vocación de arquitecto, ambas frustradas (“A principios de otoño de 1914, cuando se alistó al ejército, en la casilla relativa a su profesión escribió: ‘Artista'”).

Los lectores encontrarán datos como estos a lo largo del libro, sabrá que Hitler “alineó Don Quijote junto con Robinson Crusoe , La cabaña del tío Tom y Los viajes de Gulliver entre las grandes obras de la literatura universal”, o que “consideró a Shakespeare superior a Goethe y Schiller”; tendrá una panorámica; conocerá historias alrededor del jefe nazi y de la ascensión del nacionalsocialimo, pero la forma como esos libros “moldearon su vida” no está clarificada con este libro. Ahí siguen las preguntas que movieron al estudio.

FICHA DEL LIBRO

Los libros del Gran Dictador. Las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler

Timothy W. Ryback

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Barcelona, 2010

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Silvio Rodríguez

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Silvio Rodríguez Domínguez (San Antonio de los Baños, 29 de noviembre de 1946) es un cantautor, guitarrista y poeta cubano, exponente característico de la música de su país surgida con la Revolución cubana, conocida como la Nueva Trova Cubana, que comparte con otros reconocidos cantautores tales como Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú.

Su infancia se desarrolló durante la transición del gobierno de Fulgencio Batista y el inicio de la Revolución cubana, colaborando para esta última desde sus inicios como educador, dibujante, escritor, compositor, militar y político. Comenzó su carrera musical ejerciendo como conductor de televisión, para luego integrarse al Grupo de Experimentación Sonora dirigido por Leo Brouwer, y finalmente consolidándose como solista.

Con más de cuatro décadas de carrera musical, ha escrito al menos quinientas cuarenta y ocho canciones y publicado una veintena de álbumes, siendo uno de los cantautores de mayor trascendencia internacional del habla hispana. Acabando el siglo XX, fue elegido en su país junto a Ernesto Lecuona como el mejor compositor cubano del siglo, mientras que a nivel internacional fue galardonado, junto a Joan Manuel Serrat, como el mejor cantautor hispanoamericano de la segunda mitad de siglo y en 1997 como Artista Unesco por la Paz. En el siglo XXI, por su parte, recibió el premio ALBA de 2010, además de recibir el grado de doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú, la Universidad Veracruzana de México y la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina.

De acuerdo con diversos ranking musicales, entre los discos más relevantes del cantautor pueden mencionarse algunos de los primeros, tales como Al final de este viaje (1978), Unicornio (1982), Mujeres (1978), Días y flores (1975) y Rabo de nube (1980).

La rebelión de los mayas zapatistas

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 El 1 de enero, hace 20 años, un ejército insurgente que reivindica a Emiliano Zapata como su inspirador histórico-simbólico, mostró ese otro México de profundas contradicciones y polarizaciones sociales que se encontraba muy lejos del “primer mundo” al que prometía arribar Carlos Salinas de Gortari a través de reformas estructurales como la que abrió camino a la privatización de tierras ejidales y comunales con la contrarreforma al artículo 27 constitucional, una de las causas de la insurrección.Organización armada, formada por campesinos indígenas de las distintas etnias mayas, los zapatistas lograron dar a conocer una nación distinta a la imaginada por las trasnacionales, diferente a la concebida por las oligarquías bancarias y financieras, muy lejana de las elites políticas vendepatrias de todos los signos partidarios. El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) emerge del México de los de abajo, el que entró a la modernidad con la dignidad que otorga la lucha en defensa de sus derechos, tierras, territorios, recursos y soberanías, esto es, la vida misma. El zapatismo se constituye, asimismo, en un hito de trascendencia universal al encauzar un horizonte de resistencias emancipatorias en un momento en que los paradigmas del socialismo real desaparecían, junto con la Unión Soviética y los regímenes afines de Europa del Este.

Por Gilberto López y Rivas

Pese a que el agrupamiento político que da origen al EZLN, las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), poseía las características políticas, ideológicas y organizativas de los movimientos de liberación nacional que optaron por la vía armada en los años posteriores a la revolución cubana, el contexto indígena en Chiapas, en el que se establece el grupo mestizo y urbano inicial, modifica radicalmente formas y contenidos de la revolución en ciernes, llegando a votarse en las comunidades bajo su hegemonía, la pertinencia de la declaración de guerra contra el gobierno, y la fecha para el inicio de hostilidades, precisamente el día en que entraba en vigor el inconsulto Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá.

Las propias operaciones militares del EZLN, que duraron 12 días, no siguieron los patrones clásicos de las guerrillas latinoamericanas, y se asemejaron a los levantamientos indígenas que tuvieron lugar en la Colonia y en la época independiente, en los que predominaron tomas masivas y súbitas de ciudades, centros del poder despótico y racista, por ejércitos de indios insurrectos. Estos desplazamientos de miles de hombres y mujeres hacia los centros del poderío mestizo dieron al EZLN una impronta que no tenían otros movimientos de liberación nacional. Rompió también con las distorsiones militaristas que en la segunda mitad del siglo XX imperaron en muchas organizaciones, y que tanto daño hicieron al desarrollo de movimientos revolucionarios. Siendo una organización armada y clandestina tuvo la madurez para no hacer de ello un fetiche. En este proceso, las armas juegan un papel meramente instrumental de la política. Por ello, pudo acatar el mandato de paz que la sociedad civil expresó el 12 de enero de 1994.

El EZLN ha sido durante estas dos décadas, el referente moral, la conciencia crítica insobornable del país. Mientras las organizaciones partidistas de diverso signo han perdido toda legitimidad y credibilidad, el zapatismo conserva una reserva moral incuestionable. Al no ser reproductores del sistema en ningún terreno, sus críticas y diagnósticos sobre la situación política nacional e internacional no contienen un ápice de retórica ni de argumentos tendenciosos que busquen quedar bien con un electorado, una clientela cautiva, o con los poderes fácticos e imperiales que se constituyen los grandes electores.

El zapatismo impone la problemática indígena en el debate nacional y obliga al Estado mexicano a negociar los acuerdos de San Andrés en materia de derechos y cultura indígenas, los cuales, independientemente de la traición de la clase política y de los tres poderes de la Unión, constituyen una plataforma programática para los procesos autonómicos de los pueblos indios que se han desarrollado durante estos años y un referente necesario para las luchas de resistencia actuales contra las corporaciones del capital depredador neoliberal.

En San Andrés se pusieron a prueba la validez de los planteamientos en torno a la cuestión étnico-nacional y las autonomías, que ni la antropología ni el marxismo esquemático habían resuelto satisfactoriamente en teoría y práctica. Se consolidó otra ciencia social de acompañamiento de luchas y de intercambio de saberes, a contracorriente del academicismo y el puntillismo neoliberal.

Si tomamos como criterio actual para definir a la izquierda como la fuerza política que construye poder popular contra el capitalismo, sin monopolizar ni suplantar la representación ni restar protagonismo a los distintos sectores socio-étnicos que intervienen en el proceso, el EZLN ha sido a lo largo de estos años una organización congruente con uno de sus más caros principios: “Para todos, todo, para nosotros, nada”, que hace realidad cuando retira a todos sus cuadros político-militares de los distintos gobiernos autónomos bajo su hegemonía.

Pese a la contrainsurgencia, el paramilitarismo, el desgaste y las mutaciones propias de cualquier movimiento, el zapatismo goza de cabal salud, fortalecido con la generación de quienes eran niños y niñas en el momento de la insurrección, plenamente incorporados ahora a las múltiples tareas que los autogobiernos demandan, con la presencia masiva de mujeres socializadas con una ley que garantiza su participación, con los cambios de mando que aseguran la continuidad de un proyecto emancipatorio que, sin proponérselo, ha dado un vuelco al universo de las utopías realizables, manteniéndose como una opción política ética y congruente con los principios revolucionarios y anticapitalistas. ¡Felicidades, camaradas!

La Jornada.

Wan Rong (La Última Emperatriz de China)

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La emperatriz Min Xiao Ke (Chino:孝恪愍皇后郭博勒氏), también conocida como la emperatriz Wan Rong (Chino:婉容皇后, Wade-Giles: Wan-Jung) (13 de noviembre de 1906 – 20 de junio de 1946) fue la última emperatriz consorte de la dinastía Qing en China, y más tarde emperatriz de Manchukuo (también conocido como el Imperio de Manchuria). Pertenecía a la etnia Daur.

Infancia

Gobulo Wan Rong (“Rostro bello”) fue la hija de Rong Yuan, ministro de Asuntos Internos del gobierno Qing y cabeza de uno de las más prominentes y ricas familias de Manchuria. Ella fue educada en una escuela de misioneros estadounidenses en Tianjin por la tutora Isabel Ingram, donde le fue dado el nombre cristiano de “Elizabeth”.

A los 17 años, Wan Rong fue seleccionada de una serie de fotografías presentadas al Emperador Xuantong (Puyi), que residía en la Ciudad Prohibida como monarca no-soberano de China, como posibles candidatas para el puesto de consorte imperial. La boda tuvo lugar cuando Puyi cumplió la edad de 16 años, y fueron dados muchos regalos costosos a la novia y su familia, aunque Puyi nunca mostró mucho interés (sexual o de otro tipo) en Wan Rong o en su concubina Wen Xiu.

China

La unión entre Puyi y Wan Rong nunca produjo herederos, y algunos historiadores sostienen que nunca tuvieron relaciones sexuales. Algunos creían Puyi era estéril, pero esto pudo haber sido una manera sutil de evitar la discusión de su sexualidad. Se cree ampliamente que Puyi era homosexual, y mientras vivía en Changchun como el emperador títere de Manchukuo, hubo rumores de sus enredos sexuales con varios pajes. Su cuñada Hiro Saga escribió en sus memorias acerca de las relaciones de Puyi con muchachos jóvenes.

La emperatriz Wan Rong comenzó a consumir opio cuando era una adolescente. Según las memorias de Puyi,que estaba de moda en ese tiempo entre las niñas educadas fumar cigarrillos, a los que los chinos le agregaban frecuentemente una pequeña cantidad de opio como analgésico.

Después de que Puyi fuera forzado a salir de la Ciudad Prohibida por el Señor de la guerra chino Feng Yuxiang en 1924, huyó con la emperatriz Wan Rong y se trasladó a las concesiones extranjeras en Tianjin. Allí, residía en la “Villa Jardín Tranquilo”, en la concesión japonesa de Tianjin. En ese lugar, Wan Rong comenzó a despreciar Puyi y comenzaron a llevar vidas separadas.

Manchukuo

Con la esperanza de la restauración de el imperio manchú, Puyi aceptó la oferta de Japón de encabezar el nuevo estado de Manchukuo, y se trasladó a Changchun, provincia de Jilin, que había sido renombrada como Hsinking, en marzo de 1932. Vivió en el Palacio Salt Rates, una oficina de impuestos que había sido convertida en palacio temporal mientras se construía un nuevo edificio.

Las relaciones entre Wan Rong y Puyi continuaron siendo tensas, y ella vivía en una habitación separada, rara vez salía o comía con Puyi. Incluso después del traslado al nuevo y lujoso Huang Wei Gong, Wang Rong continuó durmiendo en cuartos separados.

Consciente de que su marido era sólo un gobernante títere sin poder político real, y que tenía todas las cargas de una emperatriz, pero ninguna de sus ventajas, la adicción al opio de Wan Rong se comenzó a agravar. Ella consumía unas dos onzas de opio al día, una cantidad enorme, entre julio de 1938 y julio de 1939.

Corrió el rumor en 1940, que la emperatriz Wan Rong quedó embarazada de uno de sus sirvientes, su conductor Tieh Li-Yu. En lugar de que lo ejecutaran, como podía haber sido, Puyi le pagó y le dijo que dejara la ciudad. Cuando Wan Rong dio a luz, los médicos mataron a la niña con una inyección letal. También se especula que Puyi escribió en sus memorias que él había arrojado a la bebé de Wan Rong al fuego, pero los registros de este tipo fueron eliminados en la inspección antes de la publicación de sus memorias. Sólo se puede especular en la forma cómo esto pudo haber afectado la salud mental Wan Rong, y de hecho desde ese momento vivió en una neblina casi constante de opio.

En la evacuación de Manchukuo durante la invasión soviética de Manchuria en 1945, Puyi intentó huir de Manchukuo, dejando atrás a su emperatriz (Wan Rong), su concubina (Li Yuqin) y algunos otros miembros de la familia imperial, aparentemente a causa de que su entorno inmediato estaba en peligro de ser detenidos de esta forma las mujeres estarían a salvo.

La emperatriz Wan Rong, su cuñada Hiro Saga y los demás miembros de su grupo intentaron huir a Corea, pero fueron detenidos por el ejército comunista chino en Talitzou, Manchukuo, en enero de 1946. En abril, fueron trasladados a una comisaría de policía en Changchun, posteriormente puestos en libertad sólo para ser detenidos de nuevo y encerrados en una comisaría de policía en Jilin. Las provisiones de opio de Wan Rong habían acabado hacía tiempo y estaba sufriendo los efectos de la abstinencia. Cuando el ejército de Chiang Kai-shek bombardeó Kirin, Wan Rong y Saga Hiro fueron trasladado a la prisión de Yanji en la provincia de Jilin (吉林省延吉监狱).

La emperatriz Wan Rong murió en la prisión de Yanji en junio de 1946 debido a los efectos de la desnutrición y a la abstinencia del opio, a los 39 años de edad. Sin embargo, Puyi no recibió la noticia hasta tres años después.

Dramatización

La emperatriz Wan Rong fue interpretada por Joan Chen para la película de 1987 El último emperador. La película desarrolla específicamente su adicción al opio y la espiral hacia una profunda depresión, donde se presenta como casi moribunda cuando ella deja a Puyi. Sin embargo, hay una serie de inexactitudes en la película, por ejemplo, se muestra al adolescente Puyi teniendo relaciones sexuales con sus dos esposas, cuando solo hay evidencias de que eso nunca ocurrió.

Una dramatización de la vida del príncipe Pujie y Saga Hiro apareció como un drama de televisión en TV Asahi en Japón en el otoño del 2003, bajo el título Ryuuten no ouhi – Saigo no Koutei (流転の王妃最後の皇弟).

 

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Aisin Gioro Puyi (El Último Emperador)

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Puyi (chino tradicional: 溥儀, chino simplificado: 溥仪, pinyin: Pǔyí), (Pekín, 7 de febrero de 1906 – íd., 17 de octubre de 1967) fue el último emperador de China. De la dinastía chino-manchú de los Qing, reinó en China con el título de Emperador Xuantong (chino tradicional: 宣統, chino simplificado: 宣统, pinyin: Xuāntǒng), desde 1908 hasta la abolición del gobierno imperial en 1912. Fue impuesto por los japoneses como el Emperador Kangde (康德皇帝) de Manchukuo, entre 1934 y 1945. En la República Popular China, se desempeñó como jardinero y posteriormente como trabajador histórico en la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.

El nombre con el que se le ha conocido tradicionalmente en Occidente, Puyi, era en realidad su nombre de pila. Es incorrecta, aunque muy frecuente, la transcripción “Pu Yi”. Al no tratarse de una combinación de apellido y nombre sino de un solo nombre, las reglas del hànyǔ pīnyīn exigen que las dos sílabas se escriban juntas. Por otra parte, era una costumbre manchú que los miembros de una familia (o clan) pertenecientes a la misma generación compartieran una parte del nombre, en este caso la sílaba Pu (por ejemplo: su hermano se llamaba Pujie y su primo PuChia, etc.)

Llamar por su nombre de pila a un emperador era algo totalmente inaceptable en la China imperial, este tabú se mantenía incluso después de su muerte, tras la cual al emperador se le confería un “nombre de templo” (庙号, 廟號, miào hào), que era con el que se le conocería en la posteridad. Mientras el soberano chino vivía, lo más correcto era referirse a él como: “Su Majestad el Emperador” (皇上, Huáng shàng), también se le conocía con títulos como: “El Señor de los Diez Mil Años” (萬歲爺, 万岁爷, Wan-sui-Yeh) o “El Hijo del Cielo” (天子, Tiānzi).

Tras ser desalojado de la Ciudad Prohibida, al último emperador se le empezó a llamar “Señor Puyi” (溥儀先生, Pǔyí Xiānsheng). Además, el tabú sobre su nombre de pila, se fue disipando durante el periodo en el que Puyi ocupó el cargo de “Jefe Ejecutivo” de Manchukuo (1932-1934), en virtud del carácter meramente civil que en aquel momento tenía su puesto. Para ese entonces ya no se consideraba como una falta de respeto que se le llamara por su nombre, mientras que el mismo lo utilizaba en documentos oficiales y de otro tipo. No obstante, quienes permanecieron leales a la dinastía manchú, siempre se dirigieron a él como: “Su Majestad el Emperador”, lo que en opinión de Johnston es técnicamente correcto, considerando que: “los Artículos de Tratamiento Favorable (que estipulaban que Puyi podía retener su título imperial) no habían sido derogados por ningún proceso legal o constitucional”.

Su apellido tradicional manchú o, para ser exactos, su nombre de clan, era Aisin-Gioro en manchú y Àixīn-Juéluò (愛新覺羅) en chino. Sin embargo, los manchúes no escribían nunca el nombre de clan junto al nombre de pila, por lo que no es estrictamente correcto llamarle “Aixin-Jueluo Puyi”, como si se tratara de un nombre chino.

También se le llama de forma más respetuosa “Emperador Xuantong”, Xuantong es el llamado “Título de Reinado” (年号, 年號, nián hào), utilizado para designar las fechas durante su reinado y que empezaba al año siguiente de la muerte de su predecesor (por ejemplo: 1909 fue el año 1 de Xuantong, mientras que La Revolución de Xinhai comenzó en el año 3 de Xuantong, etc.)

Puyi le solicitó a su tutor, el diplomático y académico escocés Reginald Fleming Johnston, nombres occidentales para él y sus acompañantes. De entre los nombres que Johnston le sugirió al emperador este eligió “Henry” (en alusión al rey de Inglaterra). Puyi empleó su nombre inglés en sus relaciones con occidentales, aunque esto lo hizo en raras ocasiones y nunca de manera oficial. Resulta un error muy común el que al último emperador se le llame “Henry Pu Yi”. Lo cierto es que el nombre “Henry”, jamás fue utilizado en combinación con su nombre chino. La práctica de prefijar los nombres chinos con nombres occidentales, era ampliamente difundida, pero considerada incorrecta en los círculos más educados.

Ascensión al trono y reinado (1908-1912)

En 1898, el emperador Guangxu fue apartado del poder en un complot orquestado por su tía, la anciana emperatriz viuda Cixi apoyada por los grupos conservadores de la corte Qing (de entre quienes destacan: el comandante en jefe del Ejército del Norte Ronglu y su subordinado Yuan Shikai). El emperador pasaría el resto de sus días como un prisionero de su tía. Por su parte, Cixi designó un nuevo heredero al trono, en la persona de un muchacho llamado P’u-Tsun, hijo del príncipe Tuan. El príncipe Tuan era uno de los favoritos de la emperatriz viuda, al compartir con ella su completo odio y desconfianza hacia los extranjeros y reformadores.

Durante la rebelión de los bóxers, el príncipe Tuan asumió una postura de total apoyo a éstos, mientras oficiales más moderados de la corte, como Ronglu advirtieron a la emperatriz sobre lo peligroso de relacionarse con los violentos rebeldes. Cuando el movimiento bóxer finalmente colapsó, Cixi degradó al príncipe Tuan y lo mandó al exilio, al tiempo que cancelaba el nombramiento de su hijo. En contraste, la gobernante arregló el matrimonio de la hija de Ronglu, con el príncipe Chun (medio hermano de Guangxu), prometiendo que si la pareja tenía un hijo varón, éste sería designado heredero al trono.

El hijo del príncipe Chun, nació el 7 de febrero de 1906 y fue llamado Puyi. El 13 de noviembre de 1908, mientras el emperador Guangxu agonizaba, Cixi ordenó que el príncipe Chun y su hijo fueran convocados a la Ciudad Prohibida (lugar en el que Puyi permanecería hasta 1924). En nombre del emperador, se emitió un edicto en el que se proclamaba a Puyi como el sucesor de Guangxu y al príncipe Chun como: “Príncipe Regente”. Guangxu moriría el 14 de noviembre, Puyi recuerda en su autobiografía:

“Dos días después de que entré al palacio, Cixi murió y el 2 de diciembre tuvo lugar la “Gran Ceremonia de Entronización”, una ceremonia que yo arruiné con mis llantos”.

Puyi recibió el título de: “Emperador Xuantong”, pero con menos de tres años de edad, la conducción de los asuntos del gobierno, quedó en manos de su padre y la emperatriz viuda Longyu (viuda de Guangxu). De hecho, en concordancia a las tradiciones de la corte, era la emperatriz viuda quien tenía la última palabra en las decisiones del régimen.

El reinado nominal del emperador Xuantong, sólo había durado tres años cuando inició la Revolución china de 1911. Yuan Shikai (el nuevo comandante del Ejército del Norte), recibió la misión de sofocar la revuelta, pero al mismo tiempo comenzaba negociaciones con los rebeldes encabezados por Sun Yat-sen. El resultado final fue un compromiso que pasaría a conocerse como: Artículos de Tratamiento Favorable para el Emperador del gran Qing después de su Abdicación (清帝退位優待條件). El documento que formalizaba el fin del gobierno imperial y el establecimiento de la república, fue firmado por la emperatriz Longyu el 12 de febrero de 1912.

Aislamiento en la Ciudad Prohibida y breve Restauración (1912-1917)

Los Artículos de Tratamiento Favorable permitieron a Puyi conservar muchos de los privilegios que sus ancestros habían disfrutado. El emperador Xuantong retuvo su título y se le permitió continuar viviendo (temporalmente) en la mitad norte de la Ciudad Prohibida, además la República de China se comprometió a rendirle todos los honores correspondientes a un monarca extranjero y pagarle una subvención anual de cuatro millones de dólares. Como dice Puyi en su autobiografía:

“…en el tiempo cuando China era llamada una república y la humanidad había avanzado al siglo XX, yo seguía viviendo como un emperador, respirando el polvo del siglo XIX”.

Separado de su familia, Puyi vivió su infancia en un régimen de virtual reclusión en la Ciudad Prohibida, rodeado de guardias, eunucos y otros sirvientes que lo trataban como una divinidad. La educación del emperador fue una mezcla de mimos y maltratos, el pequeño tenía que seguir todas las reglas del rígido protocolo imperial chino y era incapaz de comportarse como un niño normal. Si bien, Puyi sí podía ver a su familia, esto ocurría en raras ocasiones y siempre bajo las asfixiantes normas de la etiqueta imperial. La consecuencia fue que la relación del emperador con sus padres resultara distante y este se encontrara más apegado a su nodriza: la señorita Wang (quien lo había acompañado a la Ciudad Prohibida). Posteriormente, Puyi comenzó a recibir las visitas de sus hermanos y primos quienes proporcionaron un cierto aire de normalidad a su singular infancia.

Al establecimiento de la República, sucedió un periodo de inestabilidad política y social en China. Aprovechando esto, el general pro monarquista Zhang Xun ejecutó un golpe de estado los primeros días de julio en 1917, restableciendo al emperador Xuantong y asumiendo él mismo, el cargo de “Regente del Imperio”. La República, por su parte encontró el apoyo del general Duan Qirui. En medio de las escaramuzas, un avión republicano realizó lo que se considera el “primer bombardeo aéreo en la historia de China”, causando algunos daños en la Ciudad Prohibida. Derrotado, Zhang Xun fue acogido en una representación diplomática holandesa, mientras que Puyi, su familia y el resto de la corte resultaron absueltos de toda responsabilidad en la malograda restauración, por lo que continuaron disfrutando de los Artículos de Tratamiento Favorable.

La desorganizada intentona de Zhang Xun duró menos de dos semanas y sólo sirvió para evidenciar una nueva realidad en China, donde los ejércitos se habían convertido en una propiedad personal de sus comandantes, que pronto empezarían a ser conocidos como los Señores de la Guerra.

Matrimonios y mayoría de edad 

En 1919, Reginald Johnston entró al servicio de la corte Qing. Tras su primera entrevista con el emperador, el académico registró sus impresiones en un reporte dirigido a las autoridades británicas, en este documento Johnston menciona:

“Parece estar físicamente robusto y bien desarrollado para su edad. Es un chico muy “humano”, con vivacidad, inteligencia y un entusiasta sentido del humor. Más aún, tiene excelentes modales y está totalmente libre de arrogancia […] Aunque el emperador no parece haber sido malcriado aún, por las tonterías y futilidades que lo rodean, me temo que no hay esperanza de que resulte ileso de los peligros morales a través de los próximos años de su vida (años muy críticos necesariamente para un muchacho en su temprana adolescencia) a menos de que él pueda ser alejado de la influencia de las hordas de eunucos y otros funcionarios inútiles que actualmente son casi sus únicos acompañantes. Estoy inclinado a pensar que el mejor curso de acción a seguir en el interés del propio muchacho, sería sacarlo de la perjudicial atmósfera de la “Ciudad Prohibida” y enviarlo al Palacio de Verano. Ahí sería posible para él, vivir una vida mucho menos artificial y más feliz de la que puede bajo las presentes condiciones”

A finales de 1920 Puyi comenzó a manejar su vida con mayor autonomía. El emperador logró romper con muchas de las convenciones y formalidades que regulaban su existencia, simbólico de esto fue el hecho de que por primera vez pudiera salir de la Ciudad Prohibida (aún cuando fuera a consecuencia del fallecimiento de su madre el 30 de septiembre de 1921). Posteriormente, el emperador habría de repetir sus paseos al exterior, a pesar de la fuerte oposición de los conservadores miembros de su corte. Ese mismo año, Puyi conmocionó a su entorno, al empezar a utilizar anteojos y un año después cuando cortó su tradicional trenza manchú.

Desde el 11 de marzo hasta después del 1 de diciembre de 1922, tuvieron lugar los rituales y ceremonias correspondientes a las “Grandes Nupciales” del emperador. Puyi eligió a una niña llamada Wen Xiu de entre las candidatas a emperatriz. Dicha elección no obstante provocó la protesta de Duan-Kang (otra viuda de Guangxu y miembro influyente en la corte), ante esto, Puyi se vio presionado para elegir a otra joven de nombre Wan Rong, tomando a Wen Xiu como “Consorte Secundaria”. El emperador nuevamente sacudía las tradiciones al negarse a tener más esposas. Sin embargo, ambos matrimonios resultarían infelices, Wen Xiu solicitó el divorcio en 1931 y seis años después fue reemplazada por una chica de la corte llamada Tan Yuling. Wan Rong por su parte se refugió en el consumo de drogas. Se puede afirmar que Puyi nunca manifestó ningún tipo de interés en sus primeras esposas, tampoco está documentado que el emperador haya engendrado hijos, el mismo admite:

“Yo me casé con un total de cuatro esposas o usando los términos empleados entonces: una emperatriz, una consorte secundaria y dos consortes menores. Pero de hecho, no eran esposas verdaderas y sólo estaban ahí de adorno”.

La ceremonia de “Grandes Nupciales” también implicaba que Puyi había llegado a su mayoría de edad. Según la tradición, este era el momento en el que se convertía en el verdadero gobernante de China.

Si bien el emperador no podía aspirar a presidir su país, por lo menos utilizó su nueva autoridad para intentar reformar a la corte, concentrando sus esfuerzos en la corrupción que aquejaba a la Ciudad Prohibida. La situación alcanzó un punto crítico cuando el emperador se disponía a realizar el inventario de una de las bodegas imperiales, la madrugada del 27 de junio de 1923 se desató un misterioso incendio en esa bodega. La culpa recayó en los eunucos quienes se creía, habían causado el fuego para ocultar sus robos. Poco después hubo otro incendio que fue conjurado, en esa ocasión Puyi lo interpretó como un atentado contra su vida y finalmente tomó la decisión de expulsar a los eunucos. Al mes siguiente y con apoyo de militares republicanos, se desalojó a la mayoría de los eunucos de la Ciudad Prohibida.

De la Ciudad Prohibida a Tianjin

Puyi consiguió mantenerse como residente de la Ciudad Prohibida después de la fallida revuelta de Zhang Xun, conservando a su lado a su séquito personal y a sus servidores eunucos, y continuando su educación bajo la tutela de Reginald Johnston. La vida diaria de Puyi continuó sin alteraciones hasta 1924, cuando el señor de la guerra Feng Yuxiang tomó el control de Pekín y ordenó que el ex emperador abandonase la Ciudad Prohibida con todo su séquito, dejando atrás a sus servidores y a gran parte de sus riquezas.

Tras ser expulsado de la Ciudad Prohibida, Puyi poseía aún suficiente dinero como para mantener a su séquito, aunque de manera bastante restringida en comparación a su infancia en Pekín. Al no gozar de apoyo político dentro de China, Puyi se mudó a Tianjin, estableciendo su residencia en la concesión territorial que Japón mantenía en dicha ciudad. En esa época empezó a frecuentar a diplomáticos y políticos japoneses que alimentaron progresivamente las ansias de Puyi de volver a ser monarca. Tras el Incidente de Mukden en 1931, Japón empezó una serie de enfrentamientos armados con China que desembocaron en la conquista japonesa de Manchuria, en tal contexto la existencia de un descontento ex emperador manchú como Puyi representó una herramienta útil para el gobierno japonés.

Emperador de Manchukuo

En 1932, los japoneses designaron a Puyi como regente de Manchuria y luego, en marzo de 1934, Puyi fue oficialmente entronizado como emperador del Manchukuo con el nombre de Kangde. No obstante gozar de reconocimiento oficial nipón, los poderes de Puyi como monarca fueron muy pequeños debido a que en realidad Japón gobernaba prácticamente el país, para distraer a la Sociedad de Naciones, sobre el conflicto chino-japonés en Manchuria.

Durante sus años de reinado, las tareas de Puyi consistieron casi exclusivamente en cumplir con el ceremonial palaciego, viajar dentro de su Imperio bajo vigilancia japonesa, y aprobar leyes y decretos elaborados por sus asesores japoneses que desempeñaban el poder real en Manchukuo.

Vida en la República Popular China

El reinado de Puyi concluyó en agosto de 1945, cuando los ejércitos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas invadieron Manchuria y lo depusieron junto a su gobierno títere. Luego fue puesto a disposición de las autoridades tanto soviéticas como chino-comunistas, que finalmente lo colocaron en la prisión de Fushun de 1949 a 1959, tiempo durante el cual fue reeducado y condenado como traidor a su país. También testificó en Tokio en contra de los dirigentes japoneses de la guerra.

Liberado posteriormente en 1959, Puyi trabajó en el Jardín Botánico de Pekín de 1959 a 1963, y luego como archivista de la Biblioteca Nacional de la misma ciudad hasta su muerte. También fue un converso al maoísmo hasta su fallecimiento en 1967, en medio del vendaval desatado por la “Revolución Cultural” impulsada por Mao; se rumoreó que había sido asesinado por los revolucionarios. El hecho es que posiblemente muriera de cáncer. El informe oficial indica que sufría un cáncer renal, uremia y anemia cardíaca.

Adaptación de su vida al cine y la televisión

Su vida fue inmortalizada por Bernardo Bertolucci en el filme El último emperador y por la telenovela china del mismo nombre.

En el episodio perteneciente a la sexta temporada de la serie animada Los Simpson, emitido originalmente el 8 de enero de 1995, titulado Homer the Great (Homer el Grande en España y Homero el Grande en Hispanoamérica) se hace referencia —mediante una pequeña parodia— a dicho film, en la escena donde Homer Simpson camina como el emperador cuando todavía era un niño.

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Fuego Bajo Nieve (Autobiografía de un monje tibetano)

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Paperback, 256 pages
Published August 4th 1998
by Grove Press (first published September 18th 1997)
original title: The Autobiography of a Tibetan Monk
ISBN 0802135749 (ISBN13: 9780802135742)
Edition Language: English

Una emocionante autobiografía  que cuenta sus vivencias para la época en que cae prisionero durante la invasión china al Tibet, el relato en forma de novela narra sus experiencias como prisionero político al igual que muchos monjes que sufrieron la misma situación y que siempre fueron fieles a sus principios monásticos y a el lazo que los une fuertemente al Dalai Lama así como a la causa independentista del Tibet.

Su estadía en varias “escuelas de re-educación” y los constantes acosos o “tamzigs” a los que fue sometido, lo llevaron a huir en una larga peregrinación a través de los himalayas hasta llegar al norte de India y luego establecer su residencia en Dharamsala junto a otros refugiados que forman hoy en día la comunidad tibetana en el exilio.

Hoy en día, Palden Gyatso es un activista por la causa de la autonomía tibetana.

“El relato de Palden Gyatso es unos de los testimonios más estremecedores de sufrimiento y fortaleza de nuestra historia….. Personas como él revelan que los valores humanos como la compasión, la paciencia y el sentido de responsabilidad sobre nuestros propios actos, que se hallan en el corazón mismo de la práctica espiritual, todavía perviven. Su historia representa una autentica inspiración para todos nosotros”.

Dalai Lama

El Último Emperador

 

El último emperador (The Last Emperor) es una película de 1987, del género biográfico, dirigida por Bernardo Bertolucci y protagonizada por John Lone, Joan Chen, Peter O’Toole, Ruocheng Ying, Victor Wong, Dennis Dun, Ryuichi Sakamoto, Maggie Han, Ric Young, Vivian Wu y Chen Kaige en los papeles principales. Es una coproducción de China, Italia, Reino Unido y Francia, y ganadora de nueve premios Óscar y otros 39 premios, y le corresponden 12 candidaturas a otros premios.

Basada en la autobiografía de Aisin-Gioro Pu Yi o Puyi, Yo fui emperador de China, El último emperador fue el primer filme que obtuvo el permiso de las autoridades chinas para ser rodado en el interior de la Ciudad Prohibida.

Es la historia de Puyi, el último emperador de China, que subió al trono a los tres años y fue adorado por 500 millones de personas como divinidad. Gobernó en la Ciudad Prohibida hasta que las fuerzas republicanas, que querían abolir la corte imperial, lo encerraron entre sus murallas.

Finalmente abdicó y se convirtió durante un tiempo en un títere de las fuerzas de ocupación japonesas en Manchuria. Después llegó la revolución comunista y fue encarcelado para “limpiar” su mente de todo pensamiento capitalista. En los últimos años de su vida fue jardinero en el parque botánico de Pekín y llevó una vida como un hombre cualquiera en su país, siendo testigo del culto a Mao y de la Revolución Cultural.

La película ganó nueve Oscar en las categorías de mejor película, mejor director, mejor guion adaptado, mejor música, mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor vestuario, mejor sonido y mejor montaje.

El hermano menor de Puyi, Pujie, que le había ayudado a escribir su autobiografía, estuvo presente como asesor en el rodaje de la película. Para determinadas escenas fueron necesarios hasta 19.000 extras.

Verdades históricas

A lo largo de la película se observan diferencias respecto a la historia real del emperador, algunos ejemplos son:

Puyi salió de la Ciudad Prohibida cuando murió su madre; sin embargo, en la película se le cierran las puertas.

En su vida real, tal como él mismo cuenta en sus memorias, no tuvo relaciones sexuales con sus esposas, mientras que en la películas se cuenta lo contrario.

En la película el chofer y amante de la Emperatriz es asesinado; sin embargo, en la vida real Puyi impidió que los japoneses lo mataran.

Dirección Bernardo Bertolucci
Producción John Daly
Franco Giovale
Joyce Herlihy
Jeremy Thomas
Guion Mark Peploe
Bernardo Bertolucci
Música David Byrne
Ryuichi Sakamoto
Cong Su
Fotografía Vittorio Storaro (color)
Protagonistas

John Lone
Joan Chen
Peter O’Toole
Ruocheng Ying
Victor Wong
Ryuichi Sakamoto
Dennis Dun
Maggie Han
Ric Young
Vivian Wu
Chen Kaige